Transición


Por HAROLD FORSYTH
De Golpista a Padrastro
Por HAROLD FORSYTH
ALGUNA vez, en esta misma columna, calificamos a dos candidatos a la presidencia de Venezuela, el comandante Hugo Chávez y la ex miss Universo Irene Sáez, como el símil perfecto del cuento de "La Bella y la Bestia".
Han pasado varios meses y la "bestia", que intentó derrocar violentamente y a través de un cuartelazo el régimen constitucional de Carlos Andrés Pérez en 1992, se ha revelado como un hábil estratega y un agudo polemista. Su clara y muy holgada ubicación en el primer lugar de las encuestas obliga a considerar a Chávez bajo un prisma menos simplista y a aceptar el hecho de que su acceso al poder se plantea como una posibilidad concreta.
Haber vivido cuatro años en Venezuela, a principios de los ochenta, enseña a querer ese admirable y bello país. No obstante, la democracia pujante y contagiosa que nació en 1959 bajo la inspiración de Rómulo Betancourt y que le daba al país un importante valor añadido empezó a hacer agua hace mucho tiempo y a ahogarse en la corrupción, en el nuevorriquismo incontenible y en el anquilosamiento de las dos organizaciones políticas más importantes, Acción Democrática y Copei.
El fin de las ideologías y el debilitamiento mundial de los partidos fueron el detonante para que Venezuela experimente una de las transformaciones políticas más impactantes de América Latina, sólo superada por el fenómeno irrepetible de nuestro país. Lo cierto es que en Venezuela, al igual que en el Perú, se ha dado una crisis de represión en la cual los líderes políticos apelan directamente al pueblo sin el tamiz de una organización política y eso deja a la democracia a merced de su suerte. Lamentablemente, los casi cuarenta años de vida democrática no pueden ser esgrimidos como un buen contraste y el país prefiere el riesgo y la aventura al continuismo con los mismos gastados e ineficientes personajes.
En efecto el primer lugar de Chávez tiene desconcertada a la clase política y confundido a los Estados Unidos, a un punto tal que el candidato ha denunciado una conspiración masiva en su contra que él mismo denomina "Tococha", todos contra Chávez. Y ante cada ataque de sus enemigos, el militar de 44 años y origen social humilde no para de crecer.
La bella Irene Sáez, apenas recibió el apoyo oficial de Copei perdió parte del brío lozano que era su mejor valor. Desplazada por Chávez al segundo lugar y ahora ubicada en la tercera posición, la alcaldesa de Chacao parece destinada a culminar sin pena ni gloria sus sueños presidenciales.
Pero Chávez -quien ha preanunciado que cerrará el Congreso y convocará a una Asamblea Constituyente- no es la única revelación del alma llanera. Otro que quiere un cambio radical pero postula lograrlo progresivamente y a través de un estilo abierto al diálogo, es el ahora segundo favorito Henrique Salas Römer, ajeno a los partidos y que puede exhibir una extraordinaria gestión como gobernador del Estado Carabobo.
Ya está claro que la presidencia de Venezuela se jugará, en diciembre, entre Chávez y Salas Römer, las dos caras de la misma moneda. A pesar de que el estilo de ambos es muy diferente tienen en común una alergia visceral a todo lo que se asemeje a un partido político. Esto se grafica, con una claridad extraordinaria, a través de una frase reciente de Salas Römer: "mientras más solo camino más cerca estoy de mi pueblo".
Correo E: hforsyth@congreso.gob.pe