Lugar Comun


Por AUGUSTO ELMORE
CUANDO aparezca esta página ya estará en Lima el Presidente del Gobierno Español, don José María Aznar, que viene acompañado con una nutrida delegación de empresarios y hombres públicos de España. Como quiera que ese país es desde hace años el que más aporta en ayuda de diversa naturaleza -inversiones y cooperación incluidos- al Perú, se merece la más cálida bienvenida, en especial porque su presencia reitera los vínculos y el aprecio entre los pueblos, además de que representa un extraordinario modelo para esta trompicada democracia nuestra, que no sabe de institucionalismos legítimos y continuados como los que existen en España.
Que sea España el país más cooperador con el Perú constituye un ejemplo muy singular, que la presencia de Aznar contribuirá sin duda a acrecentar y a afirmar. España no está aún entre las tres primeras potencias del mundo, pero de los países desarrollados es el más cercano a nosotros. ¡Bienvenido, señor Aznar, don José María! Que su presencia en el Perú sirva para abrir la bolsa de otras cooperaciones que suelen ser algo así como, digamos, tímidas para el gasto. Y alguna hasta devota de la Orden del Puño. Mejor no digo cuál.
Pero el Presidente del Gobierno de España, además de venir acompañado por una nutrida delegación de empresarios y personas de importancia, tal como he señalado, trae también consigo algo que representa mejor que nadie a España: una importante muestra de cuadros originales del gran pintor Sorolla, cuya presencia honrará los salones de exposiciones del Museo de Arte de lima, consagrado como la gran sala de arte de Lima y del Perú. Es decir, con Aznar vienen juntos, de la mano diríamos, la política, las empresas, la cooperación y, cómo no, faltaba más tratándose de España, la cultura. ¡Bienvenidos!
Un comentario apropiado para esta página: Es bueno que ahora de España nos vengan cosas, porque antes se las llevaban todas
Y un poco para matizar: dicen los hispanistas que si bien los españoles se llevaron el oro y el moro y la plata del Perú, nos dejaron la riqueza del español. ¡Nos hubieran dejado más bien el inglés, caramba!
¿Por qué sesión secreta para sancionar a Javier Diez Canseco? ¿Para evitar que los peruanos se enteren del grosero insulto, es decir la mentada de madre, del congresista Daniel Espichán, que provocara la reacción de Diez Canseco? ¿Para salvar los castos oídos de la ciudadanía, o para evitar que ésta sepa lo que allí de verdad pasa? (como si ya no lo supiera).
¿No dije que eso del FONAVI, ahora convertido en impuesto de solidaridad, era una yuca? ¡Yucaza!, porque ahora se dice, contrariamente a lo que se había ofrecido, que no será reducido hasta fines de 1999. Y en caso Fujimori gane las elecciones del 2000 -digo, es un decir-, el FONAVI será restituido ipso facto.
El lector Carlos Ebert Sánchez escribe una carta malcriada para defender las maravillosas cualidades del "joven y brillante profesional", Dr. Luis Enrique Gálvez De la Puente, que aspira a la alcaldía de Lima por Acción Popular, aparentemente con muchos méritos, y que, de acuerdo a lo que afirma el descomedido respondón, "es conocido por mucha gente". El 11 de octubre la ciudadanía limeña dirá cuánta. Después hablamos, ¿ya?
Para aclarar al autor de la carta le diré algo que sabe la inmensa mayoría de mis lectores y que él parece desconocer: esta página no se escribe para destilar semanalmente odio y ofensas. No odio -salvo a la intolerancia-, ni tampoco ofendo a nadie (ni siquiera a los intolerantes). Sólo pongo, de vez en cuando, a cierta gente en su lugar. Y eso no es para que le de una rabieta a nadie.
¿Existe algo más idiota (y perdonen la palabra) que la acusación constitucional que el Foro Democrático aparentemente hará en el Congreso en contra del jefe de la ONPE, el gordito hipocritón José Portillo Campbell? ¿Es que no se cansan, muchachos? ¿No se imaginan siquiera que la mayoría la rechazará? ¡Por Dios!
Una de las tareas en las que parece estar empeñado actualmente el Indecopi es la de la simplificación administrativa, que hará posible a los usuarios realizar trámites ante las oficinas del Estado a sabiendas de sus derechos, el primero de los cuales es que cada trámite se lleve a cabo a la brevedad posible, sin atrasos burocráticos debidos a la inercia de los empleados públicos. El vuelva usted mañana, o pasado, será desterrado para siempre. Si no, el empleado público que retrase al usuario será sancionado en donde más le va a doler: el bolsillo. Por de pronto ya existe la obligación de que todas las dependencias públicas tengan a la vista su propio TUPA, o sea el Texto Unico de Procedimientos Administrativos, requisito sin el cual las entidades públicas (sean del gobierno central, regional o local), no tendrán derecho de cobrar ninguna tasa por el servicio que se les solicita. ¡Estén alertas, ciudadanos, exijan sus derechos! ¡Llegó la hora de los usuarios!