Brillos a la Limeña




Brillos a la Limeña
Esplendores del pasado en el remozado Paseo de los Escribanos.

El alcalde Alberto Andrade y el simbólico beso a la Lima recuperada. Al lado: franceses en el Café Café, Bernardette Salles, Pierre Mazzoni, Fabien Joubert, Jean Pierre Salles, Fiorelle y Antoine Blanca, embajador de Francia, Marie France y Jean Francois Lavigne.

ANFITRIONES vestidos a la usanza virreinal dieron la bienvenida a quienes acudieron a la inauguración del Paseo de los Escribanos, entre ellos la limeñísima Mocha Graña, el pintor Víctor Delfín y su musa Ana María, y los seguros alcaldes reelectos, Gastón Barúa, por San Isidro, y María Luisa Cuculiza, por San Borja. Alberto Andrade, otro bolo fijo, luego de bailar con doña Anita Botteri y escuchar pacientemente a las tunas universitarias, declaró formalmente abiertas las puertas de la librería El Virrey, la galería El Libertador, la heladería Laritza D, el Café Café y el restaurante Bohemia. La concurrencia no fue flor de una noche, el pasaje amenaza con convertirse en el principal punto de reunión intelectual y gastronómico del centro histórico. Las mesitas llenas de gente a la puerta de los locales son una muestra de que la apuesta por la recuperación de Lima iba a ganador.

Limeño del
siglo diecisiete
en la inauguración
de un pasaje para
el nuevo milenio,
posaron frente a la
librería El
Virrey Al lado: reducto
consagrado a la
recuperación de la lectura.