
¡Oh, Los Viajes!
Muchos no se han traducido en logros importantes.
Frei Montalva y Rey Juan Carlos. Derecha, De Gaulle, a su llegada a Lima, año 1964.
EN sólo ocho años de gobierno, el presidente Fujimori ha realizado 105 viajes internacionales. Y así, como quien da la vuelta a una esquina, ha dado la vuelta al mundo ¡60 veces! dejando enanos a todos los mandatarios que lo precedieron en el sillón de Pizarro, en los últimos 60 años. Prado, Bustamante, Odría, Belaunde, Velasco, Morales y García, en conjunto sumaron 22 viajes al exterior.
Pero en reciprocidad, Fujimori ha tenido una respuesta muy parca. En los últimos tres años, por ejemplo, sus 45 viajes al exterior han estado muy lejos de tener una correspondencia acorde con su inquietud de mejorar las relaciones comerciales con nuestros países vecinos y, asimismo, el resto del mundo. O sea, con el presidente Fujimori, prácticamente, ha rezado aquello de "quien mucho abarca, poco aprieta". Si no, veamos.
Sus constantes viajes, por ejemplo, a los países del continente no se han traducido en mayores logros. Particularmente en nuestras relaciones con los países vecinos que -excepto Chile- son miembros del GRAN (Grupo Andino). Lejos de hacer sentir su presencia en el grupo, Perú se distanció en un momento decisivo, resintiendo así nuestras relaciones comerciales con aquellos países.
La respuesta a sus itinerantes giras por Estados Unidos, Europa y Asia no han sido tan auspiciosas que digamos. A los países de esas áreas, en sólo tres años, viajó 22 veces. De esas visitas, lo más rescatable ha sido el crecimiento de la inversión inglesa en el país. Del Reino Unido, aparte de grupos empresariales, llegaron algunos ministros.
A la tierra de sus ancestros, desde que fue presidente electo, ha viajado año tras año, como si fuera el hijo pródigo. En cambio, Fujimori sólo recibió la visita del primer ministro japonés Ryutaro Hashimoto; que preocupado por la penosa suerte que vivía un grupo de sus compatriotas, voló a Lima. En cuanto a su ayuda económica no ha sido lo que se esperaba.
¿Y qué decir de los otros países asiáticos como China, India, Malasia, Tailandia, Filipinas? Fueron en total ocho viajes a esas exóticas tierras, y la retribución fue escasa, al margen de la incorporación del Perú al APEC (Foro hacia el Pacífico).
En cuanto a Estados Unidos, a cuyo suelo llegó hasta en tres oportunidades en los últimos tres años, la mano del Tío Sam no se ablandó como era de desear. No recibimos la visita ni siquiera de uno de sus ministros. Los que sí llegaron fueron algunos parlamentarios, pero más preocupados por su compatriota Lory Berendson, que otra cosa.
¿El país se ha visto beneficiado con tantos viajes presidenciales? ¿Ha mejorado nuestro comercio exterior? Las cifras están lejos de reflejar esa mejora. O como dice ese refrán familiar: "Para esos viajes, no se necesitan alforjas" Lo cual manifiesta que el resultado obtenido no corresponde al esfuerzo realizado.
Esto no quiere decir que el gobernante peruano se aísle. Hay viajes que son inevitables, pero de esos 105, muchos eran evitables; acaso la mitad. Y eso, aquí como en cualquier parte, es simplemente un exceso.