
Las Cartas de Miguelon
Mientras que una monja, mediante beatífica epístola, absuelve a Miguel de Osma Berckemeyer, otras cartas y documentos -desde
manifestaciones policiales hasta pericias sicológicas y psiquiátricas- consignados en un expediente de casi 2,000 páginas, confirman la controvertida y violenta personalidad del único inculpado del asesinato de Juan Succar Hampton. Su proceso, justamente, está a punto de culminar. Se espera que la Fiscalía Superior Penal emita el dictamen correspondiente en los próximos días.
Según peritaje sicológico, Miguel de Osma es una persona de escasa sensibilidad.
AVE María Purísima.... Por favor, ¿la madre Edith Pinto?... Ella habla... Madre, tengo una carta en la que usted afirma conocer a Miguel de Osma Berckemeyer... No quiero saber nada, no quiero participar en nada y ahí nomás.... Pero... Ningún pero...
Breve y abrupta, así fue la conversación telefónica que CARETAS sostuvo con la priora del Monasterio del Carmen. Autora, por cierto, del único descargo a favor de Miguel de Osma y que su abogada, Mary Claudia Alvarado Cabanillas, presentó a la Sala de Apelaciones de reos en cárcel el 24 de junio pasado. Nueve meses después del asesinato de Juan Succar Hampton.
En el texto de la carta, dirigida a "quien corresponda", la religiosa de clausura da fe de la gran "nobleza" de Miguelón, bienhechor del monasterio. Asegura admirarlo por su sentido religioso y espiritual, por su sensibilidad especial hacia el pobre, necesitado e indigente. Dice, además, que constantemente recurre a ella pidiendo consejo espiritual y oraciones. (Ver facsímil)
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Doctor Juan Succar, alarmado por reacción de fiscal Alvarado, espera que esta vez la justicia actúe correctamente.
De acuerdo a los resultados de los peritajes sicológico y psiquiátrico que se le hicieron a Miguel de Osma en febrero de este año para establecer la existencia de posibles desórdenes de su carácter y personalidad: o la monja se equivocó de recomendado o de Osma tiene doble personalidad.
Algunas de las conclusiones de la sicóloga Matilde Ráez de Ramírez, a las que CARETAS tuvo acceso, definen a Miguelón como una persona de "escasa sensibilidad y ausencia de matices en su relación consigo mismo y con los demás".
Sobre su nivel intelectual, la sicóloga sostiene que "todos los resultados de los subtests de inteligencia se encuentran ligeramente por debajo del promedio esperado, en comparación con lo que se obtiene a su edad cronológica, correspondiendo a un rendimiento intelectual ubicado en el límite inferior del nivel normal promedio". "Simplifica excesivamente sus percepciones -subraya Raéz- lo que supone la posibilidad de presentar conductas bruscas e inadecuadas. Añade: "Prefiere enfocar los problemas de un modo más egocéntrico e individualizado para hacerlos más manejables".
A nivel emocional, la doctora Ráez lo califica como "una persona exageradamente distante de sus emociones, con muy severa limitación para sentir, procesar e integrar los afectos". Respecto a la autoestima, señala que "sus vínculos se apoyan en lo imaginario más que en lo real, lo que le permite sentirse el centro y evitar la angustia o la culpa". En cuanto al área interpersonal "no se identifica realmente con los valores sociales, dado el escaso interés en el elemento humano". "La limitación en sus relaciones interpersonales -concluye la especialista- favorece su egocentrismo y puede distorsionar las relaciones humanas con actitudes recelosas, o si los hechos no son cómo él desea que sean, puede actuar de manera agresiva o poco controlada".
Mildred de Sovero indignada por conducta de su yerno en protesta que convalida con denuncia policial (al centro). Al lado, carta salvadora.
El peritaje psiquiátrico realizado por el doctor Hugo Chávez Ortiz, alcanza pocos datos ya que el perito no pudo culminar su trabajo porque el juez no se lo permitió. Sin embargo, en una única sesión, el doctor comenta que "su lenguaje es sencillo revelando poco vuelo abstractivo y pocos recursos de expresión relativamente para su extracción social". "Hay indicios -anota Chávez- que denotan rasgos de seria alteración de la personalidad (psicopatía) y una inteligencia ligeramente bajo del promedio".
A todo esto se suman otros antecedentes que ponen al descubierto repetidas actitudes violentas y prepotentes que Miguelón acopió en los últimos años.
Varios testigos -amigos, desconocidos y hasta su propia esposa, Claudia Sovero- han declarado durante el proceso que Miguel de Osma los amenazaba constantemente con armas de fuego.
En 1988, por ejemplo, tuvo un altercado con dos policías que prestaban servicios en la playa Cayma. En esa oportunidad, de Osma se hizo pasar por un mayor de la Guardia Civil, golpeó al vigilante, le quitó el arma, disparó al aire con la metralleta que traía e hirió a los guardias Justo Ruiz Francia y César Salazar Sánchez. A uno de ellos le robó, además, su identificación. Tal incidente está consignado en el atestado N° 70-88 del 3 de mayo de 1988.
En enero de 1997, Miguel de Osma fue suspendido de concurrir al Country Club de Villa por agredir físicamente a su esposa en presencia de los socios. Lo hizo dos veces ese mismo mes. En la denuncia policial por Violencia Familiar de Claudia Sovero ante la Delegación Policial de Villa, el 20 de enero de 1997, figura que "la cogió a bofetadas en el rostro, dándole un empellón contra el vehículo de su propiedad, a la vez insultándola con palabras soeces y amenazándola de muerte". La madre de Claudia, Mildred de Sovero, remitió entonces una carta a Enrique Romero, gerente general del club, indicando que "una persona como de Osma que hace escándalos, como el que pudo observar, no tiene ningún límite de consideración...". El 24 de enero, Miguel de Osma, regresó al club y volvió a repetir la escena. Esta vez fueron ocho socios los que exigieron su separación del club.
Dictamen del Fiscal Superior tendrá la útima palabra en el proceso a raíz del asesinato de Juan Succar. El resultado se conocerá en estos días.
Es importante señalar que después de producidas las pericias sicológica y psiquiátrica, la fiscal provincial Poémape Pachas solicitó se convierta el proceso sumario en ordinario y se instruya a Miguel de Osma por asesinato por ferocidad y no por homicidio simple.
El juez Uriel Estrada Peso opinó que no había lugar al pedido -"confundió homicidio por ferocidad con homicidio con gran crueldad, modalidades de delito que son totalmente diferentes", según escritos presentados por la defensa. Posteriormente, la parte agraviada apeló a la Fiscalía Superior. Esta estuvo de acuerdo en que se ordinarice el proceso. Extrañamente, el expediente dio un vuelco y la sala de procesos sumarios con reos en cárcel denegó, finalmente, la solicitud.
Ante estos hechos, el doctor Juan Succar, padre de la víctima y sus abogados sólo esperan el dictamen del Fiscal Superior Penal. "No quiero venganza -dice el doctor Succar- porque la venganza no me va a devolver a mi hijo con vida. Lo que solicito es justicia. La sociedad ha sido agraviada y puede volver a serlo".
Y es que después del informe de la fiscal Iliana Alvarado Galván (quien revisó en sólo 3 días un expediente de casi 2,000 páginas) pidiendo se exculpe a Miguel de Osma, principal sospechoso del asesinato de Juan Succar Hampton, por falta de pruebas y negligencia en la investigación policial, cualquier cosa puede suceder. Sobre todo, tratándose de un proceso que desde sus inicios estuvo plagado de irregularidades y contradicciones. (CARETAS 1488, 1489, 1493, 1494, 1495 y 1496).
Ya que el juez Uriel Estrada desestimó el dictamen de Alvarado Galván, será la Fiscalía Superior Penal la que en última instancia resuelva el caso.
Desafortunadamente para de Osma las pruebas que acreditan su violencia y las que lo señalan como culpable del asesinato de Juan Succar son más abundantes y contundentes que la bizarra misiva de la priora de las Carmelitas Descalzas.