Cara Dura de las Cifras




La Cara Dura De Las Cifras
Una realidad económica que no se puede (ni se debe) seguir ocultando y que exige acuerdos dialogados.

Papeles hablan: ministro Jorge Baca empieza a preocuparse por una crisis que va para largo.

EL horizonte se carga de nubes en Asia, Rusia y toda América Latina. Brasil devaluará su moneda en noviembre, Venezuela en diciembre, Chile alista medidas de salvaguarda para restringir importaciones, la economía de México será la más afectada por la crisis asiática. Pero el Perú es una isla feliz, según versión oficial.
El ministro de Economía, Jorge Baca, aseveró el viernes último, al sustentar el Proyecto de Ley del Presupuesto para 1999, que el producto bruto interno del país crecerá este año, ya con rebaja, entre tres y cuatro por ciento. Y en 1999, hasta seis por ciento.
¿Será posible?
Eso es lo que se preguntan los economistas serios y los empresarios asustados. Porque la verdad es que, por baja en los negocios, la recaudación tributaria ha caído en 4.7% durante el año en curso, según Jaime Iberico, jefe de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (SUNAT).
En circunstancias normales, sin el Fenómeno de El Niño y sin crisis asiática y rusa, el golpe hubiera podido asimilarse. Pero cabe recordar que este año se necesitan US$ 600 millones para la reconstrucción y la exorbitante suma de US$ 1,800 millones para pago de la deuda externa.
Jorge Baca, que ha puesto a su dilecto amigo Iberico en la Sunat, tendrá que realizar prodigios para que las cifras cuadren. Ciertamente, habrá menos gasto en obras del Estado, pero eso no detendrá la recesión.

Jorge Lam, presidente de la Comisión de Presupuesto del Congreso, y Gustavo Caillaux, ministro de Industria. No lograron ocultar el susto por los bajos ingresos fiscales.

REACCION EN CADENA

La cartera pesada de los bancos, en un pronóstico optimista, bordearía el 8% a final del año, según lo reconoció José Nicolini, presidente de la Asociación de Bancos.
Este deterioro es producto de la devaluación (ver nota aparte). A mayor devaluación, mayor morosidad en el pago de los créditos, ya que el 80% de los préstamos se otorgan en dólares y los peruanos ganan en soles.
No sólo eso. El crecimiento de la cartera pesada obligará a que los bancos ejecuten las garantías, es decir, a que procedan a rematar casas y departamentos. A consecuencia de ello, el mercado mobiliario tenderá a caer. Los constructores que pensaron cobrar US$ 2,000 por metro cuadrado, tendrán que resignarse a poner los pies sobre la tierra.
Con el crecimiento de la morosidad, los bancos se vuelven más estrictos. Esto hace que el aparato productivo cuente con menos recursos para operar, conforme ha señalado el nuevo presidente de la Sociedad Nacional de Industrias, Emilio Navarro.
El déficit de la cuenta corriente es otro de los peligros latentes. Está en 6.5% gracias a que todavía no se actualiza el PBI (se sigue comparando con precios de 1979).
Los adeudos actuales de la banca ascienden a US$ 4,000 millones. Por ahora, sin embargo, no hay mayor tormenta, salvo en la Bolsa y en el sector textil.

César Larrabure, miembro de la Comisión de Presupuesto, la cual exige más neuronas que nunca. Derecha: Jaime Iberico, que culpa de todo a El Niño, como si la crisis global no existiera.

DICTADURA DE LAS CIFRAS

El presidente Fujimori proclamó el lunes último en Budapest, Hungría, que en el Perú hemos reemplazado la dictadura de las palabras por la dictadura de las cifras. Y vaya que si las cifras peruanas resultan tiránicas.
Por ejemplo, como ya hemos adelantado, los ingresos proyectados por el organismo recaudador para el presente ejercicio no alcanzarán para cubrir el Presupuesto de la República. El monto que se recaudará, 24,857 millones de soles, estará 4.9% por debajo del considerado al elaborar la carta presupuestaria de 1998, que se calculó en 26,092 millones de soles. Pese a eso, el monto a recaudarse será un 0.5% superior al captado en 1997.
"Esta caída en la recaudación se debe a los efectos del Fenómeno El Niño", ha aseverado Iberico. Sin embargo, el azote climático ya estaba presente, y con fuerza, cuando se elaboraba el citado Presupuesto. Nuevamente el optimismo oficial resultó, si no mendaz, por lo menos ciego.
En honor a la verdad, cabe puntualizar que el viceministro de Hacienda, Alfredo Jaililie, había previsto que en el presente ejercicio sólo se ejecutaría el 92% del Presupuesto.
Hasta agosto, la Sunat registró ingresos corrientes por 16,109 millones de nuevos soles. En términos reales, descontándose la inflación, la caída de la recaudación es de 2.4% respecto a igual período de 1997. La principal explicación está en las menores utilidades del sector empresarial, con la consiguiente merma en pagos por impuesto a la renta.
No obstante la recesión, el Impuesto General a las Ventas sí creció (en 1.8%), pero el Selectivo al Consumo cayó (-4.2%) en términos reales.
El cuestionado Fonavi recaudó esta vez 18.6% menos que en 1997, debido, según Iberico, a la reducción en la tasa del aporte.
Para 1999, la recaudación proyectada es de 27,799 millones de nuevos soles, monto superior en 4.8% al que se obtendrá el presente año y con una presión del 14% del PBI. Claro que la verdad de ese porcentaje saldrá a luz cuando se conozcan las nuevas cifras del producto, prometidas para el primer semestre de 1999.
Añádase a estos latigazos de las cifras, el pronóstico de un déficit comercial de US$ 3,141 millones para fines de año, de acuerdo a los cálculos que la Sociedad de Comercio del Perú acaba de publicar en su informe macroeconómico de setiembre.
La dictadura se muestra, pues, implacable.

HAY OTRO EL NIÑO

No se detienen allí los desmanes de las cifras. El impacto negativo por la menor recaudación de exportaciones mineras, la menor rentabilidad del sistema de AFPs, la caída del PBI en 1.5% y el aumento de costos financieros debido al alza de 2% en las tasas de interés sería, de acuerdo a la Sociedad Agente de Bolsa Peruval, mayor que el causado por el último El Niño. Sería nada menos que de US$ 1,546 millones.

Industriales de Gamarra pegan el grito en el cielo por importación "chatarra".

Sólo una caída del 1.5% del PBI compromete US$ 950 millones. (El PBI, en millones de dólares de 1998, es de US$ 63,300 millones. En caso de que el PBI creciera en 6% en 1999, como ha proyectado el ministro Baca, ese producto llegaría a US$ 69,300 millones).
En encarecimiento de 2% en las tasas de interés como consecuencia de la resaca de liquidez implicará unos US$ 258 millones adicionales en costos financieros para el empresariado nacional. Las colocaciones netas de los bancos a marzo de 1998 eran de US$ 12,935 millones.
La pérdida total de exportaciones mineras tradicionales por baja de precios puede ser, en millones de dólares FOB, del orden de US$ 256 millones.
Para plasmar una idea de la envergadura de la crisis financiera global basta comprobar que el sistema de AFPs ha arrojado una pérdida de rentabilidad de -4.3% entre agosto de 1997 y agosto de este año. Vale decir, una pérdida de 82 millones bien verdes.
La depreciación de la Bolsa de Valores de Lima en el mismo período es, por otra parte, de US$ 7,010 millones. Si en agosto del año pasado se movían US$ 19,149 millones, el mes pasado se transaron sólo US$ 12,139 millones. Peruval no incluye esta última variable en el total de pérdidas nacionales, puesto que ésta es un factor sujeto a vaivenes bursátiles. A lo mejor allí vuelve a aparecer mañana una nueva primavera.
La inminente, harto probable, realización de Antamina puede ser (ver informe en otra página) un rayo de sol huaracino en un cielo sombrío. No basta, sin embargo, para disipar las nubes que se concentran en el panorama nacional e internacional. La gigantesca inversión de la Telefónica de España en Brasil -en la cual han entrado US$ 800 millones provenientes del Perú- no han podido, recordemos, mitigar las turbulencias que se acumulan en el país de Fernando Henrique Cardoso y los Campesinos sin Tierra.


BCR
Bastión Central de Reserva
Instituto Emisor en la primera línea de fuego contra devaluación.

Germán Suárez, titular del BCR. En últimas cinco semanas se han esfumado US$ 440 millones en reservas.

NO dejaré que el dólar suba aunque tenga que amarrarlo", anunció el presidente del BCR, Germán Suárez, el miércoles de la semana pasada, y, pruebas al canto, el Instituto Emisor salió a vender US$ 82.6 millones en sólo cuatro días, mientras nuestras reservas internacionales disminuían en US$ 440 millones en la semana del 4 al 11.
La repentina locuacidad de este personaje usualmente parco no es gratuita. Ocurre que el fantasma de la devaluación ronda todas las economías de América Latina. Y los bancos centrales de la región están en la primera línea de fuego en el esfuerzo por frenar las subidas del billete verde y mantener estables sus mercados. La tarea no es nada fácil.
De esto pueden dar fe el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso que se ha comprometido a defender el real, "sean populares o impopulares las medidas", y el de Argentina, Carlos Menen, que ha jurado: "nunca devaluaré". Una frase que trae nostalgias nada sentimentales a los peruanos que vivieron el primer gobierno de Fernando Belaunde.
La reelección presidencial brasileña (las justas electorales son el 4 de octubre) viene resultando costosa. El Banco Central de Brasil ha perdido más de US$ 22,000 millones de sus reservas en los últimos tiempos, la tasa de interés de corto plazo subió de 19 % a 29.75% y se anuncia un nuevo paquete para reducir el déficit fiscal de 7.5% al 4% del PBI, esperando un ahorro de US$ 3,396 millones. El afán es evitar una devaluación que estallaría como una bomba de tiempo en plena campaña electoral. Pero el nerviosismo carioca es evidente en la bolsa, que ha caído en un 430% en las últimas tres semanas.
El jueves 10 las autoridades brasileñas decidieron ser aún más agresivas y han levantado nuevamente los intereses, esta vez de 29.75% a 49.75%.
El ministro de Hacienda del Brasil, Pedro Malan, ha dicho: "Es una medida de emergencia para una situación de emergencia". También ha anunciado un paquete.
Las angustias financieras recorren el espinazo continental. El ministro de Finanzas argentino, Miguel Kiguel, ha dicho que "Argentina no abandonará la paridad peso-dólar, ya que está preparada para soportar una devaluación en Brasil". Ha adelantado tres meses de sus pagos por deuda externa, y espera captar US$ 2,000 millones en el mercado de bonos. Sin embargo, la suerte del peso dependerá de lo que suceda con el real (el mercado brasileño recibe el 30% de las exportaciones argentinas).
Julio Velarde, de la Universidad del Pacífico, señala que el manejo de Kiguel tiene aire porque está pagando a un sindicato de bancos del exterior los derechos de una línea de crédito, la misma que podría utilizar en el caso que sus bancos requieran ayuda.
México mientras tanto, vendió el jueves pasado US$ 1,000 millones. Pero no ha podido evitar que el peso se devalúe en 9.79% en el último mes, (13.42% en el año). Dos son los puntos débiles de la economía azteca: una cartera pesada de US$ 65,000 millones en los bancos y su gran dependencia al precio del petróleo, que anda por los suelos.
Por su parte, Colombia ha decidido agregar el vallenato al ritmo de cumbia que ya enfrentaba tratando de defender su moneda. Su Banco Central ha perdido US$ 1,000 millones en lo que va del año. Afectado también por el petróleo, ha tenido que ampliar en nueve puntos la banda de devaluación del peso.
Pero no todo queda allí. En Venezuela las tasas de interés están cercanas al 100% anual. Esto podría decretar la parálisis del sistema financiero, y llevarlo a una situación similar a la de 1994, cuando quebraron 15 bancos. Ecuador devaluó el lunes su moneda en 15%. Los ecos de la crisis ya se sienten.

SALEN US$ 82 MILLONES MAS

En el Perú el BCR ya empezó a vender dólares para frenar el alza del billete verde. El martes, reanudó las ventas de dólares algo que no hacía desde hace cuatro años. En cuatro días colocó US$ 82.6 millones. Pero no sólo eso. Entre el 4 de agosto pasado y el viernes último nuestras reservas pasaron de US$ 10,523 millones a US$ 10,080 millones.
¿Cuánto pueden durar esos US$ 10,080 millones de reservas internacionales?
La venta de dólares no dio, por lo demás, los resultados esperados, porque se cruzó con otro jueves negro, que propició una trepada del dólar hasta que en las ventanillas bancarias subió hasta S/. 3.12. Sin embargo, a inicios de esta semana el dólar se cotizaba a 3.10. Una cotización que el ministro de Economía anunció el viernes último, al sustentar ante el Congreso el nuevo Presupuesto para... ¡para 1999!
La venta de dólares es una medida extrema que ensaya ahora el Instituto Emisor para frenar la tendencia alcista. En julio redujo el encaje marginal de 45% a 35%: a partir del 1ro. de julio, los bancos depositan en el BCR, 35 y ya no 45 centavos por cada dólar que reciben en calidad de depósitos. Se buscaba así que haya mayores recursos en el sistema. Sin embargo, la medida ha fracasado, ya que los depósitos no han crecido.
Para sacarse el clavo, el BCR ensaya ahora una nueva reducción, esta vez del encaje promedio, al que bajó en 1.5%, para liberar US$ 137 millones. Al parecer, esto no es suficiente.
Julio Velarde, catedrático de la Universidad del Pacífico y ex director del BCR, explica que esos US$ 137 millones sólo compensarán los redescuentos en dólares (préstamos que otorga el BCR a los bancos). Sin embargo, la medida alivia. "Hay un hueco grande en nuestras cuentas, ocasionada por El Niño, la crisis asiática, y la situación rusa", reconoce Velarde, quien espera que el Instituto Emisor pueda manejar el alza de manera gradual.
La tendencia del dólar será el ascenso y lo único que intenta el BCR es que lo haga de manera gradual, ya que si sube de golpe el efecto sobre la población sería muy duro.
Para Carlos Adriansén, de la Universidad San Ignacio de Loyola "la venta de dólares por el BCR es muy peligrosa, ya que los especuladores pueden comprar dólares baratos hasta que el BCR agote sus reservas".
Elmer Cuba, de Macroconsult, también critica la medida adoptada por el BCR. "Si el mercado está apuntando a un mayor tipo de cambio, habría que dejarlo subir", expresa.
Juan José Marthans, de la Universidad de Lima, en cambio, cree que la pérdida de reservas no debe generar alarma. Sin embargo, estimó que el BCR debería ser más agresivo en la reducción del encaje.
La tendencia creciente del dólar empezó a fines de julio, agarrando viada en agosto. La devaluación acumulada ya supera el 13%, y, si se resta la inflación, la devaluación real está llegando a 4% en el año.
La causa principal de esta tendencia es la reducción de flujos de capitales y la caída de nuestras exportaciones. El déficit comercial alcanzó entre enero y julio a US$ 1,885 millones. Mientras nuestras exportaciones cayeron en 25%, las importaciones subieron 3%.

A PONER FRENO

La afirmación del titular del MEF, Jorge Baca de que "hemos sido una de las pocas economías que han aumentado sus reservas desde el inicio de la crisis", ha perdido vigencia.
A mediados de junio del presente año, las reservas internacionales se situaban en los US$ 10,500 millones, y es verdad que en agosto habían crecido en US$ 23 millones. Pero en las últimas nerviosas cinco semanas se han perdido US$ 440 millones.
El lunes se habrían reunido el BCR, el MEF y Banco de la Nación, para ver -en un máximo esfuerzo- cómo administrar los recursos que tiene el depositado en el sistema financiero las entidades públicas, a fin de evitar que el dólar suba. Los depósitos totales de las entidades públicas y los organismos decentralizados en el sistema financiero ascenderían a S/. 7,000 millones.

¿QUE PUEDE PASAR?

Los bancos sacudidos por la batahola no tienen aún una idea clara de cuál es el mejor camino. En un lado de la balanza está la ganancia que pueden obtener por las operaciones cambiarias en las próximas semanas, y en el otro los costos de una mayor morosidad (el 80% de sus créditos están colocados en dólares).
Más allá de la dificultad de recuperación de los créditos otorgados, los bancos tendrán que enfrentar una mayor carga en provisiones.
La crisis internacional no sólo ha restringido los flujos de capitales, sino que ha elevado el costo de las líneas de crédito que reciben los bancos nacionales. Inclusive hay algunos bancos extranjeros que están suspendiendo sus líneas de crédito hacia el Perú.
Es por ello que las tasas de interés han subido, lo que agravará la recuperación de los préstamos. Mientras la tasa en soles subió de 30.6% a 34.19% anual (entre fines de agosto y el martes último), la tasa en dólares pasó de 15.6% a 15.9% al año.


Veta Va
Megaproyecto de zinc y cobre, Antamina, camina.

Augusto Baertl: por las justas.

UNA ampliación de nueve meses para la auditoría respecto a la diferencia entre la inversión comprometida y la que se ejecutará al consorcio canadiense CMC (Rio Algon, Noranda Inc. y Teck Corporation habría sido la llave que permitiría abrir la puerta a la explotación del megaproyecto minero Antamina, y con ello a una inversión de US$ 2,200 millones.
Esta vez, a diferencia de lo ocurrido con Camisea, la operación parece asegurada. Al cierre de esta edición, crecía el rumor de que el consorcio canadiense daría el sí, y por lo tanto seguiría con la segunda etapa del proyecto en la fecha establecida.
Como contraparte, el gobierno peruano aceptaría conceder la referida ampliación respecto al momento en que se auditaría la diferencia entre la inversión comprometida inicialmente (US$ 2,520 millones) y la que se va a ejecutar, que ahora se estima ascenderá a US$ 2,200 millones en los próximos tres años.
El consorcio canadiense deberá pagar un 30% de penalidad por esta diferencia. Eso explica la importancia de la decisión gubernamental.
Era tanta la seguridad del gobierno a este respecto, que se animó a publicar el martes 15, día previo a la fecha límite para dar la respuesta, dos decretos supremos.
El primero (D.S. N° 095-98-EF) permitirá el arrastre de las pérdidas tributarias por plazos mayores a cuatro años, para efecto del impuesto a la renta. Cabe recordar que esta facilidad se otorga sólo a las empresas comprendidas en el Decreto Legislativo N° 818 (Ley de Promoción a los Megaproyectos Mineros) y que cuenten con la Resolución Suprema en mano.
El segundo dispositivo va por el lado ecológico. Diversos organismos no gubernamentales (ONGs) y la UNESCO habían criticado la intención de usar la carretera que iba desde Huallanca (Huánuco) hacia Pachacoto, camino que atraviesa el parque del Huáscaran. Bueno, mediante el D.S. N° 023-98-MTC se declara de necesidad pública la construcción de la carretera Conococha-Mojón-Suyán-Yanasalla-Nodo-Lagunas-Centro Minero Antamina, entre los departamentos de Huánuco y Ancash.
El valor bruto de la producción de Antamina sería de aproximadamente US$ 800 millones anuales, con lo cual nuestras exportaciones mineras crecerían en 25%. El fisco recaudaría de esta fuente aproximadamente US$ 80 millones anuales. Durante la etapa de construcción del proyecto se emplearía a 4,000 personas. Se estima que para el año 2001 Antamina alcanzaría su nivel máximo de producción. En ese momento se convertirá en la tercera productora de zinc en el mundo y la séptima de cobre.
La participación en el proyecto también tiene su historia. En un inicio, el consorcio estaba constituido por Rio Algon (50%) e Igmet Mining Corporation (50%). Luego de haber participado en la exploración, Igmet reconoció en marzo pasado que la empresa era demasiado grande para su capacidad, y se marginó. Esto permitió el ingreso de dos nuevos socios. El consorcio quedó entonces conformado por Rio Algon (37.5%), Noranda Inc. (37.5%) y Teck Corporation (25%).
El 45% del financiamiento (casi US$ 1,000 millones) provendría de los tres asociados, mientras que los US$ 1,200 millones restantes los pondría un sindicato formado por Export Development Corporation de Canadá, KFW de Alemania y otra agencia internacional. Sin embargo, esto no está aún definido, ya que la crisis asiática, y en especial los problemas en Rusia, han afectado a los bancos europeos. Esto podría modificar la conformación del sindicato.