
El Vuelo De Bruce
A 25 años de su misteriosa muerte el fanatismo local por Bruce Lee perdura entre entrenamientos e inciensos.
Rafael Aguilar se eleva casi metro y medio. Practica el Kung Fu desde hace 13 años. Quinientas abdominales diarios, al igual que Lee, lo mantienen en forma.
LA flauta dulce suena algo distorsionada ni bien se cruza el umbral. La puerta 24 del Estadio Nacional da la bienvenida a un pequeño templo bien peruano y algo oriental donde Bruce Lee es el dios. Está en las paredes, congelado, haciendo un giro con los ojos volteados y su típica mueca de con-esta-yo-te-mato. Los alumnos, rigurosamente de negro, se saludan al mejor estilo del Kung-Fu, un enredo de manos que los distingue secretamente. "Así saludaba Bruce". Y Bruce esto y Bruce lo otro. Y a miles de kilómetros del epicentro de la dura de acceder sabiduría oriental, Demetrio Mamani, peruano pero con los ojos un poco jaladitos, imparte a sus alumnos la teoría y práctica del Kung-Fu. Compre su buzo a 15 soles en la cafetería del estadio y descubra el misterio de las letras chinas impresas en él.
Marco Antonio Mamani Páucar, joven instructor.
Para él, el Kung Fu no es sólo una disciplina sino una formación espiritual-físico-mental. Izquierda: Bruce Lee en sus años mozos, las excesivas vitaminas, las hierbas medicinales y los brownies de hash que gustaba lo vinculan a una adicción que pudo ocasionarle
la muerte.
MAESTRO DEL KUNG FU
Li Yuen Kam era su nombre verdadero pero la enfermera que atendió a su madre en San Francisco, lugar donde nació, lo bautizó como Bruce Lee. Así lo conoció el mundo entero.
Chiquito y flaquito(1.68 m. y 57 kg.) pero con una capacidad desarrollada a base de puro entrenamiento y sabiduría se convirtió en un ser imbatible. A sus contrincantes los derribaba con un solo giro o, si le apetecía, con un dedo. Nunca dejó de entrenar. Comía parado haciendo flexiones con las piernas y mientras estudiaba filosofía en la Universidad de Washington hacía presión por debajo de la carpeta para fortalecer sus dedos.
Germán Ku, ve el destino a través del oráculo chino, lee la suerte en el amor, la salud y el dinero. Conoció personalmente al padre de Bruce Lee.
Creó un nuevo estilo, el Jeet Kune Do, que para muchos era el antiestilo pero él recogió lo mejor de las artes marciales y lo trabajó hasta hacerlo mundialmente conocido. Se basó en su filosofía clásica de vida, el fluir de las aguas. "Somos como el agua, estamos en constante movimiento, algunas veces mansos y otras bravos para finalmente desembocar en la inmensidad del mar".
Algo que nunca le perdonaron sus maestros chinos es que popularizara su arte a $20 mensuales en una academia a la que accedía cualquier hijo de vecino, sin importar sus ancestros. Steve McQueen y Chuck Norris se inscribieron en esta academia y también quien sería su esposa, Linda Lee. Dicen que practicándole una llave le confesaría su amor para luego casarse a los tres meses de conocerla.
La Federación Peruana de Kung Fu y sus miles de adeptos tienen a Bruce Lee como ídolo.
"El Avispón Verde" serie que lo popularizó fue su carta de presentación para la pantalla grande. Nunca solicitó dobles y una vez tuvo un percance con uno de ellos. Con él, como con todos los que peleaba, se demoró un par de segundos en dejarlo fuera de combate. Estados Unidos le encantaba y aunque siempre rechazó sentirse estrella no pudo evitar rendirse ante sus privilegios. El niño pobre hijo de comediantes chinos se compró un Rolls Royce con enchapes de oro ni bien pudo.
BRUCE MAMANI LEE
Marco Antonio Mamani Páucar tiene sólo 22 años pero ya es instructor de Kung Fu. Entrena desde los 5 años y se ha cortado el pelo estilo hongo, así con cada patada se le mueve el flequillo, al estilo Bruce, su héroe. Estudia Farmacia y Bioquímica pero lo que le apasiona es la pelea. En su barrio, en San Juan de Lurigancho, las pandillas le temen y aunque es bajito "eso hace que pase más piola", dice uno de sus alumnos.
Más de 30 disciplinados alumnos obedecen las órdenes del pequeño maestro, la sala queda chica y el olor grande. Por algo Bruce Lee se extirpó las glándulas sudoríparas.
Lee mantuvo una afición oculta. Ganó un campeonato de cha-cha-cha.
Siguiendo las huellas del Kung Fu en el Perú se encuentra Germán Ku, practicante del taoísmo y guardián del Kuan Kon, dios taoísta. Ku conoció en China a los padres de Lee y a éste cuando era niño. Li Hoi Chin, padre de Bruce Lee, hacía giras por todo el mundo con su ópera cantonesa. Li Hoi invitó personalemente a Ku a una de sus funciones. Ku ni sospechaba que el niñito movedizo que los acompañaba se convertiría en ídolo.
La muerte de Lee en julio del '73, seguirá siendo un misterio. No todos creen la versión oficial. Algunos dicen que fue por sobredosis aunque la más probable recae en un golpe de efecto retardado conocido como la "Palma de los Cinco Truenos". Dicen que fue "tocado" por un alto miembro del Kung Fu por revelar demasiados secretos al mundo occidental.
En la puerta del Estadio, un niño de 6 años vestido de negro dice que él es Bruce Lee. Al solicitarle una prueba de su identidad se muestra seguro. Tuerce la boca y grita kiai. (VRM).