Chancar a Ivcher




Chancar a Ivcher
Misión cumplida. Sala de delitos tributarios declara a Baruch Ivcher como reo contumaz.

"Que el país sepa lo que pasa en una Sala de Justicia", dijo el abogado de Baruch Ivcher, Armando Lengua Balbi, al final de su intervención. Fue minutos antes de que se leyera la sentencia sobre el caso de presunta defraudación tributaria en Productos Paraíso del Perú. En siete días de audiencias, el país recién veía lo que ocurría en la Sala de Delitos Tributarios y Aduaneros. Lo que sigue es una crónica de atropellos anunciados contra Baruch Ivcher.

LAS audiencias se realizaron en una semana -tiempo récord-. Y sin testigos. Sesiones que duraban doce, trece, catorce horas de corrido. Que empezaban después de las siete de la noche, cuando ya las puertas del Palacio de Justicia estaban cerradas. Por primera vez en 65 años, en este palacio se sesionó un domingo en la tarde y un sábado en la noche.

Baruch Ivcher, dueño de colchones Paraíso, procesado en ausencia. Rosario Lam, condenada y enferma; y Daniel Bermejo, acusador exculpado.

Pero lo más bochornoso resultó, sin duda, el constante atropello al derecho de defensa. Alberto Borea, abogado de Rosario Lam, ex secretaria de Baruch Ivcher para quien el fiscal superior pidió ocho años de cárcel, resume así el vía crucis de la defensa: "No nos aceptaron nada. Pedimos nulidad, nada. Apelación, menos. Pedimos tener tiempo para presentar testigos, tampoco".
La doctora Alminda López Pizarro, presidenta de la Sala, y los vocales Manuel Ruiz Cueto y Natividad Lucas Solís se negaron a todo pedido de los abogados defensores.
La magistrada, egresada de la Universidad San Martín de Porres, cuenta con curiosos antecedentes: habría sido separada por la Oficina de Control de la Magistratura de los casos de narcotráfico. José Dellepiane, el ex secretario ejecutivo de la Comisión Ejecutiva del Poder Judicial, le habría salvado la vida. Además, sería una de las nuevas protegidas de Alejandro Rodríguez Medrano, el hombre de Montesinos en el Poder Judicial.
El trato en la sala fue, a decir de los abogados, absolutamente discriminatorio: de un lado, oídos sordos a los pedidos de los doctores Armando Lengua Balbi, Alberto Borea y Miró Toledo y de otro, guantes de seda para los abogados de los acusadores de Ivcher.

COGIENDO EL GUANTE

Daniel Bermejo es el ex gerente general de Productos Paraíso del Perú. Ingresó allí en 1974 y se retiró el 31 de agosto de 1992, para formar su propia empresa de colchones, "B.B. Plast". Comprendido en la lista de los acusados desde la primera instancia, el 4 de febrero de este año, hizo sorprendentes declaraciones ante la Fiscalía Provincial de Delitos Aduaneros: dijo que Baruch Ivcher le ordenaba comprar dólares para que éstos fuesen enviados a la cuenta "Jeda", del Bank Leumis de Miami, y que él "consideraba" que "la serie de irregularidades que se cometían en la empresa había sido por evasión de impuestos".
¿Pruebas? Un papel con el escrito "Jeda" en la parte superior, y varios números y anotaciones en hebreo debajo. Pero el fiscal no pidió confirmación del Bank Leumis. En todo caso, el envío de dinero a una cuenta en el extranjero no constituye en sí un delito.
Ubicado por CARETAS en el hall del Palacio de Justicia, Bermejo aseguró que se retiró en "buenos términos" de Paraíso, y que nunca se peleó con Ivcher. Más aún, dijo que no estaba acusando, sino "diciendo la verdad". Su empresa estaría afrontando problemas tributarios. Cuando se le declaró exento de responsabilidades, aceptando su pedido de acogerse a la Ley Testigo, escuchó gritar "Bermejo, traidor". Eran los trabajadores de Paraíso que acudieron a la sala el martes 22.
Por lo menos, Bermejo estaba de cuerpo presente. Otro de los personajes claves para la acusación contra Ivcher y su gente en Paraíso fue David Evans. "El fantasma de Evans", le llamaron los abogados de la defensa.

Jueza Alminda López, ¿denunciada por prevaricato?

Un equipo enviado a Estados Unidos por la Policía Fiscal el año pasado, comandado por el capitán Oscar Agüero, regresó con una fotocopia de supuestas declaraciones de Evans. Sin su firma, sin documentos de identidad, sin el visto bueno de un notario. Nada que refrendase su veracidad.
En esas declaraciones "Evans" inculpa a Ivcher de haber perjudicado a la empresa "Isaac Industries", por pagarle menos de lo que señalaron los documentos de importación.
Al parecer, Evans es un judío-dominicano que alguna vez hizo negocios con Paraíso. Según fuentes allegadas a Ivcher, éste descubrió que sobrevaluaba su producto, el insumo químico para los colchones, y cortó sus relaciones comerciales. El juicio sería la oportunidad de Evans de devolverle el golpe.

INSOLITA REUNION

Pero el argumento que se llevó las palmas, tanto en la acusación como en el fallo, fue el de la complicidad de Baruch Ivcher con tres comerciantes de La Parada, para vender dos veces el mismo colchón.
Guillermo Paredes Vaudenay, Melchor Erazo Ricapa y Dante Nicanor Palacios Guerrero afirmaron, y presentaron guías de remisión con doble sello, que Ivcher los convenció de hacer este negocio. Y que, para ultimarlo, se reunieron en el Hotel Crillón.
Para probar lo que decían, presentaron unas fotos. En ninguna de ellas está Ivcher. Pero la conclusión de la sala fue terminante: "No se ve al señor Ivcher, pero se ve una silla vacía, que estaba destinada para él". Fueron declarados exentos de responsabilidad. El 8 de octubre, en Washington, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos verá el caso 11,762 sobre la nacionalidad de Baruch Ivcher. Esta es la razón de tamaña celeridad. (Mabel Barreto).