
Tipología del Hincha
¿Es usted un colectivo, un solitario, un analista, un
hincha VHS o un aficionado bamba? Escoja su equipo.
Los Colectivos
El Estadio de Francia en la casa de los Guerra García (U), futboleros
colectivos a mucha honra.
A partir del 10 de junio y en 33 días de competición, en directo y desde un confortable sillón, una audiencia acumulada de 37 mil millones de telespectadores seguirán el Mundial de Fútbol Francia `98. Y si bien un encuentro es único e irrepetible, hay tantas formas de verlo y sentirlo como espectadores. Con ocasión del Mundial, un grupo de psicólogos franceses ha realizado -medio en broma, medio en serio- una tipología del televidente de fútbol, en la cual el único punto en común es la pantalla de televisión.
El colectivo: Para él, ver un partido de fútbol en la tele es como estar en una pollería un domingo por la tarde. Así lo entiende, por ejemplo, el equipo en pleno de la familia Guerra García (ver foto). Es la ocasión de encontrarse con padres, hermanos, primos, tíos sobrinos y nietos. Y vitorear un gol juntos con un banderín en una mano y una pata de pollo en la otra, o una pizza, o un plato de cebiche o una parrillada. Gracias a su capacidad decoradora, el colectivo se las arregla -pica pica, serpentina, globos, gorros y matracas- para recrear un miniestadio. Como en todo equipo real, cada uno aquí juega un rol. El centro delantero se encarga de avanzar con el pop corn. Los defensas de recordar el árbol genealógico del árbitro y el portero de atajar la cerveza, y eventualmente abrir la puerta. Juntos comparten bulla, abrazos y lágrimas y dan la impresión de ser, en fin, verdaderos jugadores.
El Analista
Para Teófilo Cubillas, analista en serio, los primeros quince minutos son decisivos.
El analista: Ver el partido con un analista puede resultar agotador. Estos tienen la necesidad de comentar todas las jugadas, las decisiones del árbitro y hasta los movimientos de las cámaras, de compartir sus conocimientos deportivos con los vecinos. Durante las últimas eliminatorias se comprobó que el Perú tenía 23 millones de analistas futbolísticos. Pero en el caso de Teófilo Cubillas, el conocimiento de causa y la experiencia hacen del análisis una herramienta para que los televidentes amateurs entiendan mejor el partido. Entonces, hay también dos tipos de analistas: el entendido y el que nadie quiere escuchar.
El hincha VHS: El peor tormento de un loco VHS acontece un día después del partido, cuando a toda costa tratará de evitar escuchar el resultado del día anterior. Y es que por razones generalmente laborales el hincha-VHS verá el partido recién durante la noche. Si es que no se ha agenciado un aparato en la oficina. No tiene, pues, otra elección que el aparato de grabación y la reposada observación ulterior. Su estrategia para mantener la dosis necesaria de suspenso lo pinta de cuerpo entero. Su estrategia consiste en cerrar los ojos cada vez que pasa por un kiosco y escapar de los comentarios de quienes sí vieron el partido. Mantener viva la esperanza y todas las posibilidades abiertas es fundamental para él. Porque gran parte de la magia de fútbol radica en que allí cualquier cosa puede suceder.
El Solitario
La soledad y el escepticismo acompañan a Abelardo
Sánchez León (AL).
El aficionado bamba: En estos días el que no habla -y conoce- un poco de fútbol está un poco fuera de onda. Por ello surge el aficionado bamba, una manera de socializarse a través del deporte. En principio no es muy futbolero que digamos. Es más, puede no gustarle el fútbol pero no soporta la idea de ser excluido de una conversación. No se pierde los grandes encuentros, los que alcanzan picos en estadística de televidentes, las finales de vértigo ni los más explosivos encuentros. Aquellos que oponen a dos países que se detestan; por ejemplo, Estados Unidos-Irán del 21 de junio. El fin es hacerse el experto en la oficina o en las reuniones.
El maniaco: No se le escapa nada. Los partidos, las antesalas (retorno a estudios, entrevistas), las emisiones especiales, los especiales deportivos de los canales del cable. El zaping es su aliado de la información. Lo mira todo, en el nivel local hasta los reality shows donde los jugadores de fútbol son invitados a cocinar. Por propia definición el maniaco es un supersticioso. Si una noche su equipo gana, él pondrá atención de hacer en el próximo encuentro las mismas cosas y los mismos gestos respetando el orden que le hizo ganar la vez pasada. A saber: poner el telecomando sobre el cenicero, llevarse el pantalón de corduroy verde en el mismo estado, detener la respiración durante los penales, etc.
El Inspirado
El pintor Francisco Guerra García, más que un hincha es un observador. Hizo una aparicion a partir de dibujos en el entretiempo.
El solitario: Se trata de la típica persona que en el cine lanza un ¡Shhh! a quien ose comentar una secuencia de la película. Es de suponer que en casa, a la hora del partido, no tolera ningún ruido. Su estrategia consiste en eliminar, de antemano, todo riesgo de ruido, sonoro, visual o virtual. Los heladeros le temen. Por eso ya saben que en horas de fútbol televisado no deben tocar la corneta, por lo menos no en las cercanías de la casa del sociólogo y escritor Abelardo Sánchez León. Por ejemplo, no le gusta la idea de que alguien vea el partido en la misma habitación, aun si esta persona no dice nada (el ruido de una papita crocante sería suficiente para desconcentrarlo). Como en una cita romántica, el solitario prepara la noche con antelación, manda a sus parientes lejos, prepara meticulosamente un plato, cierra al perro en la cocina y activa el contestador automático. Su única amenaza: el sonido del intercomunicador. Para Balo, por ejemplo, la visita del team Guerra García en horas del partido sería fatal.