China Tudela


Por LORENA TUDELA LOVEDAY

Pucha, Se Acaba El Mundo
MIRA, o sea, yo no sé qué hacen esos fundamentalistas del medioambiente pucha, preocupándose de si construyen una fábrica de canelones en Villa, de si instalan (ejem, iiiiiban a instalar) un fabricón del tamaño de la neura de mi tío Jorge Camet, pucha, en Camisea o de si clavan un teleférico con todo y música en la mera punta del Pichu Pichu, hija.
Y no los entiendo porque lo que de verdad está señalando que este mundo de morondanga está a punto de acabarse, pucha, es Martucha, ag, hablando por la radio carajo y medio en un lenguaje, hija, que ya lo hubiera querido Melcochita para su show frente a los peruanos de Paterson.
Bueno, la cosa empezó cuando un día Martucha, ag, se levantó con el pie izquierdo, se puso la babucha del derecho y se mandó a decir que ya que los del Refe habíamos ganado para hacer la consulta de si el Chinete va por la tercera o se va a su casita (como Karina y Timoteo), o sea, nuestra obligación era incluir además el tema de la reelección parlamentaria y claro, o sea, doña Aurora Torrejón de Chincha (que por siaca, o sea, no es el nombre de un potaje del Sur chico sino...
¡apellido!?), gorreó concha y añadió que también había que sumar la reelección de los alcaldes y te lo juro que casi llamo por teléfono a la pelona de la Gamboa para que pida que se añada el tema de si se puede reelegir a Miss Yurimaguas, a la directiva de la Asociación Peruana de Podólogos, al secretario general de la Archicofradía del Padre Urraca y a la tesorera de las Viudas de Naím.

Porque hija, o sea, a las congresistas parece que nuestro Refe les había alborotado de tal forma las hormonas democráticas que pucha, o sea, se mandaron con que todo debía ser materia de consulta popular y yo me empecé a preguntar por qué entonces no podía yo exigir que haya un Refe sobre la perentoriedad de que Martucha pase ya por manos de Morillas (que como tú sabes, o sea, es para casos de índole mortal), para sacarse esas bolsas de los ojos, hija, que la hacen parecer mendiga callejera de esas bien barrocas que andan por la mitad de la pista cargadas de bulto y medio; pucha, o sea, para no mencionar que se le ha caído un par de centímetros la anchurosa ñata sobre el labio y que éste, pucha, a su vez, ha dado paso a una arruga como la que tiene el IPSS con la fábrica de mi papi.
Pero en fin, o sea, la otra noche me estaba yendo a tomar un drinky al Café Voltaire, cuando escucho en la radio la voz inconfundible de Martucha, ag, esa voz que parece un blader pateado por Garrincha después de una juerga de anfetaminas y caipirinha, o sea, respondiendo a una entrevista sobre un comentario que había hecho Lourdes, o sea, en el sentido de que Martuchona, guácala, o sea, actuaba dominada por el animus jodendi.
Pues qué crees, la congresista más bigotona de nuestra historia dijo que le gustaría saber quién había jodido a Lourdes para que hable así, que alguna vez un escritor peruano se preguntó "¿en qué momento se jodió el Perú?", y que esa misma pregunta se la debíamos hacer a Lourdes para que nos diga quién la jodió y que estaba bien que se sienta jodida porque eso la ponía en evidencia. Yo te juro que casi choco y pensé que si lo que quiere Martucha, es liberarse y hablar cuanta huevada se le pase por la cabeza, regio, aquí le sugiero que para la próxima salga por la televisión y diga: "¿Referendum?: caca, poto, cara de pichilín" Chau, chau(Rafo León).