Por qué se desató realmente la Furia Charapa


Por qué se desató realmente la
Furia Charapa
Crónica de un día que rebasó todo pronóstico y que parece el inicio de una oleada de protestas

Iquitos está que arde, más que de costumbre. La reciente promulgación de la ley que crea el CETICOS (Centro de Exportación, Transformación, Industria, Comercialización y Servicios) colmó el vaso de una situación que se viene arrastrando desde hace años, sino décadas, y que puede traducirse como el frondoso y sempiterno olvido que sufre la región selvática. Un olvido que en estos días explotó en una gigantesca marcha llena de furia y colorido, que puso a la oposición en olor de multitud y que ungió al alcalde de la ciudad, Jorge Chávez Sibina, como un líder regional, capaz de conducir un movimiento que ha convertido al gobierno en una verdadera maldita boa.

Escribe RAMIRO ESCOBAR LA CRUZ
Fotos FRANCISCO RODRIGUEZ

Airada multitud en la Plaza 28 de Julio de Iquitos. Una pancarta recuerda lo de Tiwinza. Derecha: fogosa loretana enarbolando el pabellón nacional.

EL cielo estaba nublado, pero la verdadera tormenta ocurría en el piso. Por las calles calientes de Iquitos, decenas de personas -a pie, en motocar o en coloridos microbuses sin ventanas- se dirigían hacia la Plaza 28 de Julio con pancartas, cartelitos y cartelones, pero sobre todo henchidas de civismo, ardiendo de peruanidad.
Buena parte de la ciudad lucía embanderada y, en la plaza de marras, un animador se desgañitaba lanzando consignas contra el Gobierno y en defensa del país, a cada cual más furibunda: "¡Fujimori vendepatria y traidor!", "¡Loreto es peruano y no ecuatoriano!", "¡El chino da CETICOS, Loreto da el pico!"...

DE LA SELVA SU CONSENSO

La cosa era en serio, pues paisa. Se trataba de una multitud de más de 20 mil loretanos -no 2 mil como pronosticó el inefable Tomás Gonzales Reátegui- que incluía a las autoridades provinciales, a partidos políticos (aunque sólo el APRA se mostró como tal), a colegios, a ex combatientes del 41, a grupos que candidatean a los próximos comicios municipales, a organizaciones de base y hasta a un "Movimiento Regionalista Otorongo", cuyo cartel se escondía entre la masa como listo para saltar.
La gente, además, aplaudía el paso del tropel de manifestantes (por lo que el apoyo a la marcha puede calcularse en un número mucho mayor), que avanzaba cual anaconda furiosa y que estaba encabezada por el alcalde Chávez Sibina, por Eloy Pizango, presidente encargado del Frente Patriótico de Loreto, y por congresistas de oposición. César Zumaeta, Anel Townsend, Javier Diez Canseco, Manuel Lajo y Jorge del Castillo encontraban en las calles de Iquitos un fervor que en Lima aún les resulta esquivo.
El clima levantisco y algo guerrero, sin embargo, hizo que uno de los tácitos líderes de la marcha fuera nada menos que el general Rodolfo Robles, cuyo apellido parece un símbolo de sólida oposición amazónica a las presuntas intenciones expansionistas del Ecuador. Habló primero a la hora del mitin, fue ovacionado ruidosamente y prácticamente pidió la cabeza de Montesinos y Hermoza, convocando con ello una grita más memorable que la rabieta de Barry McCaffrey.

HISTORIA DEL OLVIDO

¿Qué ha hecho estallar de manera tan tremebunda la furia charapa? Afirmaciones al paso -varias de ellas hechas desde Lima al fin y al cabo- explican lo ocurrido como "una politización del tema del CETICOS" y hasta de estarse cocinando intenciones "sediciosas" con todo este barullo.
La historia de este desaguisado entre la selva y el poder central es, no obstante, de larga data. Las medidas de beneficio tributario y de promoción de la industria y el comercio, por ejemplo (ver CARETAS 1518), han reptado desde 1965, pasando por la liberación de impuestos durante 15 años, la exoneración del IGV a la industria manufacturera y del ISC (Impuesto Selectivo al Consumo) a las industrias de selva y de frontera, etc.
El inconmovible Carlos Boloña fue el más severo ajustador de los cinturones charapas, pero hay que sumergirse más en la psicología loretana para entender el porqué de la furia. Bajo la piel y los discursos flotan otras deudas acumuladas.

Jorge Chávez Sibina, alcalde provincial de Maynas.

Salvo los gobiernos de Acción Popular (pero incluso a éstos se les achaca haber ido poco más allá de la Marginal), en la región se percibe al Ejecutivo como una suerte de fantasma que se llena la boca hablando de la selva, pero que no apuesta por ella. Apostar, por cierto, no significa un juego, implica mejores vías de transporte, servicios de agua y desagüe, fuentes de energía. Sin todo ello, el CETICOS aparece como un engañamuchachos.
El mapa del Perú no es concebible sin esa especie de cacho que abarca el 29 por ciento del territorio nacional y, sin embargo, sus habitantes siguen sintiendo que el país les saca la vuelta. Esto empeora cuando se licua con los recuerdos de la guerra del Cenepa, del conflicto de Falso-Paquisha, de la guerra del 41 y, sobre todo, del cuasi olvidado conflicto con Colombia (1932-1933).
En dichos escenarios bélicos pelearon, hasta la muerte, numerosos loretanos, especialmente en el librado con Colombia, que fue un intento inútil de recuperar el trapecio de Leticia, que Leguía entregó definitivamente en 1930. Una gesta perdida en los recovecos de la historia y en la cual el héroe máximo fue el sargento iquiteño Fernando Lores.

LA QUEMAZON

Si de un zarpazo volvemos al presente podemos observar las motivaciones más recientes. Ya el 30 de abril pasado hubo una marcha cívica, siempre organizada por el alcalde Chávez Sibina y el Frente Patriótico (FP), que no tuvo tanto éxito como la del pasado miércoles 27, pero que fue caldeando los ánimos. El pliego de reclamos: recorte del canon petrolero, defensa de la soberanía nacional, rechazo a la privatización de las empresas de servicios públicos.
Luego, el 15 de mayo, se realizó el paro cívico en Iquitos, que según sus promotores fue exitoso y según sus detractores un desastre. Lo cierto es que paralizó la ciudad y terminó con 82 detenidos y una citación policial al alcalde, a quien se le responsabilizó de alterar el orden público.
Con estos antecedentes parecía imposible que el Gobierno diera un paso más en su afán de hacerse el harakiri político. Pero no, el jueves 21 el Congreso aprobó casi a trompadas y sin el quórum reglamentario la ley que crea el CETICOS-Loreto, con lo cual puso en guardia al jaguar loretano.

Veterano del conflicto del 41 declara para CARETAS. Dispuesto a volver al frente, con CETICOS o sin él.

¿Es que no les gusta a los loretanos la idea de tener un lugar libre de impuestos y con supuestas posibilidades de desarrollo? Nada de eso. En el contexto de un plazo para la firma del Tratado de Paz con Ecuador, dicha ley le supo a los loretanos no como chicharrón de lagarto, sino de sebo. Olía y huele a negociación bajo la mesa, a concesión apresurada a costa de la sufrida región.

MECIDO MAZAN

Los tambores de guerra entonces sonaron, alentados por cierto chauvinismo y por militaristas irredentos (off the record se dice que la oficialidad de la región en pleno está con las protestas), aunque también apoyados en una serie de hechos que despertaron una tórrida suspicacia.
Por increíble que parezca, uno de esos hechos es una supuesta reunión sostenida entre militares peruanos y ecuatorianos realizada en el pueblo de Mazán, situado sobre el río Napo y a 45 minutos en lancha a motor desde Iquitos. Allí, también supuestamente, funcionaría uno de los locales de CETICOS, con lo que se configura una suma explosiva: militares ecuatorianos, local de CETICOS, todo en plena ruta hacia Cabo Pantoja, en la frontera con el país vecino.
La indignación y el susto cunden, ya no por las incursiones del otrora poderoso narco Wilder Alvarado Linares, alias "Champa" (que actuaba por esos lares), sino por las presuntas intenciones del Ecuador de ingresar por esa zona.
El olor del conflicto aquí se mezcla con el de algunas frutas tropicales.
Tal vez se trata de una especulación muy gruesa (con el clima reinante ni el festivo Abdalá Bucaram se atrevería a ir por Loreto), pero lo que sí es real es la situación de Mazán, el pueblo aparentemente elegido para iniciar la cruzada del CETICOS. Rodeado por la malaria, sin agua ni desagüe, con energía a motor de las 6 de la tarde a las 12 de la noche.
Una lustrosa placa da fe de la presencia de Fujimori cuando inauguró el nuevo embarcadero que marcaría el inicio de la construcción de un miniparque industrial. Y también un hotel cercano, en el que nadie se aloja y en el que parecen habitar los fantasmas que rondan a los pobladores de Mazán.

DISPUTAS EN LA JUNGLA

Chávez Sibina, por cierto, ha capitalizado el descontento, con mucha inteligencia y en el momento oportuno, pues dicen que su popularidad se estaba hundiendo en el Amazonas. No había cumplido con muchas promesas de campaña y en las encuestas marchaba detrás de Iván Vásquez, el candidato municipal de Fuerza Loretana, otro grupo independiente.
Nueva Amazonía, el grupo del burgomaestre, está ahora repuntando y uno de sus argumentos es que no ha podido hacer lo que prometió porque, al estilo de los cabes que le han puesto a Alberto Andrade en Lima, una vez que se enfrentó al Gobierno las cosas empeoraron. Ahora, su objetivo es conducir las protestas y lograr con ellas beneficios para la región, pero también réditos políticos.
Réditos que, por lo visto, el Gobierno ya no logrará ni nacionalizando a los paiches del Amazonas. Marciano Riva Oyarce, el candidato de "Vamos Vecino" para la alcaldía provincial de Maynas y presidente de la Cámara de Comercio de Iquitos, no aparece en el cielo de las encuestas y ha sido puesto en el disparadero por mostrarse medroso frente a la marcha del miércoles pasado.

General Rodolfo Robles repartiendo marciales saludos durante el mitin. Tanto él como los congresistas de la oposición (derecha) cosecharon aplausos y vivas.

Peor aún es la suerte del ministro de la Presidencia, Tomás Gonzales Reátegui, el escudero que el Ejecutivo tiene en la zona, quien no obstante sus giras dadivosas y el contar con un gordo presupuesto, no logra captar la simpatía de sus paisanos selváticos (el ministro es tarapotino). Se le percibe como prepotente, como un anacrónico cacique que quiere imponer su ley.
Y su ley es acaparar el poder. Cada vez cuenta con más ámbitos de influencia -el INFES, el PRONAA, FONAVI, etc.- y, según se dice, se despacha, sin mayor trámite, con proyectos tales como la carretera Iquitos-Nauta, comprometiendo el dinero del canon petrolero. Por si fuera poco, en el cotarro periodístico se comenta que tiene una serie de "allegados", expertos en reventarle cohetes cuando cae por allí.
Quizá esto explique el agrio recibimiento que él y el canciller Ferrero tuvieron en Iquitos hace unos días, cuando fueron a explicar el asunto del Tratado con Ecuador. No les creyeron que el CETICOS no formaba parte de la negociación y cuando un grupo de periodistas insistió, Gonzales Reátegui montó en cólera y al grito de "¡no entienden que hay cosas que no se pueden contar!" se marchó.
Otro personaje caído en desgracia es Juan de Paulikowski, actual presidente del Gobierno Transitorio Regional, a quien se considera un incondicional del ministro de la Presidencia. Una de sus perlas es haber destituido de su cargo de gerente de la Oficina de Archivo Regional de Loreto a Charles Zevallos, candidato a la alcaldía del distrito de Punchana. Su delito: haber apoyado el reciente paro regional.

SE VIENE EL CAIMAN

Mientras comemos apuradamente un juane (tamal de arroz típico de la región), la marcha continúa, chispeante, bulliciosa y parece prolongarse más allá de esta pastosa tarde de mayo. Se viene, probablemente, un paro cuando menos de 24 horas y una iniciativa parlamentaria -promovida por Jorge del Castillo- para recoger firmas en contra de la Ley CETICOS.
Nada parece detener esta tempestad política. Nada. Ni las promesas de que el CETICOS no será lo que dicen que será. Ni las obras del MIPRE. Ni el propio San Juan, que dicen que es ecuatoriano, pero que definitivamente está con los loretanos, casi como si cantara con ellos: "Ya se cayó el arbolito, donde dormía el chinito...".