

Palabra y Silencio
El conocido crítico y narrador efectúa un recuento
vital del gran poeta peruano, galardonado con el Premio "Miguel Hernández".
El maestro al final de una larga jornada. Derecha: Westphalen en la década de 1940.
La mañana alza el río la
cabellera después la niebla
la noche el cielo los ojos
me miran los ojos del cielo
Despertar sin vértebras sin estructura.
Debemos advertir que, por estar configurada como un continuum o marea verbal, sin bordes definidos, es muy difícil citar a Westphalen y hacerle justicia: hay que asistir al proceso completo, a la fusión final de todos los elementos y escuchar las lentas y graves modulaciones de toda su música; en un verso parece aludir a esa imposibilidad: "si pudiera partir en dos este sueño". Cuatro grandes motivos giran constantemente en el remolino de esta poesía: el amor, la noche, el silencio, la muerte; hay una relación decreciente o de negación gradual en entre esos términos, pues nos llevan de la pasión a la nada, del deseo a la inercia. En el bello comienzo de uno de sus mejores poemas tenemos un indicio del rigor y la libertad con que se conjugan esos elementos:
He dejado descansar
tristemente mi cabeza
En esta sombra que cae
del ruido de tus pasos
Vuelta a la otra margen
Grandiosa como
la noche para negarte
He dejado mis albas y los árboles arraigados
en mi garganta
He dejado hasta la
estrella que corría
entre mis huesos...
Como en los místicos, el motivo del silencio tiene particular importancia en alguien que, como él, escribe en un perenne desafío contra los límites del lenguaje, casi al borde del balbuceo; el silencio es el estímulo y la contracara del acto poético, una imagen reversible de la vida y de la muerte: "Porque sólo el silencio sabe detener a la muerte en los umbrales/ Porque sólo el silencio sabe darse a la muerte sin reservas". Lo que nos recuerda lo que escribió Proust: "El silencio no lleva, como la palabra, la marca de nuestros defectos... El silencio es puro...". Ese motivo resultaría un símbolo o anuncio de su propio alejamiento de la poesía durante largo tiempo. Existen pocos poetas como Westphalen y esa cualidad singular no ha disminuido en las seis décadas transcurridas desde su aparición.
Voz de la Sangre
Luego de su éxito en Quito, la artista Serenella Graña expande su fantasía creando con la imaginación personajes precolombinos. En esta ocasión, ellos son los indiscutibles protagonistas de sus apreciadas máscaras. La manufactura personal, el enchapado en oro, el repujado, las aplicaciones de lapislázuli, turquesas o granates y el pan de oro hacen de cada máscara un original sin réplica. Las piezas podrán contemplarse en el Perú en noviembre, en el Museo de Arqueología, Antropología e Historia de Pueblo Libre.
Eternas Baladas
Se estrena "La Balada de Jenny", obra inspirada en La Opera de Tres Centavos, de Bertolt Brecht.
La obra explora pasiones tan antiguas como la propia humanidad.
ESTE año es sumamente fecundo en homenajes a propósito de elevadas figuras de la dramaturgia universal. Los teatristas locales no han sido ajenos a ese espíritu festivo. Prueba de ello es "La Balada de Jenny", conjunción de esfuerzos y talentos que exalta el inmenso legado de Bertolt Brecht, a cien años de su nacimiento. El estreno de la pieza se efectúa hoy, jueves 13, en el Teatro Británico. Participan seis bailarines del Ballet Universitario de San Marcos -dirigido por Vera Statsny-, tres jóvenes bailarines invitados y la actriz Pilar Núñez, quien encarna a Jenny. La propuesta une danza, música y teatro. La dirección general corre a cargo de la destacada coreógrafa Patricia Awapara. Por su parte, el compositor Celso Garrido Lecca ha adaptado la música de Kurt Weill, mientras que Jorge Chiarella aporta su valiosa experiencia en la preparación teatral de los bailarines. La fuente inmediata de inspiración es La Opera de Tres Centavos. De ella, se han extraído ciertos personajes sobre los cuales descansa la tensión dramática. Un ejemplo es Jenny, quien no ostentaba gran protagonismo en La Opera Ahora, es el hilo conductor de una serie de cuadros insertos en una atmósfera de cabaret que, de acuerdo con una dinámica coral y simultaneísta, describen poéticamente una sucesión de eternos conflictos humanos. El encuentro se inicia a las 8.00 p.m en Bellavista 531, Miraflores. (J.G.R).
Intrigas a la Rusa
La temporada de zarzuela y opereta llega a su fin con "El Conde de Luxemburgo", de Lehar.
El conde de Luxemburgo está arruinado. Jugador y mujeriego, tiene la oportunidad de embolsarse un millón de francos cumpliendo un pacto nada común con el príncipe Basilio de Rusia. Se casa con una plebeya a la cual no conoce (Angela) para luego de un mes divorciarse y dejarle el título. Pero como suele suceder en las operetas, Angela y el conde se enamoran en una fiesta sin conocer sus identidades. Angela, que de tonta no tiene nada, espera recibir pronto su título para casarse con el rico y viejo Basilio de Rusia. Entretanto, coquetea con este supuesto barón alemán sin suponer que es su marido, dando lugar a una serie de enredos que, entre mazurcas y pavanas, harán quebrarse la cabeza a los enviados de Basilio y el zar. Entre tanto lío los enamorados descubren sus identidades, pero el conde ha empeñado su palabra de honor para el divorcio... "El conde de Luxemburgo" es el último estreno de la amena temporada de zarzuela de la compañía "Rodrigo Pratt" de Cuba bajo la dirección artística de Armando Suárez.La temporada se prolongará hasta el sábado 15 en el teatro Segura. Las funciones se inician a las 7:30 de la noche.