
Celebremos La Paz
Pero Sin Minas
Pudo volver a prenderse la mecha de la guerra, suicida para el Perú y el Ecuador. Una firme acción diplomática la impidió, pero el camino por recorrer es aún largo y difícil y el Perú no puede ni debe ceder.
Cachetadas y Cachetes
Hubo cordialidad plausible en el encuentro entre Jamil Mahuad y Alberto Fujimori en Asunción. Pero una cosa son las buenas maneras y otra excederse en los gestos cuando hay todavía reparaciones morales concretas que reclamar.
EL testimonio del feliz encuentro fue reproducido con generosidad por los diarios y revistas. Y no era para menos. Tras una tensión alarmante, a la que concurrieron lamentables explosiones de minas antipersonales en el área disputada, causando muertes y mutilaciones irreparables, el ver abrazados y sonrientes (demasiado abrazados y sonrientes) a los mandatarios de Ecuador y Perú, Jamil Mahuad y Alberto Fujimori, resultaba chocante.
Es verdad que había razones para congratularse de que la infiltración de tropas ecuatorianas no haya desembocado en una escalada bélica de grandes proporciones, incluso de que se conocieran dos presidentes que pueden tener la oportunidad histórica de sellar la paz definitiva sobre bases perdurables, pero no habían pasado ni dos días de un cruce de declaraciones y de inculpaciones mutuas que aconsejaban una decorosa expresión formal y en ese mismo día quedaban mutilados soldados peruanos por obra siniestra de minas sembradas por Ecuador.
Contraste marcado entre los gestos oficiales y la dura realidad de las minas antipersonales. Jóvenes soldados peruanos caen casi a diario. En la foto aparece el capitán Juan José Lavado, herido el 12 de este mes por una mina y se debate hoy entre la vida y la muerte.
No es menester recordar que precisamente una mina fue la causante de la muerte de un oficial y la mutilacion de otro, peruanos ambos, lo cual determinó el discurso del presidente Alberto Fujimori el 29 de julio, señalando el firme rechazo nacional a provocaciones continuas y a resistencias diplomáticas que demostraban cambios temperamentales por parte de Ecuador.
Tampoco puede ignorarse que el canciller Luis Ayala Lasso había tenido expresiones poco felices al referirse a la zona de la incursión de las tropas ecuatorianas, señalando que no estaba demarcada y que por lo mismo mal podía sostenerse que se trataba de un territorio de uno u otro país, cuando sabía positivamente que Ecuador y los garantes tienen que reconocer la delimitación fijada por el Protocolo de 1942 y por el fallo de Braz Dias de Aguiar.
La provocación de la incursión de las tropas en la Cordillera del Cóndor tenía un propósito muy claro. Obtener por una vía incorrecta lo que no se consiguió tanto a nivel de la MOMEP (extender la zona desmilitarizada al máximo posible) como de las Comisiones técnico-jurídicas y las cuatro comisiones para instrumentar e implementar el último acuerdo de Brasilia.
Se trató además de una maniobra que quería impedir avanzar en las conversaciones, puesto que la opinión técnico/jurídica sobre el sector Zamora-Santiago o Cordillera del Cóndor, ratificaba el fallo de Braz Dias de Aguiar y dejaba sin piso la arbitraria interpretación ecuatoriana que impidió la demarcación de la frontera norte, incumpliendo lo prescrito por el Protocolo de 1942.
Este cúmulo de antecedentes exigía de parte del Perú una actitud cordial pero medida, sin dar paso a un entusiasmo que podría inducir a Ecuador a creer que el Perú cedía con facilidad o temía un enfrentamiento bélico en defensa de sus legítimos derechos. No hay peor indicio en la vía diplomática que el de una seudodebilidad o una complacencia inmotivada. Eso bien lo sabe el propio presidente Fujimori cuando se excedió en su propuesta de 1992, aconsejado deplorablemente por su entonces canciller Augusto Blacker Miller, y Carlos Torres y Torres Lara con su equívoco "Pacto de Caballeros."
No pueden haber cachetes donde antes hubo cachetadas.
---
Esquema de cómo se ha previsto la extensión de la zona de control y vigilancia y las coordenadas de los tres puestos militares vecinos de Ecuador en su territorio y del PV2 peruano. El retiro de las tropas en la práctica tiene en cuenta la delimitación señalada por el Protocolo de Río de 1942.
EL ULTIMO ACUERDO
En Asunción, Paraguay, la conversación entre el flamante presidente Jamil Mahuad y Alberto Fujimori coronó dos semanas de extrema tensión en la que el ajedrez militar, político y diplomático requirió de sangre fría y de particular arrojo.
Mediaban pocas horas de la suscripción por parte de los oficiales de enlace del Ecuador, general de División Carlos Calle Calle, y del Perú, general de Brigada Raúl O'Connor La Rosa, y del jefe de la MOMEP, el general de División Plinio Abreu Coelho, de nacionalidad brasileña, de un acuerdo militar que, sin título, alejaba la posibilidad de un enfrentamiento bélico entre ambos países.
Era el fruto, asimismo, de una intensa acción diplomática en la que participaron activamente los países garantes del Protocolo de 1942, tanto a nivel de cancillerías como de los respectivos jefes de Estado.
Básicamente es el Acuerdo que fija la Zona de Control y Vigilancia, tomando como referencia y aludiendo a la Cordillera del Cóndor, la que en la práctica divide el cuadrángulo de 750 kms2 establecidos por coordenadas en dos partes casi iguales -55% peruana y 45% ecuatoriana. (Ver croquis con plantilla de frontera.)
Las negociaciones de emergencia de la MOMEP fueron duras y se realizaron en Quito entre el lunes 3 y el domingo 9, sin que se vislumbraran resultados. Se pudo llegar a firmar el 13, después que Jamil Mahuad asumiera el mando.
El Perú pedía que primero se retiraran las fuerzas ecuatorianas infiltradas para después proceder a la separación de fuerzas. Eventualmente, el acuerdo omitió el primer paso a la vez que dividió el territorio en partes virtualmente iguales, proporciones con las que Ecuador discrepaba.
El Acuerdo incluye un mapa o croquis del cuadrángulo y la ubicación de tres puestos ecuatorianos y un único puesto peruano, pero no dibuja la línea de frontera marcada por las altas o "mayores" cumbres de la Cordillera, debido a que la posición ecuatoriana mantiene pendiente la demarcación a pesar de que al Protocolo de Río de Janeiro y al fallo de BDA se ha sumado el parecer técnico-jurídico suscrito por Guillermo Roberto Moncayo (Argentina), Nelson Azevedo Jobim (Brasil) y Clarence Minkel (Estados Unidos), (además del peruano Luis Sandoval Dávila y el ecuatoriano Teodoro Bustamante) el 8 de mayo -expertos que fueron consultados con las partes y aprobados por Ecuador.
Quienes han visto este informe técnico-jurídico de decenas de páginas señalan que es particularmente didáctico, aclarando cualquier duda que pudiera haber surgido de la redacción a veces engorrosamente técnica del fallo.
Precisa que el divorcio en acuario o división de aguas es entre los ríos Zamora y el Santiago, comprendiendo un "espacio geográfico" específico, y descartando otros ríos menores, riachuelos y elementos secundarios dentro de esa área, ya que éstos no alteran el lineamiento fundamental.
. Este informe determinante no sólo provocó la suspensión del diálogo por parte de Ecuador en mayo, y su postergación en junio y julio, sino que empujó a un sector predominante (entonces, al menos) en la cúpula militar de ese país -cuyo Comando Conjunto era presidido por el general César Durán Abad, un conocido duro- a acentuar las incursiones y llevar a cabo un procedimiento de infiltración mayor con la intención de provocar un conflicto y sabotear el diálogo y neutralizar el informe técnico-jurídico.
Mahuad ha efectuado cambios en la cúpula militar y éstos han sido escogidos, ya que varios oficiales han pasado al retiro.
El día de firmar el acuerdo se puso en marcha un cronograma inicial con carácter urgente y como condición previa de la separación de fuerzas propiamente dicha.
Este cronograma se está cumpliendo (aunque las partes no reciben, por cierto, información sobre el armamento de la contraparte), pero el procedimiento de repliegue de fuerzas no se había iniciado al cierre de esta edición y no tiene fecha límite. En Lima, sin embargo, se presume que durará "días" o "a lo sumo un par de semanas".
Se piensa que de arrastrar las botas, Ecuador asumiría una posición indefendible ante los garantes.
Por otro lado, se considera que, si bien Mahuad ha pedido tiempo para recomenzar el diálogo (hasta setiembre, octubre o mas), en realidad está urgido por circunstancias económicas.
La situación económica de Ecuador es crítica y el nuevo gobierno debe elaborar un paquete de medidas con el apoyo del Banco Mundial, el FMI y el BID. Pero esto se dificulta si Ecuador mantiene en suspenso el diálogo con el Perú, ya que la incertidumbre sobre el gasto militar y la situación en general se acentúa.
Antes de Asunción, el presidente Fujimori se entrevistó con sus homólogos Fernando Enrique Cardoso del Brasil y Carlos Menem de Argentina, decisivos para el acuerdo de separación de fuerzas.
Al porcentaje del presupuesto nacional que reciben las FFAA ecuatorianas se suman ingresos extra-presupuestales como un canon petrolero, que en años buenos llegaba a unos US$ 300 millones, pero éstos, con la caída de los precios, han sufrido una merma importante. En diciembre de 1995, el barril estaba a 18.20 dólares y en el mes pasado se cotizaba en el mercado internacional a 11.75 dólares.
Se consideraba que Mahuad, elegido con un porcentaje ajustado en relación con Alvaro Novoa, debería apurar la marcha del acuerdo con el Perú para no encontrarse después de las medidas económicas muy debilitado, dada la gran volatilidad de las simpatías políticas que caracteriza al país del Guayas, especialmente cuando se trata de tomar medidas económicas con impacto directo en la economía popular. La sucesión de debilitamientos súbitos de Bucaram y Fabián Alarcón, en el pasado inmediato son una prueba elocuente que un político avisado como Mahuad tiene que tener presente.
Otro asunto que puede enervar a los halcones tradicionales ecuatorianos y que ha convertido al general Paco Moncayo en un diputado energúmeno, es el hecho que la Declaración de Brasilia de enero de este año descarta el concepto de "acceso soberano al Amazonas". Fujimori anunció la voluntad de otorgar facilidades aduaneras, depósitos, etc., pero no un puerto franco.
LOS PUESTOS Y LAS DIFERENCIAS
Los tres puestos ecuatorianos en la Zona de Control y Vigilancia son de larga data (unos 20 años), así como el PV2 peruano. El croquis marca la estrecha restricción del movimiento de las tropas acantonadas en esos puestos.
El acuerdo, sin embargo, no limita el número de efectivos en esos puestos, como sí lo hace en la Zona de Exclusión en el Cenepa, donde hay un puesto peruano y uno ecuatoriano con un límite de 50 hombres y la presencia de un observador de la MOMEP.
Tampoco obliga a la desmovilización de las tropas en la zona contigua a la Zona de Control y Vigilancia, como sí lo hizo el acuerdo que condujo a la Zona de Exclusión dentro del Acuerdo de Itamaratí.
Fuera de la Zona de Control y Vigilancia en el lado peruano han quedado cinco puestos militares, además de Jiménez Banda. Contiguos a la banda occidental ecuatoriana deben haber otros tantos.
El acuerdo enfatiza que la Zona de Control y Vigilancia es transitoria, pero no se establece un límite de tiempo. La Zona de Exclusión del Cenepa también es temporal, pero ya lleva tres años.
Mina antipersonal china. Miles de ellas han sido sembradas por los ecuatorianos en la frontera. Se activan quitándoles la espaleta, con una presión de sólo 5 kilogramos.
Los gastos de las operaciones de la MOMEP, que incluyen el patrullaje diario por helicóptero (aunque a veces el clima lo impide) llegan a unos US$ 24 millones al año en el Cenepa, según cálculos extraoficiales. Estos gastos los solventan el Perú y Ecuador por partes iguales, y naturalmente ahora se pueden duplicar al abarcar la Zona de Control y Vigilancia, cuya extensión y dificultad es similar a la de la zona desmilitarizada.
La base de la MOMEP desde la que se inician todas esas operaciones, se reciben suministros, etc. está en Patuca, Ecuador.
El acuerdo no habla de las minas ni de la necesidad de contar con mapas que faciliten su ubicación.
Por otro lado, no se sabe si al denunciar a la MOMEP los incidentes que han causado bajas en las tropas peruanas -el último lisió a tres soldados que han perdido extremidades e hirió a otro- se utilizan equipos GPS (Global Positioning System) portátiles para indicar con exactitud las coordenadas (ver recuadro). Esto sería muy conveniente ya que hay indicios de incursiones ecuatorianas con sembrado de minas desde por lo menos mayo (ver CARETAS 1529), y en otros puntos de la frontera también.
Un objetivo fundamental de este Acuerdo es promover la reanudación de las "conversaciones de fondo", como las llaman en Torre Tagle. Se piensa que este arriesgado incidente podría empujar ese diálogo, ya que ha fortalecido la determinación de los garantes de llevar a buen término este asunto.
La alternativa de un conflicto armado o una guerra generalizada sería particularmente adversa para el Perú en las actuales circunstancias, y los planteamientos que se hacen en ese sentido son bastante absurdos.
En el caso de una guerra generalizada, el Protocolo de Río de Janeiro se anularía. La OEA intervendría inmediatamente, ya que incluso una "reunión de consulta" que abrió en 1995 sigue vigente. Y de acuerdo con los lineamientos actuales de las Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad se reuniría de inmediato y ordenaría el alto de las hostilidades. La rebeldía frente a estas determinaciones genera sanciones generalizadas, y el que ha ingresado a territorio contiguo pierde más.
Bajas Oficiales
Minas ecuatorianas hieren a soldados peruanos y socavan el proceso de separación de fuerzas.
Capitán EPJuan Lavado Auris, otro oficial mutilado.
EL capitán EP Juan José Lavado Auris, 29 años, casado y padre de un hijo de seis años, llevaba dos años y medio en el Cenepa. Tenía la intención de regresar a Lima en junio para cursar estudios en la Escuela Militar de Chorrillos. La infiltración ecuatoriana cambió todos sus planes.
El miércoles 12 de agosto a las 11:30 de la mañana, su padre, don Juan Lavado, recibió una llamada de la Sexta Región Militar. "Su hijo ha tenido un accidente al pisar una mina", dijeron. Esa tarde llegó la ambulancia al Hospital Militar, llena de sangre. Ocho médicos trabajaron para detener la hemorragia.
El capitán ha perdido su pie derecho y tiene ambas piernas y la mandíbula fracturadas. Se teme que también pierda un brazo. Las esquirlas de la mina le impactaron en la axila y le cortaron la irrigación sanguínea en el brazo izquierdo. Sólo dos días después, el ministerio de Defensa informaba de otros cuatro heridos, por la misma causa.
Estas minas ecuatorianas son de procedencia china y cubiertas de plástico. Son "indetectables" y las más baratas (cada una cuesta dos dólares).
Fuentes militares afirmaron que el sembrado actual de minas ha sido tan masivo e indiscriminado que no está registrado en los planos.
El GPS serviría para este propósito. Pero para desactivarlas, habría que recurrir a la contratación de una empresa especializada, que ubica las cargas recurriendo a los satélites, y las desactiva por la misma vía. Hace algún tiempo Ecuador se comprometió incluso a contratar a una compañía francesa llamada "Consulta France", para la desactivación. Tiempo después se supo que la citada empresa no existía. (MB)
Navegación Satelital
El sistema GPS es usado en la Cordillera del Cóndor para fijar los límites y las posiciones.
EN lo más frondoso de la selva del Cenepa -frente a la Cordillera del Cóndor- una patrulla de soldados abre trocha a una tupida vegetación. Su misión: crear puestos de avanzada. De pronto, se detienen. Necesitan ubicarse, justo allí, donde no hay hitos, ni ninguna señal que les indique si van por el camino correcto o si todavía están en territorio peruano.
El oficial que comanda la patrulla baja su mochila a tierra y extrae un plato metálico que los soldados instalan de cara al cielo, buscando una salida entre las copas de los árboles. Saca un pequeño aparato parecido a la radio de un vehículo y lo conecta a unas baterías. Con el aparato sobre sus rodillas, presiona tres botones: encendido, buscar satélites y posición. En cuestión de segundos, la pantalla le responde: latitud "x", longitud "y". Al fin, ubicados, la patrulla continúa su misión. El GPS móvil que llevan consigo les ha indicado, exactamente, dónde se encuentran.
Edmundo Norabuena activando el GPS modelo "Trimble"
GPS EN EL PERU
La escena descrita no es ajena a nuestras tropas. Las Fuerzas Armadas del Perú a raíz del conflicto del Alto Cenepa en 1995 tuvieron que comprar los Global Positioning System (GPS) o sistema de ubicación universal.
CARETAS obtuvo información detallada sobre esta compra. El año pasado se adquirió un lote de 500 GPS, de marca "Trimble" y "Garmin". Tienen un buen nivel de precisión. Su margen de error es de medio metro. Cada uno de estos artefactos costó US$ 1,200 dólares.
Los expertos coinciden en que valen su peso en oro. Este modelo es de tipo "Scout" o personal, pesa sólo 4 kilogramos y puede portarse en una mochila.
Lo único que les falta -aunque ello estaría por solucionarse- son los paneles para recargar las baterías con energía solar. Los equipos actuales cuentan con cuatro cargadores que duran hasta cuatro horas.
LA EXACTITUD
¿Cómo funciona un GPS? Trabajan con proyección satelital. Esto les permite ubicar cualquier punto de la tierra. Con un GPS portátil "Trimble", el jefe del centro de datos del Instituto Geofísico del Perú, Edmundo Norabuena, en el patio de esa institución le pregunta ¿en qué punto de la tierra se halla?
Tal como haría un soldado en plena selva del Cenepa, coloca el plato metálico mirando al cielo. Este recibirá las señales satelitales sobre su consulta. Para ubicar la latitud y la longitud, se necesita que tres de los 24 satélites que giran alrededor de la Tierra respondan; y cuatro, si adicionalmente, se requiere contar con el dato de la elevación sobre el nivel del mar.
El GPS marca, uno por uno, hasta siete satélites. Acto seguido, el investigador presiona otro botón, pidiendo posición, y la pantalla le marca la respuesta. Una lectura simple arroja una precisión de dos metros. Pero si se desea una respuesta "al milímetro", el GPS proporcionará una información que luego el investigador trabajará para tener la información más precisa.
Si el aparato no miente, ¿por qué lo hacen los mapas ecuatorianos? Norabuena dice que la mayoría de los mapas del mundo se han trazado con sistemas antiguos. El que se usa a nivel sudamericano, incluyendo los del Ecuador y el Perú, datan de 1956. Por supuesto, se pueden aplicar equivalencias, pero, los ecuatorianos suelen "correr" la línea de frontera a su favor. Las coordenadas no se mueven, el GPS marcará igual en Perú o en Ecuador. Lo que cambia son los mapas.
En el futuro será más difícil hacerlo. El GPS se viene usando para elaborar la cartografía mundial. "Imaginemos, dice Norabuena, que un grupo de peritos sale a identificar los puntos entre hito e hito, con un GPS. El aparato les dará la respuesta exacta de dónde está la línea de frontera". Estos puntos, ubicados gracias al GPS, podrían denominarse "hitos electrónicos".
EL GPS EN TIWINZA
Si el GPS no miente, ¿qué pasó en Tiwinza? En pleno conflicto del Cenepa un grupo de periodistas fue conducido hasta el supuesto Tiwinza en un avión de las Fuerzas Armadas ecuatorianas. El general José Gallardo, actual ministro de Defensa del Ecuador, lo recuerda en el libro "Alto Cenepa, los frentes de una guerra": "Hay un aparato, el GPS, que cuando usted llega a un sitio le da, precisamente, las coordenadas de ese sitio y usted recordará que ya se hizo la prueba frente a los periodistas... allí no se puede engañar, ¿no?... allí no se puede engañar".
Fuentes militares peruanas, conocedoras del manejo del GPS, al ser consultadas por CARETAS aclaran el entuerto: "Muy fácil, el GPS puede programarse también. Los ecuatorianos habrían introducido en la memoria del aparato las coordenadas que quisieron, y mostraron eso a los periodistas".
Las bondades del GPS no se restringen a la guerra. Se utiliza en barcos y aviones para monitorear, así como para elaborar mapas y medir el tiempo.
El Instituto Geofísico del Perú, por ejemplo, va a instalar un GPS en pleno cráter del volcán del Misti para medir los movimientos y prevenir sismos. Norabuena será el encargado de instalarlo. "Pero, por supuesto, no voy a quedarme en el cráter", aclara. El GPS puede ser programado para funcionar solo y enviar sus señales hasta otro punto. El investigador estará tranquilamente instalado en una oficina en Arequipa, y desde allí podrá leer la información del aparato. (MB)