
Y El Divo Redivivo
Francesco Petrozzi superó el cáncer, dejó la televisión y volvió triunfalmente a la lírica. Podría decirse que es el José Carreras peruano.
El tenor Francesco Petrozzi homenajeó a Alejandro Granda por todo lo alto, con bombo y todo.
En el Otelo de Verdi, su debut en Europa. Derecha, recital en el Ford Center for the Arts de Canadá.
-Sin embargo, su paso por la televisión fue criticado. Exagerado protagonismo se decía...
-En verdad era un poquito insoportable porque se me había pegado esa autosuficiencia tan típica de los argentinos. Pero me corregí, eso nadie lo duda.
-¿Le costó retomar el canto lírico?
-Cuando replanteé mi vida a raíz del cáncer me pregunté a mi mismo: "¿Tendré mi voz todavía?". Hice una prueba sentado en la cama del hospital y me di cuenta que a pesar de no llegar a los agudos, mi voz era absolutamente limpia. Cuando decidí irme al extranjero, primero al Canadá y después a Alemania, volví a ensayar y mis cuerdas vocales se reactivaron inmediatamente.
-Comenzar en Europa no habrá sido fácil...
-He tenido muchísima suerte. Imagínate que me contratan sin tener que dar una audición. Tengo mis agentes, claro.
-Está en una edad privilegiada, puede interpretar aún a muchos personajes...
-Para cada tipo de voz hay una gran gama de personajes. Como tenor lírico he interpretado papeles del repertorio verdiano y verista. El Otelo, el don José de Carmen, el Cavaradossi de Tosca, el Rodolfo de La Boheme, el Radamés de Aída. Quisiera hacer pronto el Duque de Manto de Rigoletto...
-¿Qué dicen de su voz los críticos europeos?
-Me comparan con Carreras.
-Hablando de divos, ¿alguna vez logrará serlo?
-Me contento con ser una persona decente, pero si Dios me manda la gloria, bendito sea.
-"Para la ópera hay tres requisitos: voz, voz y voz", decía Verdi...
-No soy nadie para refutar a Verdi, sin embargo, debo decir que ahora interesa mucho la dramatización. En la lírica ya no existe el cantante que se planta en medio del escenario como un mueble. Eso aburre.
-Y a usted, me da la impresión, le encanta actuar...
-Me fascina. Cuando ensayamos una ópera cantamos parados, echados y sentados, nos preparamos para todo lo que requiere el drama.
-Luis Alva, por su parte, afirma que también hay que poseer el look adecuado...
-Eso es lo ideal. Cuando ya no es posible y el intérprete es grandioso, entonces no queda otra cosa que taparse los ojos. Vale la pena.
-¿Alva no le ha propuesto venir a Lima para las temporadas que él organiza?
-Me invitó para hacer "El Murciélago", justo cuando yo tenía otros compromisos. Para mi fue un honor, Luis Alva es el mejor tenor ligero del siglo XX...
A los 9 años, Francesco canta tangos en restaurante argentino.
-¿Cuál es la diferencia entre ligero y lírico?
-Tenemos el mismo registro. El ligero, no obstante es el virtuoso, el que puede hacer coloraturas, el que canta óperas de Rossini y Mozart.
-El estar gordo, ¿es beneficioso para el canto?
-No he engordado a propósito. Al parecer mi cuerpo lo necesitaba porque el despliegue de energía que supone cantar un papel como el de Radamés o Rodolfo es impresionante.
-¿Llegará a ser tan desmesurado como Pavarotti?
-Jamás.
-Pavarotti ha confesado que ama el silencio, ¿usted también?
-He notado con este pequeño auge que a mí también. Por ejemplo, ya no canto todo el día como lo hacía antes. Prefiero estar callado.
-¿Cómo cuida la voz?
-Existen muchos mitos alrededor de la voz de un lírico -que no debe tener mucho sexo o no hacer demasiado ejercicio, cuando con lo único que hay que tener cuidado es con los cambios fuertes de temperatura.
-¿Cuánto gana por una temporada de ópera?
-No quiero volver a cometer ese pecado.
-¿Qué pecado?
-El de hablar de mí mismo.
-Ultima vez, por favor...
-Bueno, última vez: en una sola noche puedo ganar hasta diez mil marcos.