Parecía Imposible1'200,000 Firmas


Parecía Imposible
1'200,000 Firmas

Basado en una paciencia casi bíblica, el Foro Democrático añade tónico a la resistencia democrática y abre nuevo capítulo de libertad. Alberto Borea explica el fenómeno.

TRAS un esforzado período de casi dos años, por fin se tienen las firmas. ¿Eso qué significa?
Han sido, exactamente, 17 meses. Del 3 de noviembre de 1996 al 29 de mayo de 1998. Significa que 1'260,000 ciudadanos, identificándose plenamente, están decididos a plantear el rechazo a la continuación de un gobierno de corte autocrático. Eso nunca ha ocurrido en el Perú.
-¿Han sido firmas conseguidas mediante los partidos políticos?

Alberto Borea Odría: nueva situación política en el tablero.

-Han sido firmas conseguidas por vía de agregación ciudadana. Desgraciadamente para la democracia peruana, los partidos han sufrido en los últimos años un proceso de descolocamiento. Ninguno se ha recuperado de este fenómeno. Un esfuerzo de esta naturaleza no podía montarse sobre una base débil como la de los partidos. Además, no se trataba de una opción partidaria, sino de una apuesta cívica. Algunos partidos han ofertado firmas y, en general, auspiciaron también este esfuerzo de encontrar una salida democrática a la actual situación.
-Lo real es que, ya conseguidas las firmas, la gente se pregunta ahora: ¿quién quiere capitalizar este movimiento pro referéndum?
-Aquí no hay dueños. Ese es uno de los grandes méritos del Foro Democrático, la institución que ha comandado el proceso de recolección de firmas. En todo momento hemos apostado a la pluralidad del esfuerzo. Hemos apostado, no obstante los sucesivos vetos de uno y otro, a que no es posible salir de una dictadura sin un esfuerzo nacional, sin una congregación en torno al valor de la democracia. Todos los personajes que hacen política tienen expectativas legítimas (hay algunos que tienen angurrias ilegítimas como es el caso de Fujimori) sin embargo, hay momentos en que se conviene en intereses cívicos comunes y más importantes.

Lourdes Flores, Javier Diez Canseco, Alejandro Santa María, Borea y César Rodríguez Rabanal con pluralista cosecha.

-Seamos francos. Costó trabajo recolectar las firmas. No se ha tratado de una acción espontánea y avasalladora.
-Y nos alegramos de que así haya sido. Primero, porque una de las grandes lecciones que quedan son el valor de la tenacidad y la perseverancia, virtudes que desafortunadamente no han sido moneda corriente en nuestra vida política. Esta es, posiblemente, junto con el esquema de la pluralidad una de las mejores cosechas de este proceso.
-La obtención de las firmas abre un frente importante, pero el horizonte que espera al referéndum es aún desafiante. ¿Qué pasa si les anulan las firmas en demasía?
-Eso es imposible técnicamente. Hemos analizado lo que ha pasado con los partidos durante la presentación y calificación de sus firmas. En todos los casos, uno de los factores de anulación es la duplicidad de las firmas, gente que firmó dos y hasta tres veces por planillones diferentes. En el caso del referéndum, ese factor no existe. No hay sino un solo pedido de referéndum. De modo que quien haya firmado por partidos o movimientos no invalida su firma para apoyar al referéndum. La segunda ventaja es que a diferencia de las adhesiones partidarias, el referéndum convoca a la conciencia cívica no a ideologías determinadas. De modo que el promedio del engaño es mucho menor.
-Supongamos que la criba en la ONPE no es tan cruel y que el Foro subsane firmas en el corto plazo, ¿qué ocurre luego? ¿El JNE determina la fecha en que realizaría el referéndum que podría coincidir con las elecciones municipales?
-Podría como no podría. Para nosotros no es un tema esencial porque son cosas diferentes. Uno es el poder municipal, el poder vecinal, en donde se discute el bienestar inmediato y cercano a los habitantes de cada uno de los lugares del país. La otra es una decisión de larguísimo plazo de lo que se puede llamar la "Constitución histórica" del país que requiere una reflexión de mucho más largo alcance en los ciudadanos y creo que sería hasta conveniente que se trate de dos procesos diferentes para darle a la persona la posibilidad de calibrar su voto en uno y otro caso.
-Lo que ocurre es que desde la perspectiva del JNE no tienen presupuestada esta eventualidad.
-El referéndum está ordenado por el documento del '93. En consecuencia los que actúen dentro de esa lógica eventualmente, no pueden utilizar ese argumento. El valor de un referéndum para decidir sobre un tema histórico del país, sobre la devolución de la democracia al Perú, es inapreciable e intangible. En consecuencia, ése es un argumento muy menudo, propio del tamaño político de Fujimori.

Alberto Borea y Angel Delgado de Foro Democrático: continúan recolectando planillones.

-Estamos ante un segundo escenario. ¿Quiénes alientan, promueven y siguen haciendo campaña por el No? Porque hasta este momento conseguir la firmas y lograr que se acepte la realización del referéndum no quiere decir que se esté por el sí o por el no. Y no faltarán partidos que quieran tomar esas banderas.
-El día de la presentación de las firmas se ha visto un mosaico que la gente creía imposible de juntar: Rolando Breña y Alberto Moreno por un lado, Antero Flores Aráoz y Lourdes Flores por el otro, en medio Javier Pérez de Cuéllar, Raúl Diez Canseco, Róger Cáceres, Manuel Lajo que es un independiente, y yo que soy un social cristiano. Es decir, que hay un mosaico que le asegura al Perú la posibilidad de encontrar una solución conjunta a un problema nacional. Con esto quiero decir que este es el paso de una gran esperanza.
-Sin embargo, hay quienes podrían firmar por el referéndum pero no quieren que este sea manejado por los "políticos tradicionales".
-Creo que ese chantaje, ese embeleco que Fujimori y los militares del SIN que lo apoyan quisieron venderle al Perú durante todo este tiempo, ya está precisamente en retirada. No hay politiquero más abyecto en el Perú que Alberto Fujimori, no existe. Es decir, un tipo que utiliza el dinero del Estado, que no para en fraudes, que chuponea teléfonos, que agrede a la población con leyes que le quitan su libertad a todo nivel, no hay tipo que haya utilizado los peores elementos de la mala política que Alberto Fujimori.
-Eso no quita que haya desconfianza en la población acerca del quehacer político de los "políticos".
-Está bien, pero el quehacer político, como dijo César Rodríguez Rabanal, ha sido revaluado por un hecho que es materialmente comprobado: la unidad que no se ha visto en el Perú en los últimos lustros y que ha dado vigor a esta generación política que tomó a su cargo la tarea de realizar el referéndum.
-¿Qué quiere decir con una generación política?
-Los que hemos estado al frente de este esfuerzo somos gente de entre 40 y 50 años que se encuentra en la necesidad, justamente, por el devenir histórico del sistema democrático en el país hasta antes de 1992, de conjugar esfuerzos más allá de los anatemas con los que siempre se planteó la actividad pública en nuestro país. Es decir, la actividad del adversario enemigo. Nosotros hemos descubierto la química de las discrepancias amigables y de las posibilidades de encontrar puntos de unión que nos conduzcan a sumar esfuerzos aun a pesar de las discrepancias y de las diferencias, a procesar estas diferencias de una manera democrática y a darle al país objetivos nacionales.
No existe ninguna posibilidad de gobernabilidad más firme que la que se pueda plantear sobre la base de conseguir efectivamente que este embrión que se ha generado a partir de esta actividad pueda avanzar hacia puntos más concretos. No se puede sostener que un país es gobernable cuando el gobernante se pelea con la mayoría de la población todos los días y le dicta normas represivas como está sucediendo actualmente. En cambio sí puede haber gobernabilidad, y debe haberla, cuando la inmensa mayoría de los actores políticos se ponen de acuerdo en los temas centrales.
-El referéndum ha sido un instrumento que puede servir perfectamente a los designios autoritarios. ¿No podría ocurrir caso que en esta ocasión el gobierno aproveche la oportunidad y le dé la vuelta al referéndum?
-No, por una razón esencial. Esas consultas o más bien plebiscitos a los que se ha referido eran siempre convocados desde el poder. La diferencia es que este es un referéndum que por primera vez en el Perú es convocado por el pueblo. El pueblo está exigiendo, está obligando, al gobierno a convocar a referéndum. Si Fujimori hubiera entendido eso que usted señala, se habría sumado al referéndum...
-¿Cambio 90 y Nueva Mayoría debieron firmar?
-En realidad cualquier persona con un criterio democrático debió firmar, sobre todo si ellos creían como en efecto proclaman que están interpretando la voluntad popular. Si el pueblo cree que esta "augusta personalidad" debe seguir en el poder porque no tenemos a nadie igual en esta nación que pueda gobernar la República, ¿por qué no someterse a la decisión popular?
Este es un instrumento distinto, diferente al que ha sido utilizado históricamente por las dictaduras para tratar de implantar la voluntad popular expresada de manera organizada en los congresos nacionales. El referéndum convocado por Fujimori desde el poder en 1993 fue para darle un peso de legitimidad a su Constitución, tuvo un resultado que todavía está por investigarse. No obstante toda la fuerza que tenía en 1993 no pudo darse un margen de triunfo que permitiera realmente no discutir lo que él quería. Actualmente pretender hacer un fraude de esta naturaleza chocará con la inmensa mayoría de la población que en este momento está bastante más decidida que en 1993. O sea, que vaya renunciando a esa idea por lo pronto, porque además no nos vamos a dejar. Se lo digo con toda franqueza.
-¿Pero acaso lo único que quiere el país es un No?
-Un No es varios Sí. Un No a la autocracia es un sí a la libertad, es sí a la posibilidad de darle seguridad a los ciudadanos, sí a la posibilidad de darle previsibilidad a las normas, sí a darle una estructura jurídica al país para que el Poder Judicial no se convierta en un fantoche, sí a darle estructuras de control al país para que el poder no se desmande como en el caso económico por ejemplo. Un No a la autocracia es una afirmación por la estabilidad económica. Estamos trabajando seriamente en un proyecto de acuerdo que espero tenga entre 18 y 20 puntos en los cuales muchos de los actores que estamos en el proceso de referéndum podamos decirle al país con toda precisión hay todos estos puntos en los que estamos de acuerdo. Un No a la Autocracia significa un Sí a infinidad de cosas.
-Lo que quiere la mayoría de la gente es tener la garantía de que en el tránsito de un gobierno a otro no se vea afectado en lo fundamental un modelo perfeccionable pero que tiene carriles ya establecidos. Eso, en la percepción de la gente, es una carencia de la llamada oposición.

En jarana celebratoria en casa de Víctor Delfín, Susana Higushi también estampó su firma.

-Tiene razón, es un proceso que estamos armando. Pero como todo proceso importante, toma su tiempo. Estamos trabajando conscientemente en obtener ese resultado. Creo que esos acuerdos pasaran por privilegiar, por ejemplo, a la persona como agente económico, vale decir como consumidor, en consecuencia con su derecho a elegir dentro de un mercado de oferta determinados productos en la mejores condiciones, pasarán a promover la iniciativa personal como agente promotor de la riqueza en el país pero a su vez también con un Estado responsable que pueda poner freno a los excesos. Creo que en esos tema que menciono hay acuerdos, los estamos poniendo en blanco y negro, y puedo asegurarle al país desde ahora que los vamos a conseguir. Este esfuerzo de unidad que empieza en una tarea concreta se proyectará a otros campos de la vida nacional.
-¿De promotores de un referéndum pasarán a portaestandartes de una acción política de mayor envergadura?
-Lo que ha planteado el Foro Democrático, desde su fundación en 1993, es apoyar la recuperación de la democracia en el Perú. El referéndum es un instrumento para ello, pero no es el único. Somos conscientes de que la recuperación de la democracia para el país vendrá acompañada de resultados expresados en términos de modernidad y eficacia. La tarea del Foro como uno de los promotores de esta gran unión nacional es seguir buscando que los actores políticos, quienes se han entregado con franqueza a la defensa de las libertades durante todos estos años de noche autocrática, puedan darle al país una salida que le garantice la gobernabilidad. Nada será más importante para la gobernabilidad que el acuerdo entre los diversos sectores nacionales. Un país no es gobernable cuando se gobierna, como dice con acierto Valentín Paniagua, como si se estuviera ocupando un país. Porque ese documento del 93 más que un acuerdo de paz interna es un estatuto de ocupación.
-A los efectos de la segunda ola autoritaria que vivimos, ¿favorece eso al referéndum?
-Creo que toda expresión de la dictadura lleva a los ciudadanos a la reflexión de que es necesario reemplazar este modelo. En consecuencia, un referéndum, que es el libre ejercicio de la voluntad popular, se ve reforzado, efectivamente, desde un punto de vista numérico y de la calidad de la convicción, por los desmanes autocráticos del régimen.
-La Ley Siura no frena acaso la realización del referéndum?
-Eso ya lo definió el JNE en una resolución que es irrevisable. Eso además era una aberración, es decir pretender incorporar al régimen de democracia directa que supuestamente era uno de los avances del documento del 93, un elemento de democracia indirecta.
-Los promotores de la libertad han dado un paso importante. Pero los apetitos políticos no dejarán de aparecer.
-La impronta de esta lucha que en el Foro Democrático hemos llevado a cabo durante estos meses es exactamente lo contrario de lo que usted señala. Ha sido más bien una lección de generosidad, de bajo perfil político. Gente del más alto nivel en el Perú ha decidido jugar en todo momento manteniendo un perfil bajo. Todos hemos sido peones en este esfuerzo. Es más, hemos decidido declarar muy poco, sólo lo indispensable, y hemos tenido una suerte de autorrestricción conscientes de que solamente podíamos hablar con la voz en alto cuando llegáramos a esa meta que hasta hace poco incluso políticos muy experimentados pensaban que era imposible de alcanzar.
Hemos demostrado no sólo que la fe mueve montañas sino que además esta caridad cívica que significa recuperar para el país la posibilidad de libertad necesita de obras. Como decía San Juan, la caridad sin obras no vale, es imposible. Esas obras han sido todo este esfuerzo, todas estas horas, que todos estos muchachos que han salido los domingos a la calle le han entregado al país para conseguir que los peruanos expresen su voluntad, tienen un valor realmente inapreciable.


¿Ahora Todo es Posible?
EL viernes 29 de mayo, Foro Democrático anunció que sobrepasó las firmas exigidas para solicitar al JNE la realización de un referéndum para consultar a los ciudadanos si procede o no que Alberto Fujimori se presente por tercera vez a la Presidencia.
Uno de cada 10 peruanos en aptitud de votar está a favor de la realización del referéndum. Una página inédita en nuestra democracia que, en las presentes circunstancias, es también una apuesta por la libertad.
Ha sido un esfuerzo importante que, en los actuales momentos, hace despertar esperanzas entre los demócratas que creen que para gustos ya estuvo bueno y que sería encomiable respetar la Constitución dada por este mismo gobierno, aprobada a las justas por un referéndum que convocó ufanamente este régimen.

Charles de Gaulle consultó la Constitución en 1958, así como ocurrió en Uruguay en 1980 y que marcó la derrota del modelo militar.

*Hay confusión entre lo que es un referéndum y un plebiscito. Ambos consultan a los ciudadanos, pero el segundo pregunta acerca de una decisión política fundamental que no atañe al ejercicio regular del poder de una forma ya establecida. Un plebiscito consultó a los brasileños, por ejemplo, si querían una monarquía constitucional o una democracia como sistema de gobierno.
El referéndum, en cambio, consulta acerca de la aprobación de una ley dictada por un poder ya establecido. Lo de Napoleón para convertir su consulado provisional en vitalicio o su conversión a Emperador, fue resultado de un plebiscito. También se utiliza el plebiscito para determinar si una comunidad quiere pertenecer a una u otra soberanía. Fue el caso del plebiscito de Tacna y Arica.

En Irlanda, católicos y protestantes apoyaron la paz el pasado 23 de mayo en un referéndum histórico, como lo fue la discutible victoria del referéndum de octubre de 1993 en el Perú y el triunfo del No en Chile en 1980.

*La historia del referéndum tiene antigua data. Se remonta al siglo XVI, en Suiza, cuando los cantones que no formaban estrictamente parte de la Confederación Helvética enviaban a sus delegados a ésta, previa consulta a los ciudadanos de sus circunscripciones en qué sentido debían votar.
Cuando en Francia, luego de la revolución, se aprueba la Constitución de 1793, se señala que toda Constitución debía ser aprobada por el pueblo y así se hace para aprobar mediante referéndum las Cartas de 1802 y 1804.
El referéndum aparece así como una transacción entre la democracia representativa y la democracia directa en el cantón suizo de Saint Gall en 1830. Esta norma se acerca mucho a lo que hoy se entiende por referéndum y es la consulta sobre la aprobación o desaprobación de un acto de los representantes legislativos.
En realidad, eso es lo que se plantea ahora respecto a la ley 26657, que es supuestamente interpretativa de la reelección de Fujimori.
*Los gobiernos autocráticos han utilizado el referéndum, empezando por Luis Napoleón en Francia, continuando con Hitler y Mussolini que se valieron de ese barniz para alegar áurea mayoritaria para sus desmanes.
El referéndum también lo usan los gobiernos cuando saben que su decisión va a dar lugar a un debate que puede provocar su deslegitimación. Apelar a una consulta popular libre ayuda a que el debate se zanje como ocurrió con Charles De Gaulle para aprobar la Constitución de 1958. Ocurrió lo mismo con la consulta sobre la pacificación en Irlanda, hace 15 días, con ejemplar resultado.
*Augusto Pinochet en Chile apeló al referéndum para legitimar primero la Constitución de 1980, vigente hasta hoy, pero perdió en 1988 derrotado por la Coalición del No.
Uruguay presenta casos ejemplares. En 1980, el pueblo rechaza una Constitución espuria inspirada por la dictadura militar. En abril de 1989, y pese a que 600 mil firmantes fueron los que pidieron el referéndum para oponerse a la ley de amnistía para los oficiales acusados de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar (1973-85), el pueblo uruguayo aprobó la ley del perdón. Finalmente, en diciembre de 1992, dos de cada tres uruguayos se trajo abajo la ley de privatizaciones propuesta por el presidente Luis Alberto Lacalle. Todo un precedente.
*Un referéndum como el que propone Foro Democrático iniciado desde el pueblo tiene un sentido distinto. Es una consulta potencialmente desaprobatoria de lo acordado por las autoridades de la democracia representativa.
Es altamente improbable, salvo que se aplique la arbitrariedad irracional, que ahora el gobierno pueda esquivar la fuerza moral y numérica de la acción emprendida por Foro Democrático. Y esta etapa hay que saludarla como una sana empresa de restauración democrática.
CARETAS destaca el éxito de esta iniciativa y, por ello entrevista, a quien fue su gestor e impulsor, aun en momentos que se dudaba de llegar a buen puerto: el abogado y político Alberto Borea Odría.