MUNICIPALES En Tierra Firme




MUNICIPALES
En Tierra Firme
En la primera partida, la de los planes de gobierno, Alberto Andrade sacó ventaja a un vacilante y aún balbuceante Juan Carlos Hurtado Miller.

EL pasado jueves 20 de agosto el alcalde Alberto Andrade presentó su plan de gobierno para lo que ha dado en llamar la "II etapa de gobierno de Lima".
Se ha tratado, en buen romance, de una demostración práctica de planificación urbana más que de un acto de presentación política.
Lo cual, en términos de competencia electoral, es una ventaja porque ya no se trata de impresionar a nadie con promesas sino de ampliar el panorama acerca de lo que Lima es y lo que se tiene que hacer a favor de ella, con prescindencia de afirmarse en encuestas o en las urnas.
Lleva una consistente delantera sobre su inmediato e inopinado contrincante, Juan Carlos Hurtado Miller, que tras su lejanía del gobierno no parecía tener ganas de volver al fujimorismo.
Sin embargo, sabiéndose dotado para la acción pública, y en el temor tan frecuente entre los independientes de quedarse varado o sobrepasado en política, halló, en base a la amistad con Absalón Vásquez, el asesor en las sombras de la movilización política en pro de la reelección, las puertas abiertas de Vamos Vecino para su candidatura a la alcaldía de Lima Metropolitana.

Mientras Alberto Andrade parece moverse en terreno conocido y apisonado, Juan Carlos Hurtado estudia todavía cómo hacer para que el saltimbanqui sea el instructor de la aventura municipal.

Tal vez Andrade ha tenido algunos aires de sobradera ante un Hurtado que tempranamente recurrió al conocido expediente de desafiarlo a un debate (sabiendo que nada perdería y más bien podría sacar puntos a favor partiendo de cero)en base a críticas genéricas bien hilvanadas pero sin un conocimiento certero de la realidad de la Capital.
El plan de gobierno de Somos Perú despeja, por lo pronto,la impresión de que Andrade es sólo un jardinero o un anticuario que se queda en la Lima cuadrada.El diagnóstico de la situación de la ciudad le permite trazar planes de envergadura en órdenes que van de las rentas a las matrices de defensa ambiental, creación de grandes polos satelitales en los Conos norte, sur y este, grandes proyectos de vialidad, optimización de usos del espacio urbano y de las áreas de recreación, concentración comercial, industrial o financiera.
La sola mirada en el universo del transporte público, por ejemplo, le permite a Andrade demostrar que Lima es ya un conglomerado de potencialidades muy grandes.
Que es cuestión de administración y orden, como lo muestra también la política seguida con respecto al ordenamiento del comercio ambulatorio.

Jorge Ruiz de Somocurcio, presidente del equipo de plan de gobierno, exponiendo el jueves 20 de agosto un programa integral que, independiente-mente de Somos Perú, revela potencialidades de una Lima en capacidad de llegar al 2000 con otro rostro.

En Lima, de hecho, la existencia de 47 mil unidades de transporte (cuando bien podrían bastar 15 mil) significa un desafío para vencer al caos y la anarquía propiciados desde la esfera del gobierno central (premeditada o inconcientemente).Se precisa de partida darle al Municipio el poder regulador del tránsito, incluyendo la Policía y la capacidad de negociar con el sector privado una política de servicio de transporte, permanente y libre de las tentaciones corruptoras de varias instancias decisorias.
¿Que no hay dinero para intentar terminales de transporte, obras viales de envergadura, control y seguridad de pasajeros y peatones? Una gran ciudad que soporta 10 millones de viajes diarios y cuyos usuarios gastan diariamente US$ 3 millones diarios (mil millones de dólares al año) puede perfectamente concertar grandes operaciones que enfrenten los males del transporte con la plasticidad y envergadura de las grandes metrópolis.
Semejantes expectativas provoca observar el poder económico que está detrás de las experiencias de asentamiento y formalización del comercio ambulatorio.
En síntesis, proyectos, soluciones, adecuación de la política municipal a la perspectiva de una ciudad que ha ganado hondura en la recuperación de su identidad histórica (que supone hacerla visitable por un turismo creciente, tanto interno como exterior) pero que al mismo tiempo está en capacidad de colocarse a la vanguardia de las ciudades latinoamericanas que se proyectan más allá del año 2 mil. Lima dispone hoy de un gran bagaje de experiencias para la planificación urbana en el uso, transformación y procesamiento de la basura, de reubicación de los centros fabriles, industriales, financieros y comerciales, en el disfrute de puntos de recreación y cultura. No es comparable esta riqueza de aportes continentales e iberoamericanos, con el fácil expediente de creer que copiando el proyecto de canje de basura por alimentos de Curitiba (que dicho sea de paso el inmenso conglomerado de ciudades brasileñas por algo no ha replicado) se encuentran varitas mágicas.
Juan Carlos Hurtado no sólo equivocó la táctica del debate prematuro (Andrade le repite que primero tiene que demostrar que algo sabe sobre Lima) sino también el de fijar fecha para la exposición de su plan de gobierno (originalmente era el 8 de agosto) cuando no tenía ni siquiera afiatado el equipo que lo acompañaba.
Leoni Roca, una joven tecnócrata sin experiencia de gobierno local aunque con mucha teoría que por lo demás, no pudo plasmar en los despachos de los primeros ministros o del ministro de Economía), es la única artífice de la doctrina municipal de Hurtado Miller. Ella fue la que borroneó el famoso Decreto 776 que redistribuía el dinero municipal a los distritos, debilitando a los provinciales. No pudieron elegir a la perona menos indicada para convencer al elector de su espíritu a favor del fortalecimiento de los gobiernos locales.
Hurtado Miller hasta el momento no ha podido sino hilar 7 minutos para una exposición inicial y luego ir dando bote con mensajes puntuales a lo largo de la campaña, tratando de impresionar con promesas que a veces parecen sustituir a las del gobierno central. Ya nadie parece dispuesto a tragarse tan fácilmente la oferta de ilusiones, cuando a todas luces el populismo no crea empleos ni saca al país de la recesión. ¿De qué modo un alcalde podría hacer lo que ni el mismo Fujimori puede lograr?