¿Diciendo Adiós?


¿Diciendo Adiós?
"Quien resulte vencedor en los próximos comicios no partirá de cero, ni de menos cero."
"En los dos años que me quedan de gobierno mi atención está centrada fundamen-talmente en la lucha contra la pobreza, la generación de empleo y la superación del problema peruano-ecuatoriano".
"Tanto en el gobierno, como fuera de él, es indispensable mantener la convicción acerca de la necesidad de no alterar las condiciones y líneas maestras que han permitido al país crecer".
"Que el cambio de posta o cambio generacional no sea traumático". "Quiero dejar un país sólido y bien encaminado".

Un mandatario solo consigo mismo.

Señal de veneración a la bandera que parece, sin embargo, augurio de despedida.

NINGUN discurso de 28 satisface a todos los ciudadanos, pero los de los últimos años de una administración gubernamental resultan, por lo común, mayoritariamente decepcionantes.
Alberto Fujimori no había conocido hasta este 28 de julio de 1998 una réplica tan pronta y tan ácida de parte de la ciudadanía.
Se pueden alegar muchas razones, aparte de la longevidad de un régimen que en el capítulo económico ha querido mantenerse con los mismos afeites y las mismas arrugas que cuando insurgió juvenilmente en 1990.
Por eso el comentario acre de que este año el gran derby presidencial ha dejado de ser una carrera de caballos para tan sólo transformarse, tristemente, en parada de borricos.
En una compleja coyuntura política y económica como la presente, Alberto Fujimori hizo referencia a que hace 8 años tuvo que gobernar contra la corriente, presentándose así como el terco héroe que desafía las tempestades en nombre del bien común.
Tal vez ha tenido una patinada en su memoria histórica. En 1990 nadie dudaba que Alberto Fujimori, aún contrariando sus promesas electorales, lanzaría un severo programa de ajuste económico, que endurecería las leyes y el sistema jurídico para enfrentar al terrorismo, que se apoyaría en las Fuerzas Armadas ante la crisis de institucionalidad que corroía al país.

La torta de las 8 toneladas. A falta de pan, las tortas no son siempre buenas, sobre todo si son harina de costal estatal. Derecha, par de jubilados escuchan sin ilusión mensaje presidencial.

Actuó, pues, en ese momento con la anuencia de la gran mayoría, navegando con viento a favor y con el deseo ciudadano de que cortara de raíz la violencia, la inestabilidad política y la punitiva incertidumbre del populismo económico.
Es hoy día que marcha contra la corriente, pero no por inspirado desafío, sino por carencia de recursos políticos, por agotamiento de un estilo autoritario y un modelo económico.
Para ser justos no es el único en América Latina. Carlos Menem en Argentina es la primera víctima de este fenómeno que delata el profundo cansancio de las masas latinoamericanas debido a la "fatiga del ajuste". Pasan muchos años de amarrarse el cinturón, pendientes de la esperanza, hasta que de pronto se coincide en que el horizonte continúa cerrado, expandiéndose la brecha de la desigualdad sin que arribe ni la lluvia, ni el goteo de una bonanza que es para demasiado pocos.

ESCENA I: HISTORIAS DE DESVARIO

El mensaje de este 28 de julio ha sido breve y pavorosamente exhausto de iniciativas políticas. Para los que creían que Alberto Fujimori, siguiendo las trazas de su amigo Carlos Menem, anunciaría su retiro de una pretensión reeleccionista por tercera vez, el discurso era una prueba palmaria que no podría siquiera sostener un esfuerzo coherente en tal sentido.
Desganado, sin un orden de ideas, sin posibilidad de ofrecer mucho o poco, sin poder explicar los signos negativos de la administración, el discurso fue la parte más débil de una argumentación oficial que empezó el 4 de junio con la presentación del sorprendente primer ministro Javier Valle Riestra (la batalla por los derechos humanos) y que luego fue hilvanándose con anuncios de los respectivos ministros de Economía, Jorge Baca Campodónico (el modelo no cambiará), de la Presidencia, Tomás Gonzales Reátegui (se inicia la gran etapa de la reconstrucción), de Transportes y Vivienda, Antonio Páucar (se inicia Mivivienda con 20 mil viviendas en todo el país), entre otros.

El equipo ministerial rumbo al Congreso. El que tuvo dificultades con el fajín, literalmente, fue el premier Javier Valle Riestra.

Por lo demás, el gobierno en estos dos últimos meses ha generado señales tan dispares por obra del locuaz Valle Riestra, descalificador de los "tecnócratas", como por el reimplante de Juan Carlos Hurtado Miller, un candidato municipal que aboga por la descentralización, la mala palabra según este régimen centralista y unipersonal, que bien podría decirse que cundía una esquizofrenia gubernamental que desconcertaba a la ciudadanía.
El signo definitivo, como suele ocurrir, de que algo andaba mal, ha sido la suspensión del contrato de Camisea, un hito que marca la declinación del fujimorismo.

ESCENA II:
NO ME VOY PERO ME ESTOY YENDO

Extraño contraste el de Alberto Fujimori desanimado este 28 de julio, cuando la noche anterior, diz que que con el pretexto de que sectores populares celebraban su 60 natalicio, nutría eufórico la idea de que aún las masas lo apoyaban y, por lo tanto, mantendría su carta reeleccionista. En el mejor estilo populista, esa misma escena de folclore, amplificadores a todo trapo y tortas descomunales (que resultaban grotescas en un país con severos problemas de hambruna) se reprodujo en todas las capitales de provincia, con el apoyo explícito de autoridades oficiales del tipo ministerio de la Presidencia, Foncodes, Pronaa, y otras excrecencias como Vamos Vecino, monitoreadas por el asesor Absalón Vásquez.
En el discurso Fujimori no fue explícito, pero hubo notas que sonaban a preludio de despedida: "quien resulte ganador en los próximos comicios, no partirá de cero", "en los dos años que me quedan de gobierno mi atención está centrada fundamentalmente en la lucha contra la pobreza, la generación de empleo y la superación del problema peruano-ecuatoriano", "que el cambio de posta o cambio generacional no sea traumático", "quiero dejar un país sólido y bien encaminado".
Para el premier Valle Riestra,que se convirtió, a los pocos minutos de finalizado el discurso, en el comentarista autorizado del texto gubernamental, si bien Fujimori explícitamente no abandonó la reelección, "sibilinamente" sí lo hizo si se escuchan bien esas lánguidas notas lanzadas al desgaire.

ESCENA III:
REALISMO CON RICTUS

Hay que reconocer que en el discurso, Alberto Fujimori no cedió a la tentación de lanzarse a la piscina de la farra electoral, a la manera de 1994. Esta vez sostuvo que no oiría a los vendedores de ilusiones y que ofrecía a la legión de los pobres del Perú sólo "serenidad y confianza en nosotros mismos".
La retórica oficial encontró en la vaca (sin ánimo de ninguna transpolación con el ministro Baca) la metáfora salvadora: la historia del Perú, por lo menos en este siglo, dijo pastorilmente Fujimori,es una "sucesión de vacas flacas y vacas gordas". Las gordas duraban poco. Ya van para 9 años que sólo perviven las flacas. Parece que por un buen tiempo se tendrá que continuar viviendo a puro hueso y pellejo. Para cerrar el tropo, retornando a Palacio, recibió de regalo vaquillonas y terneros que como no podrá criar en Palacio repartirá por valles y rediles de nuestras serranías.
Como es comprensible, al no anunciar aumentos ni en las pensiones de cesantes ni en los sueldos de servidores públicos,en un país que extrañamente pese a la prédica liberal siente que el caudillo es el cautivante dispensador de dádivas, la historia de la longeva vaca flaca supo a chicharrón de sebo. Los comentarios de la ciudadanía fueron este año particularmente duros contra Fujimori.

ESCENA IV: MIGAS SOCIALES

Esta vez Alberto Fujimori no hizo propaganda ni siquiera de los programas sociales lanzados hace poco con bombos y platillos. Cómo estarán las cosas en la economía y los nubarrones que se avecinan. Los triunfalismos de este año y el próximo han cedido paso a los grises preventivos: "Tenemos que valorar y defender nuestra relativa estabilidad y crecimiento en un contexto internacional sumamente difícil".
De allí que el reparto haya sido más que moderado. Supresión de la declaración patrimonial, que debe satisfacer a una porción pequeña de la sociedad, pero que da confianza al sector empresarial e inversionista. Para los sectores medios y populares: no pago de las instalaciones de servicios de electricidad, seguro de salud de Estudios Superiores, Fondo de Ahorro para jubilados y cesantes. Y para de contar.
Javier Valle Riestra en uno de sus encendidos alegatos ha reivindicado el principio hayista de "Pan con Libertad". No ha sido escuchado por el Presidente en lo segundo. Se ha limitado a prometerles a los peruanos de menores recursos, "Pan con soledad".
El desafío mayor que ha lanzado en el tema del desempleo ha sido la propuesta de "medidas sólidas" que serán materia de debate ("que espero que sea serio, técnico y responsable").
El tema de la Amazonia sí que constituye un clamoroso ejemplo de descuido. Tras 8 años de idas y vueltas, ahora el Presidente descubre que la legislación promocional para la selva es farragosa y desalentadora de la actividad empresarial. Nada mejor entonces que crear una comisión para que en 60 días estudie la legislación existente y proponga una nueva, concordada y unificada. Todo un descubrimiento de la pólvora.

ESCENA V: PARA DECIR ADIOS, SIMPLEMENTE

Mientras que algunos sectores de la oposición política han insistido en la necesidad de la concertación, o en un pacto nacional para hacer frente a la crisis económico-social, el presidente Alberto Fujimori se ha afirmado en su rol confrontacional, sacando en cara que cualquier crítica al modelo en curso es una vuelta al pasado, el retorno fatal a una "economía de artificios". "Tenemos que discernir -ha dicho- respecto de si este modelo necesita ser complementado imaginativamente o rechazado de plano" pero no invitando a un debate sino para afirmar la continuidad del modelo, que espera siga en el mediano y largo plazo.Y este es quizá un aspecto relevante para demostrar que Alberto Fujimori, el pragmático, se está quedando en una fórmula que el tiempo torna antañona y estéril.
No se entiende cómo un régimen puede desacreditar a los elementos novísimos que incorpora. Ni su Primer Ministro, ni su ministro de Economía, ni sus candidatos a las elecciones municipales han merecido una sola línea, alguna referencia que no sea la sorpresa de la desautorización tácita a Jorge Baca Campodónico. Señal, en consecuencia, que se persiste en una vía oculta de hostigamiento y confrontación con las fuerzas de oposición.
No ha dicho adiós el presidente Alberto Fujimori. Se ha tomado una tregua, cuya primeras víctimas pueden ser Javier Valle Riestra y Jorge Baca, para volver a las andadas. Con la única salvedad de que no habrá ya torta que lo salve de lo que parece ser el progresivo, inexorable, hundimiento de su opción autoritaria.


Sobre Restas y Reses
Cómo ordeñar a la economía en medio de la crisis.

EL presidente Alberto Fujimori adelantó que su discurso de Fiestas Patrias se centraría en los aspectos económicos y sociales. Pero no abordó ni lo uno ni lo otro, decepcionando tanto a economistas como a la gente de la calle.
No sustentó la política económica ni cómo evolucionará la economía tras la mala racha de El Niño, la crisis asiática y, para colmo de males, la decisión del consorcio Shell y Mobil de no desarrollar el gas de Camisea.
El Presidente no reafirmó las proyecciones oficiales de crecimiento económico ni disipó los temores que el déficit de la cuenta externa provoca entre analistas. Quizá para no comprometer su palabra con estimados que los gurúes califican de excesivamente optimistas.

El presidente Fujimori dijo que la economía es como una vaca que no se puede exprimir demasiado. El ministro Baca estuvo de acuerdo, al menos en eso.

No le dio esperanzas a la gran masa de desempleados y subempleados de que cambiará su situación. Y tampoco ofreció mejores salarios a policías, maestros, médicos y demás servidores del sector público.
A los jubilados les reiteró lo del Fondo Mutuo Estatal más "un incremento manejable presupuestalmente" para los de pensiones más bajas.
Otro que tampoco debe haber quedado a gusto con el discurso sería el ministro de Economía y Finanzas, Jorge Baca, autor de la ahora eliminada declaración patrimonial. Por lo menos, el propio jefe de la Superintendencia de Administración Tributaria, Jaime Iberico, quedó desautorizado ya que en una entrevista publicada el 27 dijo que no daría marcha atrás.
Fujimori parece que sólo fue aplaudido por los empresarios gracias a su retroceso en la declaración patrimonial y la eliminación de las restricciones al uso de cheques para operaciones mayores a los US$ 10,000.
Esa medida fue dictada para detectar posible lavado de dinero del narcotráfico pero, según los empresarios, implicaba un trámite que complicaba sus tareas.
Eduardo Campos, economista de Apoyo, sostiene que la declaración era difícil aplicar al pedir una versión detallada de ingresos con dos años de retroactividad.
Gonzalo Tamayo, jefe de analistas de Macroconsult, opina que el momento en que la medida fue dictada no era propicio postembates de El Niño y los temores de que la información pudiera ser mal usada.
Sin embargo, coinciden en que se requiere una declaración patrimonial del grupo de mayores ingresos dentro del impuesto a la renta, práctica que en el pasado ya se hizo.
Por eso, parece extraño que Fujimori no dijera que la información sería exigida en la siguiente presentación del impuesto a la renta de marzo. En cambio, dijo que los funcionarios públicos sí seguirán teniendo esa obligación. Y más de uno se preguntó si los asesores presidenciales también.
El ofrecimiento de eliminar el Fonavi también es considerado conveniente por los analistas como Jaime Saavedra de Grade, porque desalienta la creación de empleo formal, carencia de más de la mitad de la población.
De cualquier modo, ello será un ingreso menos que el gobierno quizá compense desvistiendo a otro santo. El asunto es importante por el compromiso del gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de alcanzar un superávit primario de 1.7% del Producto Bruto Interno. A juicio de los analistas económicos, ese nivel es elevado, dadas las adversidades que han golpeado la economía y, por ende, los impuestos que recibe el Estado. Según la Sunat, la recaudación en junio cayó 9%, y entre enero y junio, bajó en 2.8%.
Lo que más bien subirá alrededor de 6.5% -más que el 5.9% oficial- es el déficit en cuenta corriente, tema que Waldo Mendoza, profesor de la Universidad Católica, estima que no debió omitir. Recuerda que es el indicador que los inversionistas miran con más atención antes de invertir en un país y, según el FMI, a partir de 5% es peligroso.
Pero, como dice Fujimori, las reservas internacionales de divisas protegen de ataques especulativos al dólar. El economista Carlos Paredes estima que ellas alcanzarían para siete meses de importaciones. Aunque es la mitad de lo que dice el gobierno -porque hay que descontarle el porcentaje de los depósitos de dólares de los bancos en el Banco Central de Reserva- cree que podría defendernos de sorpresivas compras desenfrenadas de dólares.
La breve mención al problema de Camisea tampoco satisfizo a los analistas que siguen pensando que el gobierno se tendrá que demorar en convocar las mentadas licitaciones más de lo que dice. Además, a diferencia de Fujimori, creen que ello podría retrasar proyectos que habrían estado siendo evaluados.
En este sentido, todos cruzan los dedos de que el proyecto de explotación de la mina de cobre de Antamina prospere. "Sería muy lamentable perder dos novios seguidos", dice Hanz Flury, presidente de la Sociedad Nacional de Minería y Petróleo.
Bromas aparte, otros plantean que el gobierno requiere dar señales más claras a los empresarios locales para que inviertan en sectores exportadores, y no se dependa exclusivameente de la inversión extranjera en megaproyectos, como Camisea.
Rodrigo Prialé, profesor de ESAN, opina que el BCR tendría que dejar que el dólar alcance su precio de mercado -ahora compra cuando baja y se abstiene cuando sube- para asegurarle a los exportadores que tendrán un tipo de cambio adecuado.
Es verdad que a pesar de la queja sostenida de los exportadores, las exportaciones han crecido, pero todavía son insuficientes para empujar la economía y hacerla invulnerable a crisis como las que ha sufrido periódicamente el país.
Así, por lo menos, las promesas de Fujimori de no caer en gastos populistas -ante la cercanía de las elecciones- pueden ayudar alguito. (Virginia Rey-Sánchez).