¿Está Enfermo El Presidente?




¿Está Enfermo El Presidente?
Rumores sobre salud de Fujimori volvieron a circular. En Palacio, reinan los desmentidos o el silencio.

Sin querer queriendo, mientras respondía -durante una entrevista para el diario Síntesis- preguntas sobre la situación política y económica del país, el ex diputado Víctor Andrés García Belaunde soltó el lunes 24 una noticia preocupante: el Presidente tendría un cáncer a la lengua que no habría retrocedido sino avanzado. El propio ingeniero Fujimori desmintió el hecho, dijo "estar bien de salud" e incluso invitó a que un especialista lo examine. Al día siguiente, no obstante, adelantó su viaje privado a Estados Unidos y Canadá, con lo cual los rumores sobre su salud rebrotaron. Fuentes cercanas a Palacio insistieron en el desmentido. Pero la duda aún subsiste. El hermetismo que rodea al asunto la aumenta.

LA noticia irrumpió como un relámpago más en medio de un mar ya agitado por el referéndum y la destitución del general Hermoza. No era nueva, pero el hecho de que Víctor Andrés García Belaunde la reciclara afirmando que el Presidente sufre un cáncer que "progresa y no disminuye" desató la preocupación e inundó varias primeras planas.
Tan enfática como la declaración del ex diputado populista fue la reacción de los medios cercanos al gobierno. El diario "Expreso", por ejemplo, tituló "No tengo cáncer", atribuyéndole esas declaraciones a Fujimori, quien en realidad se limitó a desmentir el asunto como de paso y luego habló del presupuesto nacional.

Fujimori en actitud preocupada. Los rumores sobre su estado de salud volvieron, a pesar de los desmentidos.

Con todo, el episodio de mayo de 1997 revivió. Entonces, si se recuerda, el mandatario fue internado en el Hospital de Enfermedades Neoplásicas, para una operación en la cual se le extrajo una leucoplasia de la cavidad bucal.
Posteriormente, él mismo declararía que se estaba recuperando satisfactoriamente de la intervención. Luego, todo rumor sobre su salud pareció desvanecerse. El único atisbo de algo aún latente era el hecho de que viajara siempre, o casi siempre, acompañado de un médico.
Esto podría considerarse normal, tratándose de un Jefe de Estado, sólo que la frecuencia de sus viajes al exterior ha alimentado las especulaciones. Se dice, entre otras cosas, que una de las estaciones que haría en este viaje sería Connecticut, un estado cercano al Canadá, en donde, en un pueblo denominado Baar Harbor, hay un gran instituto de oncología.
También podría tratarse de la Clínica Mayo, ubicada en Rochester, Minnessotta, igualmente cerca al Canadá. Pero más importante que perderse en estas elucubraciones es tomarle la palabra al Presidente, cuando afirmó que podían examinarlo. ¿Qué tendría que hacerse para descartar cualquier preocupación?
Consultado sobre el tema, el doctor Uriel García Cáceres, patólogo y ex ministro de Salud, afirmó que el dato de una leucoplasia extraída es insuficiente. Tendría que saberse con precisión el diagnóstico del tejido, qué era lo que exactamente había en las muestras que le sacaron y que deben estar guardadas en el Hospital de Neoplásicas.
Esto es así, porque -siempre según Uriel García- "leucoplasia" (leuco=blanco, plasia=estructura) es un término clínico macroscópico y puede remitir a varias cosas, incluyendo un cáncer expandido. Se tiene que tener, de acuerdo al ex ministro, "el nombre y apellido de la lesión".
El problema es que los únicos que pueden mandar "auditar" el diagnóstico serían el mismo Presidente o sus familiares. Esta norma, junto con el secreto profesional de los médicos, otorga un saludable derecho a los pacientes, que en el caso de Fujimori se pretende discutir por su condición de mandatario.
¿Debe pedirse una explicación exhaustiva? La actitud demostrada en casos similares -como el del actual presidente checo Václav Havel- evidencia que se puede decir lo que ocurre sin perder el respeto por el ilustre paciente. La opción del silencio, como en el caso de Francois Mitterrand, no es la única, máxime si el destino del país aparece demasiado ligado a una sola figura política.
Alberto Fujimori tiene, como cualquiera, el derecho a guardar su privacidad. Aunque también el deber de mirar el futuro del país con realismo y coraje. Si no está enfermo, agradezcamos por su persona. Pero si lo está, esperemos que evalúe con serenidad la situación. En este caso no serviría de mucho actuar primero y hablar después (R.E.).