América La Otra Transición




América La Otra Transición
Aznar es el primer gobernante de un país importante que visita al Perú en la era del presidente Fujimori.

Perú, tierra de recursos, recuerdos y posibilidades, desde el avión: un compañero histórico.

José María Aznar, proveniente de la derecha, ha persistido en la preservación de una democracia moderna, con pluralismo y alternabilidad de los partidos, y en diálogo con empresarios y sindicatos. En esa España de la nueva transición, quiere "centrar" -convertir en centrista- a su partido. Al lado, cuadro de Picasso, pintor de la profundidad española.

En Madrid, ejerciendo uno de sus deportes favoritos, ideaba esta visita más económica que política.

ESPAÑA ya no es la misma desde hace un buen rato. Como ocurrió con la transición, la prolongada administración socialista también anda volteando la esquina de una España que se sabe y se quiere comunitaria.
Felipe Gonzáles auspició visionariamente el desafío, pero quien tiene que asumirlo y plasmarlo en José María Aznar, cuyos primeros meses de gobierno están signados por una disciplina liberal que le permite vocear a los cuatro vientos que España puede suscribir los compromisos macroeconónimos exigidos para la entronización del Euro.


Visitante
Ilustre
Larga travesía y
puerta estrecha:
tras periplo por
Europa del Este,
encuentro con
un personaje
distinto.

¿Es España enteramente europea? Juan Luis Cebrián, el ex director del diario El País señaló hace algunos años que la Europa posguerra fría tiene aún crisis de identidad. Mucho más España.
"Las dudas y contradicciones internas -añadía- que todo ser encierra en sí mismo son también inherentes a la condición de Europa. Es desde América desde donde se perciben con nitidez los perfiles de nuestra unidad cultural, geográfica y económica, ancladas todas ellas en la romanidad. Y, para los más fieles a este concepto, América en suma no era sino una Europa echada a navegar".
Una España europea, al par que musulmana y americana, es la que busca ahora un nuevo diálogo con su irrenunciable compañero histórico: todo el continente americano.

En el Parlamento de España hay debate y no carpetazo obsecuente. Respetos guardan respetos allí.

AMERICA, AMERICA

Al presidente José María Aznar, los socialistas le reprochan haber descuidado la vocación americana y blanden los recuerdos del encontronazo con Cuba, no bien empezada la administración del Partido PopulaR (PP) para demostrar su aserto.
Sin embargo, Aznar ha cubierto ya casi toda Iberoamérica en viajes de ardua tarea política en algunos casos -como será en el Perú- pero de inobjetable virtuosismo económico y ha vuelto a reconstruir el puente que tiene desde hace tiempo con La Habana, que también visitará.
España se ha tomado su tiempo para venir al Perú.
Eso parece obvio, desde la perspectiva de los diferendos que la separan de un régimen como el de Alberto Fujimori, porque la visión ibérica sobre nuestro país no puede ignorar el punto de vista hipercrítico de ilustres peruanos, incluido Mario Vargas Llosa, avecindados en la península.
Incluso el caso Javier Valle Riestra fue notablemente publicitado en España porque se pensó que se abría una rendija democrática excepcional. No fue el caso, y entonces el escepticismo sobre Fujimori se transformó en franca desconfianza.
No es que ahora, antes que los Reyes, también invitados al Perú, José María Aznar pueda conseguir una conducta distinta en el país. Es notorio el cuidado de sus palabras y de sus asesores respecto al territorio político local, como resulta evidente que para el oficialismo la visita de la más importante misión española de los últimos tiempos a nuestro país no lo hace cambiar un ápice en su autoritarismo.

Semanario español con portada elocuente.

CONFIANZA PESE A TODO

El plano de aproximación no es, por tanto, político sino económico.Y en ese terreno, el Perú tiene relaciones de importancia que nada lleva a pensar exijan condicionalidades.
Lo que diga o haga Aznar en sus tres días del periplo peruano no está destinado tanto al público local, sino al peninsular. El PSOE le reclama que no se mezcle con "amistades peligrosas" y que no avale a Fujimori, el empresariado en cambio -alentador evidente del viaje- lo que pide son signos de concordia para que el "segundo sueño americano" como suele llamarse al flujo de inversiones ibérico en el continente continúe su expansión sin sobresaltos.
Vienen 150 empresarios, muchos de ellos ya con intereses concretos en el Perú. José María Cuevas, por ejemplo, presidente de la Confederación Española Empresarial (la Confiep española) es socio de Industrias Agropecuarias del Perú, una de las principales proveedoras del 60 por ciento de espárragos peruanos que se consumen allende los mares.

Dictador Franco; Adolfo Suárez, pionero de la transición democrática, y Felipe González, líder del Partido Socialista Obrero Español: personajes de un proceso de alcance mundial.

España ha apostado por América. La crisis asiática y mundial y sus coletazos en esta región, sin embargo, sobresaltan a los analistas hispanos, si bien no hacen manifestaciones estentóreas. El argumento es que si bien las cotizaciones en bolsa de las acciones de las empresas españolas que han invertido en América Latina están en baja (Bilbao/Vizcaya, Santander, Telefónica, Endesa, Repsol, Gas natural), el impacto real en las cuentas de resultado serán mínimas." La crisis latinoamericana -ha dicho el Bilbao/Vizcaya a sus clientes- no va a afectar ni la estrategia a largo plazo ni las previsiones de resultados a corto plazo" y que además entre los riesgos calculados por el banco se encontraba el de "una lógica depreciación de las monedas en los distintos países en los que está presente".
La Telefónica también ha tomado sus previsiones. No hace mucho se ha implicado en una compra monumental de Telebras del orden de los US $ 6,200 millones de dólares y Brasil es el país que causa mayor preocupación en la actual coyuntura.
En general, España cree que la crisis americana es superable y que la aventura americana no se convertirá, como anuncia una publicación madrileña,Tribuna, "en un nuevo desastre colonial".
El Perú inspira confianza porque en el conjunto continental aún resiste una devaluación traumática y por la disciplina fiscal a rajatabla puesta en práctica.
Hasta ahora, la inversión española no se detiene en el país. Al 30 de junio de este año acumula una inversión de US$ 2,391 millones, que representan 32.58% del total de la inversión extranjera en el Perú. España es el primer inversor en el Perú."No habría ninguna razón para contraer este flujo que ocurrió cuando las prevenciones políticas eran aún más fuertes que las de ahora", comenta un analista de una filial bancaria española.

Presidente Aznar en la Cumbre Iberoamericana realizada en la Isla Margarita, Venezuela. Fue una ocasión para que conociera a los mandatarios de todos los países latinoamericanos.

La balanza comercial entre España y el Perú, por otra parte, es igualmente auspiciosa. El incremento espectacular de las exportaciones españolas desde 1993 ha tenido una baja el año pasado, pero ello se debe, según fuentes españolas, a que Telefónica dio un fuerte impulso a compras en equipos de telefonía y sus partes entre el 95-96 para luego normalizarlas.
El Perú por su parte vende a España, en primer término, espárragos (que constituyen el 25% del total de las exportaciones peruanas a España), con un incremento del 19% en 1997. Le siguen las exportaciones de zinc, harina de pescado y varios.
1998 no ha sido un buen año para las exportaciones peruanas a España. Espárragos ha disminuido en 15%, zinc un 31%, harina de pescado en un 40%, pero hay un notable incremento en café y maíz, textiles (camisetas aumentan en 51%).


Una Vida No Exagerada
Biografía de Aznar está llena de sorpresas, incluso para él mismo...

El estadista español con su esposa, doña Ana Botella, y su hijo menor, Alonso. Derecha: La foto demuestra la gravedad del atentado terrorista cometido contra Aznar en 1995. El excelente blindaje de su automóvil le salvó la vida.

JOSE María Aznar López, presidente del Gobierno de España, está desde hace unas horas en el Perú. Era una visita casi obligatoria, puesto que había ya visitado todos los países vitales de América Latina, con excepción de Cuba, a donde pronto irá.
Parece ser que los empresarios españoles, los principales inversionistas extranjeros en nuestro país, presionaron para esta presencia. El presidente Fujimori no es precisamente un personaje querido para el pueblo y el Gobierno de la Madre Patria. Aznar comparte, con diplomático velo, ese sentimiento.
La antipatía surge del autogolpe del 5 de abril de 1992, que tanta ira despertó entre los españoles. Hasta ahora se recuerda que el entonces embajador de España en Lima, Nabor García, mantuvo una actitud enhiesta frente al creciente autoritarismo del régimen fujimorista. Inmediatamente después de la disolución del Congreso de la República y la "reorganización" del Poder Judicial, efectuadas con la presencia amenazante de los tanques, el embajador García fue uno de los primeros en visitar al entonces vicepresidente Máximo San Román, que encarnaba la institucionalidad decapitada y fueron decisivas sus gestiones para la inmediata liberación del periodista Gustavo Gorriti. Su actividad en pro de la restauración de la institucionalidad democrática fue transparente y sin tapujos.
En represalia, el Perú se abstuvo durante largo tiempo de nombrar embajador en Madrid. Fue una actitud contraproducente para los intereses nacionales, puesto que España era -y es- el puente obligado entre nuestra América y la Unión Europea. Créditos congelados y otras sanciones contra el régimen de Fujimori dañaron nuestra economía.
Ahora Aznar ha llegado con 150 empresarios españoles que tienen intereses vigentes o en perspectiva respecto del Perú.
En Iquitos, el gobernante español examinó el desarrollo del Proyecto Integral Iquitos-Nauta, financiado por la Agencia Española de Cooperación Iberoamericana.
El ilustre visitante es muy amigo de Mario Vargas Llosa, lo cual puede fruncir la sonrisa que Fujimori exhibe para toda ocasión.
Nieto de un embajador del Generalísimo Francisco Franco e hijo de un periodista de igual tendencia, Aznar surgió a la política como hombre de derecha. Sin embargo, ya en el poder, y sobre todo ahora que se aproximan unas nuevas elecciones, busca plasmar una imagen de centro. Trata de contrarrestar así la constante y hasta creciente popularidad del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que aparece ganándole en las encuestas sobre intención de voto.

NO QUERIA EL CARGO

El gobernante que nos visita nació el 25 de febrero de 1953, en Madrid. Estudió en la Universidad Complutense de la capital española, universidad estatal como todas las de España hasta hace una década. Luego de licenciarse en Derecho y graduarse de abogado, ingresó en el partido Alianza Popular (AP) (no confundir con el que acaba de fundar Javier Valle Riestra). Muy pronto, en 1982, fue elegido secretario general adjunto de esa organización.
En 1980 fue elegido diputado. Tras una intensa vida partidaria y pública, fue elegido, el 21 de julio de 1987, presidente de la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Ambos ingredientes explican su interés no sólo por la existencia de partidos políticos y la competición democrática entre éstos, sino también su consistente empeño por la descentralización y la desconcentración del Estado.
En junio de 1989, contra todos los pronósticos, se comenzó a hablar de él como candidato a la presidencia del Gobierno español, en momentos en que arreciaba una campaña contra el PSOE por cargos de corrupción de hombres de su cúpula.
En aquella ocasión, después de una conferencia que dio en Madrid sobre las dos Españas, preguntaron a Aznar sobre si iba a ser candidato a la presidencia del Gobierno. Su respuesta fue:
"No puedo contestar ni sí ni no, porque no lo sé. Pero sí puedo decir:
"1o. Que no lo deseo.
"2o. Que no voy a mover un dedo por tener esa candidatura."

TIMIDO PERO SERENO

Era entonces un personaje en alza; pero al cual muchos consideraban poco carismático y muy poco audaz. Podía responder a la definición que en el siglo pasado dio el político español Antonio Cánovas del Castillo respecto de lo que es un candidato: "el animal más tímido que se conoce".
Muchos lo consideraban, además, poco adecuado para el cargo. Sucede en las mejores familias. Habría que recordar que el curtido político cristiano demócrata alemán Franz Josef Strauss dijo, el 19 de noviembre de 1976: Helmut Kohl "nunca será canciller" de la República Federal Alemana. "Es totalmente incapaz (unfähig), le faltan las condiciones psicológicas, espirituales y políticas" lapidó.
Herr Kohl lleva dieciséis años en el cargo de Canciller, es decir, de Presidente de Gobierno.
Lo cierto es que desde su puesto de presidente del PP Aznar enfrentó en dos elecciones decisivas al PSOE. En la primera, en 1993, su partido obtuvo 2'800,000 votos más que en las elecciones previas, de 1989 pero no logró la victoria. Sus lemas de campaña de 1993 fueron: reactivación de la economía y regeneración de la vida pública, eliminando la corrupción.
1995 pudo ser el año trágico en su vida. El 19 de abril de ese año fue objeto de un atentado con coche bomba, que se atribuyó al ETA, la organización terrorista vasca. Viajaba en su automóvil cuando, en un crucero de Madrid, hizo explosión un Fiat aparcado en esa área, con 25 kilos de dinamita. El eficaz blindaje del vehículo le salvó la vida. Hubo, sin embargo, seis heridos, entre ellos una anciana que murió de resultas del hecho.
En enero de 1996, con miras a las elecciones del 3 de marzo de ese año, el XII Congreso del PP lo proclamó candidato a la Presidencia del Gobierno.
En esos comicios, su partido ganó al de Felipe González, pero sólo por un pelo. Le faltaban 20 diputados para ser mayoría. Fue entonces que, tras arduas negociaciones, pactó un acuerdo de "investidura y gobernabilidad" con los nacionalistas canarios, catalanes y vascos (la mayoría de estos últimos son vastamente ajenos y contrarios al terrorismo de ETA).
Producto y heredero del proceso de transición de la dictadura a la democracia, Aznar ha demostrado persistir en la línea preludiada por Adolfo Suárez, el derechista que creó la Unión del Centro Democrático y guió los esfuerzos por una Constitución. Esta legalizó los partidos políticos (incluido el Comunista) y los sindicatos, y reivindicó el pluralismo, la alternabilidad en el Gobierno y la separación de los poderes públicos. En 1996, a través del diálogo, firmó con los sindicatos acuerdos sobre empleo rural, salud y seguridad laboral, formación profesional y pensiones.
Gracias a él -y a Felipe González- los esfuerzos por superar la "España invertebrada" (es decir, desintegrada) que dijo José Ortega y Gasset, se han ido acercando a una meta descentralista que no divide, sino que une -a fondo y desde el fondo- a la nación.
No ha sido insensible Aznar a las voces de y ansiedades de América Latina. Típica es su declaración de estos días en Bogotá respecto a la voluntad de España de ayudar económica y territorialmente un proceso de paz en Colombia. No se puede olvidar que apenas nombrado Presidente del Gobierno firmó, como testigo de honor, en Guatemala, el 29 de diciembre de 1996, el acuerdo definitivo de paz entre el gobierno guatemalteco y la guerrilla de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, que puso fin a 36 años de guerra civil.
Aznar ha publicado dos libros representativos: Libertad y solidaridad (1991) y España: la segunda transición (1994). Habla francés y algo de inglés. Su deporte favorito es el "paddle", aunque también incursiona en el tenis, el esquí, la bicicleta y la natación. Está casado con doña Ana Botella, con quien tienen tres hijos: José María, Ana y Alonso.