En El Límite




En El Límite
El encuentro presidencial tripartito (Jamil Mahuad, Fernando Enrique Cardoso y Alberto Fujimori) tiene aún diversas lecturas.

LOS días 27 y 28 de setiembre la atención de los ciudadanos peruanos y ecuatorianos estará una vez más centrada en Brasilia, la capital brasileña que tiene como anfitrión al presidente Fernando Enrique Cardoso, un mandatario que puede verse reelegido en los primeros días de octubre.

Presidente Alberto Fujimori y homólogos Fernando Enrique Cardoso y Jamil Mahuad.

Este hecho, nada desdeñable, en el proceso económico y político del continente sudamericano, ha sido considerado un factor que agilice las negociaciones bilaterales de Ecuador y Perú y los lleve a la paz.
Nada más conveniente para una campaña ardua, acechada por la incertidumbre económica, que exhibir el trofeo de la paz entre dos países vecinos y próximos a la hegemonía brasileña.
Tal vez esto ayude a comprender la "filtración" de Folha de Sao Paulo de hace 10 días en la que se aseguraba que el mismo 28 de setiembre se anunciaría la culminación de las negociaciones con la suscripción de un Acuerdo de Paz que pondría fin al diferendo de más de medio siglo que separa al Perú y al Ecuador.
En la noticia paulista había imprecisiones que nuestra Cancillería no se ha visto en la necesidad de aclarar, existiendo sin embargo el antecedente que meses atrás un "descuido" dejó escapar una hoja que contenía el mismo planteamiento: la posibilidad de establecer un parque binacional en la Cordillera del Cóndor, una de las fajas de terreno que falta delimitar (de una extensión aproximada de 68 kilómetros), en cumplimiento del Protocolo de 1942.
¿Es cierto que los países garantes auspician una salida semejante? ¿reemplazar el mandato del Protocolo por un parque binacional con policía autónoma, no demarcado, sin soberanía expresa de ninguna de las partes, con sendos monumentos que obviamente harían nostálgica mención a los derechos de las partes, héroes y víctimas? ¿No sería acaso peor el remedio que la enfermedad al no cerrar convenientemente el caso, obedeciendo a lo dictado por el Protocolo, ratificado por Braz Dias de Aguiar y ahora refrendado por el parecer jurídico-técnico de la subcomisión creada en estas conversaciones para tal efecto?
Tras la publicación brasileña, la reacción de Quito y de Lima ha sido cauta. Mediaba el hecho de que en Buenos Aires se había llegado a buen puerto (si bien en un escrito preliminar sujeto a aprobación de las comisiones) en el diseño del Tratado de Libre Navegación, restando ahora únicamente la parte medular: concordar en los procedimientos para fijar en el terreno la frontera común en la parte que falta demarcar.

Ese es el objeto de la cita de Brasilia. Más que pulsearse ambos mandatarios y escuchar las reacciones del colega brasileño (a todos los efectos representante de los garantes), poner en claro lo que ambos han recogido de las opiniones de sus mandantes, de los respectivos Consejos de Defensa Nacional, de sus Cancillerías y personalidades distinguidas. Una vez más cuánto están dispuestos a ceder.
En Ecuador, antes del ajustón económico, Mahuad y Luis Ayala Lasso, el responsable de la Cancillería ecuatoriana, parecen haber recogido opiniones favorables a la paz, por lo menos más consistentes que las posturas de oposición.
Hay que decir que, pese a la moratoria, en el país del Guayas hay más información acerca de las negociaciones en curso. Así, en "El Telégrafo" de Guayaquil se publicó el 10 de setiembre un comentario extenso del ex canciller Antonio Parra Gil en el que se fraseaba párrafos íntegros del que sería el texto de la comisión jurídico-técnica sobre la cuestión limítrofe en los tres puntos de diferendo: Cordillera del Cóndor, el hito Cusumaza-Bambuiza y la confluencia Yaupi-Santiago.
¿Cómo obtuvo ese documento Parra Gil y cómo lo divulgó, siendo que el compromiso era no darlo a conocer, puesto que el propio Ecuador no lo ha aceptado oficialmente en las comisiones negociadoras? En el Perú, como se recuerda, hay quienes han pedido que se divulgue, puesto que es un elemento precioso en el alegato nacional de que el Protocolo de 1942 es perfectamente ejecutable?
Otro elemento importante son las declaraciones del exgeneral y ahora diputado Paco Moncayo brindadas al diario El Comercio el pasado 9 de setiembre. Moncayo se muestra plenamente enterado de lo que se discute y se muestra en contra del curso de las conversaciones. Lo sorprendente es que alega que el Perú prometió una serie de cosas que luego incumplió, por lo que justifica su actitud renuente a aceptar un acuerdo de paz que supone, según él, extremo sacrificio para su país. (Ver recuadro: Moncayo: Otra vez a la carga).
El presidente Fujimori casi simultáneamente con Mahuad tratan ahora de bajar un optimismo derivado de las noticias de Folha de Sao Paulo. Mahuad dijo en Quito: he recibido las negociaciones bajo el marco del Protocolo de Río y de él no nos saldremos. Es una forma clara de señalar que lo del parque binacional sin demarcación previa no puede ir en una solución final. Alberto Fujimori ha dicho que falta aún un tramo difícil, aunque tampoco soltó prenda sobre las concesiones peruanas en el borrador del Tratado de Libre Navegación.
Hay una notable aproximación de posiciones y, sin duda, propuestas de los garantes que alimentan de razones al descarte de las comprensibles dudas presidenciales. No se descarta que antes de fin de año se pueda entonar el himno de la paz y la hermandad entre Ecuador y el Perú. Pero es altamente improbable que un anuncio de este tipo pueda hacerse en una moratoria que aumenta temores y especulaciones gratuitas (algunas de ellas patrioteras e inconducentes como la de Parra Gil). Las poblaciones fronterizas (Iquitos, Loreto, Bagua en especial, por la parte peruana) no se quedarán tranquilas con anuncios de última hora. Y cualquier acuerdo final, por otra parte, pasa por los respectivos Congresos, donde se librarán nuevas y continuas batallas. En algún momento, y quizá después del 28 en Brasilia sea la mejor ocasión, habrá que decir cuánto se ha avanzado, qué se puede ceder y cómo se llegaría a cerrar un caso que es una herida continental pero cuya primera propuesta expeditiva de paz nació en 1942, en Río de Janeiro, y que fue Ecuador el que no quiso reconocer en su momento.


El Diablo Como Abogado
El ex general y hoy diputado Paco Moncayo revela cómo se distorsionan en Ecuador los puntos de vista en el Perú.

El diario El Comercio de Quito decidió reflejar algunas de las lógicas que están presentes en el debate sobre un posible acuerdo definitivo con el Perú. "Nuestro papel: el abogado del diablo", dice el matutino quiteño en su edición del 9 de setiembre. Paco Moncayo señala que jamás ha dicho nada parecido a "Tumbes, Huancabamba o la guerra". Esto para explicar que no es defensor de una confrontación bélica con el Perú.

Ex general Paco Moncayo

SE tiene la impresión de que el papel que usted está jugando en el proceso de paz sigue inspirado en el deber ser. El Presidente dijo cómo había recibido la negociación con el Protocolo, el fallo de Dias de Aguiar y el parecer que el Ecuador no aceptó. ¿Usted admite que ese es el escenario de la negociación?
-Moncayo: La verdad es que en el país nos hemos acostumbrado a forjar una verdad y después adaptar los hechos a la verdad forjada. Primero nos imaginamos al general Moncayo como queremos verlo y después adaptamos todo lo que él piensa y dice a esa visión.
-El problema no es usted sino su visión...
-M: Me refiero a eso precisamente. Yo procuro ser objetivo en los análisis porque el estratega, y mucho más el aspirante a estadista, tiene que ser pragmático. Vuelvo a la idea de Kissinger de que para el estadista el mundo debe ser entendido como es y no como quisiera que sea.
-Usted da la impresión de ser un francotirador. Cuando critica no dice cuáles son las alternativas pero situándolas al interior de los límites que ya reconoció que existen.
-M: Magnífica su pregunta. No hay peor sordo que el que no quiere oír y aquí hay algunos sordos de conveniencia en los que rebotan mis razones y triunfan sus prejuicios. No digo que ese sea su caso. Nosotros sabemos exactamente los límites de la negociación, por eso hemos pedido al país qué estamos negociando. Por eso, de alguna manera, me he transformado en un francotirador, sí en un francotirador de la verdad, porque a falta de voces transparentes que orienten la gente acude a quien dice con solvencia y conocimiento y con un sincero amor a su país la verdad objetiva.
Es evidente que el presidente Sixto Durán aceptó la vigencia del Protocolo de Río de Janeiro. Eso es un hecho. Jamás he dicho que debemos negociar conforme al tratado de Guayaquil. Jamás el general Moncayo ha dicho "Tumbes, Huancabamba o la guerra".
-Muchos reconocen ese hecho, que se aceptó negociar conforme al Protocolo, pero no sacan las conclusiones de lo que eso implica...
-M: Se aceptó negociar conforme al Protocolo, pero manteniendo los impasses subsistentes y esos impasses fueron puestos por escrito y no eran objetables. ¿Qué eran esos impasses? La inejecutabilidad parcial y la salida soberana al Amazonas, al sistema Marañón. ¿Qué implica eso? Que se pueden definir los objetivos de la negociación en esos términos, esto habría sido lo deseable.
En el proceso de negociación se nos dijo a los ecuatorianos que la salida soberana era inaceptable para el Perú, lo que de hecho constituía un veto. Se aceptó que se le vete y se habló de que se debería desagregar el concepto soberanía y se dijo, en términos muy parecidos a los que voy a decir, que el Perú estaba dispuesto a hacer una concesión de un área suficientemente amplia en el sistema Marañón Amazonas, donde el Ecuador podría tener instalaciones, lugares de transporte, con puertos, aeropuertos, una carretera que conecte al territorio nacional sin soberanía sino con una aproximación a la soberanía a la que se calificó de funcional.
-¿Usted está de acuerdo con algunos sectores que acusan al Canciller de traidor?
-M: No me haga una pregunta que no la merezco.
-Es importante saber qué piensa a ese respecto.
-M: He dicho reiteradamente que aquí no hay patriotas, patrioteros ni vendepatrias. Aquí hay patriotas que tienen distintos puntos de vista. Para mí el señor Ponce del diario Hoy que me insulta todos los días es un patriota, él está viendo lo mejor para el país desde su óptica. Yo estoy pensando lo mejor para mi país desde mi óptica. Este no es un país de traidores, este no es un país de vendepatrias. Este no es un país de patrioteros. Este es un país de ecuatorianos que están angustiados por el momento y que cada cual quisiera lo mejor desde su óptica.
Lo que tiene que hacer el estratega es evitar la subjetividad desde las ópticas parciales para buscar una línea estratégica que procure encontrar el camino para defender de la mejor manera el interés nacional.