La Danza del Dragón y la Cepal




La Danza del Dragón y la Cepal
A 50 años de creación de la Cepal, su nuevo secretario ejecutivo, José Antonio Ocampo, analiza desafíos y ventajas de la región.

El caleño José Antonio Ocampo (45) secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Phd de la Universidad de Yale en Economía, siente que hay rumba, y que hay que manejarse contento teniendo cautela y paciencia frente a la crisis asiática para no cometer errores que agraven las consecuencias de este reajuste del sistema económico mundial.

Entrevista
RAFAEL HIDALGO

EL 50 aniversario de la Cepal encuentra a la región envuelta en las lenguas de fuego del dragón asiático, ¿no hay manera de evitarlo?
-Hay tres tipos de canales a través de los cuales la crisis asiática se ha venido transmitiendo a América Latina. Primero, las perturbaciones de los mercados financieros y cambiarios de todo el mundo; segundo, los precios de materias primas que han tenido una caída bastante generalizada y por lo menos en los casos del petróleo y el café ha resultado severa.
-¿Y cuál es el tercer canal de transmisión?
-El tercer canal puede obedecer a la respuesta política. Un hecho que es positivo pero que obviamente no ha permitido una transmisión más rápida de la crisis es que las autoridades han actuado con mucha prontitud y prudencia. Hace mucho tiempo no observábamos una reacción tan sincronizada de las autoridades latinoamericanas para hacer frente a estos eventos.
-Sin embargo, en un reciente documento de la Cepal observa que sólo el Perú y el Uruguay son los únicos países que no han tomado medidas al respecto....
-Sí, en general no ha habido digamos una respuesta específica como se observa en otros países, y es que hay algunos países que han hecho unos ajustes fiscales bastantes fuertes.
-La Sociedad Nacional de Industrias (SNI) está solicitando medidas comerciales para evitar la invasión de productos asiáticos importados, sin embargo, el ministro de Industria, Gustavo Caillaux, ha dicho que no son necesarias y que más bien pueden generar precedentes nefastos.
-Generalmente las medidas comerciales que se han adoptado en esas partes son de carácter prudencial, no son efectivas.

-El empresario George Schofield, presidente del Comité de la SIN ha recordado que Venezuela ha recurrido a los precios mínimos de aforo, Brasil y a una sobretasa de 70%, Colombia ha dictado salvaguardias a los tejidos de poliéster.
-Algunas de esas medidas no están directamente relacionados con la crisis asiática y que tienen que ver con demandas específicas. Yo diría que la mayoría de las medidas tomadas como precaución de la crisis del Asia son de carácter fiscal o monetario, también se ha observado la intención de actuar por parte de las autoridades cuando se observa una entrada anormal de productos asiáticos.
-En un cuadro publicado por la Cepal se habla de medidas fiscales, monetarias y comerciales que han tomado algunos países.
-Lo que se observa en forma relativamente generalizada ha sido la renuencia a utilizar la devaluación como mecanismo de ajuste, lo que era un patrón bastante generalizado en la región. Es decir, se realiza un ajuste fiscal o una contracción monetaria, pero no se devalúa.
La unánime actitud prudente de las autoridades latinoamericanas se basa en el supuesto que este fenómeno va a durar mucho más de lo que se había previsto. Sin embargo, lo que se observa es que más allá de la respuesta, nos falta mucho por hacer en materia de prevención de crisis.
-¿Qué hacer respecto a los capitales? Colombia y Chile tienen un encaje, Brasil puso un impuesto transitorio.
-La experiencia internacional enseña que una buena estructura de endeudamiento antes de una crisis es una fortaleza importante como lo es una buena situación fiscal y/o un buen sistema regulatorio en el sistema financiero.
-Pero respecto a estos flujos, ¿usted cree que la experiencia chilena es aleccionadora?
-Creo que la experiencia chilena de los encajes es positiva, la colombiana también. El sistema argentino de poner unos encajes o más bien unos requisitos de liquidez relativamente elevados a las captaciones de corto plazo en todo el sistema financiero también merece atención.

Ningún país latinoamericano está en condiciones tan críticas para renegociar.

-¿Nos hemos quedado sin paradigma de crecimiento en América Latina?
-La experiencia asiática todavía debe ser tomada en cuenta para determinar una estrategia de largo plazo. Está demostrado que en la política de corto plazo los latinoamericanos cometimos y seguimos cometiendo muchos errores, en particular al liberar la cuenta de capitales sin tener un control fuerte en el sistema financiero. Sin embargo, eso no borra lo que los asiáticos hacían en materia de política comercial y política interna que en algunos casos dieron frutos que saltan a la vista. Para cualquier observador latinoamericano es evidente que ningún país de la región puede copiar ese tipo de experiencias pero sí puede buscar en algunas políticas productivas un camino un poco más activo de los que se han venido utilizando en los últimos años en América Latina.
-¿El empleo seguirá siendo la cenicienta del modelo en boga en América Latina?
-El empleo ha sido muy golpeado con el proceso de reestructuración en la región, en esencia porque sus dos fuentes tradicionales de crecimiento prácticamente desaparecieron durante esta década. Me refiero a la inversión del sector público y el empleo generado por las grandes empresas. Por este motivo lo que ha venido señalando la Cepal es la necesidad de diseñar políticas mucho más dirigidas a fortalecer la pequeña empresa como una fuente competitiva para la generación de empleo.
-En el Perú hemos crecido durante 5 años y la desocupación y el subempleo se han mantenido estancados ...
-No solamente es un fenómeno peruano. La estimación de la OIT es que 84 de cada 100 empleos generados en América Latina en los años 90 son precarios. Pero no es muy evidente que la solución consista en retornar a las fuentes tradicionales de generación de empleo.
-¿Qué hacer frente al déficit en cuenta corriente que es muy alto?, en el Perú llegamos a 6.5%.
-Sin duda alguna, la coyuntura no es buena. Estamos hablando de un año de fuerte caída de términos de intercambio para muchos países, lo que significará mayor déficit.
Creo que parte de las medidas que se han dado, fiscales y monetarias, constituyen la respuesta necesaria para casos como éste y creo que Latinoamérica ha aprendido que posponer las medidas de ajuste no es una buena solución.

+ -¿Usted cree que deberíamos devaluar?
-El tema de la tasa de cambio es mucho más complejo, ya que depende de la lectura que hacen los mercados internacionales. La fortaleza o debilidad de la moneda es lo que les interesa a los inversionistas internacionales debido a que ganan con las revaluaciones y pierden con las devaluaciones. Por eso la manera como un país maneja la tasa de cambio debe ante todo tener en cuenta que cualquier medida cambiaria no genere una desestabilización. De hecho algunos países han tenido una devaluación durante esta crisis y han salido beneficiados de ello; por ejemplo, Chile y México que han tenido una devaluación moderada. Incluso Brasil, como se sabe ha venido moviendo la tasa de cambio lentamente para generar una devaluación un poco mayor a la inflación.
-¿Y reprogramar los pagos de la deuda externa? Indonesia ha anunciado que quiere una nueva negociación en el Club de París.
-Creo que ningún país latinoamericano está en condiciones tan críticas para entrar a renegociar.
-Nuestras exportaciones han caído más de 20%.
-Pero hay formas de manejar esas situaciones sin necesidad de renegociar. La normalización del mundo financiero internacional es un camino correcto y ya varios países han asumido costos muy grandes como para echarse para atrás.
-Aceptamos nuestros deberes, ¿pero cuáles son nuestros derechos en este casino mundial de flujos especulativos?
-En esa materia sí hay algo muy claro, y es que los países en desarrollo tienen argumentos sólidos para pedir mayor regulación internacional de estos flujos, porque lo que es muy evidente es que no podemos vivir en un mundo financiero internacional tan poco regulado.


Diagnóstico Reservado
Tras tomarle el pulso a la economía.

Albert Fishlow, asesor del gobierno de EE.UU. sobre América Latina, recomendó invertir en educación.

LA crema y nata de los economistas del mundo se reunieron en la Universidad Católica, la semana pasada, para discutir sobre economía y qué se puede esperar después de sacudones como el de Asia.
El XVI Encuentro de la Sociedad de Econometristas, la facción más matemática, no se limitó a los temas cuantificables ya que hasta vieron el peso de la "pinta" para obtener trabajo por su efectividad en las ventas.
John Taylor, de la Universidad de Stanford, recordó que a Estados Unidos y Europa les fue mejor en los `80 y `90, porque tuvieron niveles inflacionarios más bajos que los de los `60 y `70.
Taylor reconoce que esos países aventajan a América Latina pero afirma que el principio tendría que servir para todo el mundo.
Así, afirmó que el Banco Central de Reserva debe mantener una inflación baja, generando total empatía con Renzo Rossini, gerente de Estudios Económicos de esa institución. Rossini y Edgar Zamalloa, asesor del ministerio de Economía, lo "secuestraron" y llevaron a sus predios.
Aunque los peruanos aprecian la reducción de la inflación, también dicen que ello no es suficiente.
Norman Loayza, del Banco Mundial, sostuvo que un reciente estudio encontró una relación directa entre desigualdad y violencia. Luego, debido a que América Latina es la región con mayor desigualdad, tiene el índice más alto de criminalidad.

John Taylor, de Stanford, comparando precios.

Adolfo Figueroa, de la Universidad Católica, agregó que este estudio confirma que la violencia política que ha azotado al Perú ha sido alentada por la desigual distribución de la riqueza.
Albert Fishlow, un "latinoamericanista", dijo que la mayoría de los países de la región no habían reducido su gran inequidad social.
Fishlow afirma que para cortar esa brecha el Estado debe invertir más y mejor en educación básica porque se obtienen mejores empleos y, por ende, mayores salarios.
¿Pero dónde trabajarían esos peruanos más capacitados si la política económica no está contribuyendo a generar empleo?, se pregunta Efraín Gonzales de Olarte, del Instituto de Estudios Peruanos.
Se coincidió en reducir el Estado, pero Jean Tirole, de la Universidad de Toulouse, dijo que más importante que la privatización es asegurar la competencia. El tema recordó el caso de Telefónica del Perú.
Ante las opiniones contrarias a políticas industriales de algunos, Alberto Pasco-Font, de Grade, propuso que el Estado dé, al menos, "una mano" a las empresas con información y capacitación.