"Yo Tomé los Buques Grandes"




"Yo Tomé los Buques Grandes"
Juan Manuel Ontaneda Meyer, timonel de la acción, revive sus 33 horas de rebelión.

Cientos de muertos, entre marineros y civiles, aparte de 141 suboficiales, cabos y tropas de la Marina sentenciados a largos años de prisión, dejó la rebelión forjada al margen de las directivas de Haya de la Torre, que preparaba otra pero con generales del Ejército.

Entrevista de CESAR LEVANO

Ontaneda (1953), preso en el Panóptico.

¿Cómo se inició la sublevación de la marinería?
-Yo fui el primero en sublevarme, a las ocho de la noche del sábado 2 de octubre, en el BAP "Ferré". Como estaba de guardia, no tenía que dar cuenta a nadie. Me bastó con detener al otro oficial de guardia. Le expliqué la situación. Se rió. Después se dio cuenta de que era en serio. Lo puse a buen recaudo. Todos los suboficiales estaban de acuerdo con el movimiento. El "Bolognesi" fue tomado por los otros suboficiales. Los otros buques grandes los tomé yo.
-¿Cómo ocurrió esto?
-Tras tomar el "Ferré", me fui al "Grau", para averiguar la situación. Ya lo habían tomado los suboficiales. Después me fui al "Palacios" y a otros buques menores. Los suboficiales estaban en la conjura. Una vez que tomé los buques, zarpé en la madrugada. Me metí con los buques entre El Camotal y la isla San Lorenzo. Yo iba adelante, escoltado por los buques. Fuimos a Chorrillos. El objetivo era bombardear la Escuela Militar de Chorrillos. En esto iba a actuar también la Aviación.
-¿También estaba comprometida la Aviación?
-Sí. Entró y se salió. Mejor dicho, no llegó a ayudarnos. El comandante Víctor Estremadoyro no quiso participar. Lo reemplazó el comandante FAP José Conterno, quien, con un grupo de oficiales, tomó la base de Las Palmas. Al enterarse Conterno de que la División Blindada no había sido tomada, acción a la que se había comprometido el mayor Víctor Villanueva, se retiró.

El plan, reconstruido con la ayuda del ex teniente Ontaneda Meyer, fija puntos neurálgicos.

-¿Cuál fue el papel del comandante de la Marina Aguila Pardo?
-Tomó el "Grau". Mejor dicho, lo recibieron allí, porque la nave ya estaba tomada por los suboficiales. El "Grau" tenía que bombardear al Batallón de Infantería 39, que está en la misma costa, junto a la Capitanía del puerto. Esa fue una estrategia mal concebida, porque, en vez de lograr la rendición, produjo el enfrentamiento. Yo era de la idea de que antes de bombardear había que parlamentar. Había oficiales del Ejército que podían sumarse.
-Tengo entendido que la Aviación actuó en el Real Felipe.
-En el castillo del Real Felipe había una base de la Aviación. Los de esa base se sublevaron y la tomaron. Luego dejaron entrar civiles comprometidos. Constituyeron una fuerza que entró al Batallón 39. Aguila Pardo, desde el "Grau", bombardeó al Batallón. El plan era que Aguila Pardo desembarcara con la marinería del "Grau" y fuera por la avenida Colonial a Lima, cosa que no hizo.
-¿Qué hacía usted entre tanto?
-Yo me fui con los tres buques grandes a Chorrillos. Aquí hubo un combate aeronaval. En que participé, disparando con mi ametralladora, contra la aviación de Las Palmas, que, en vez de estar a favor, como yo esperaba, empezó a arrojar bombas sobre los buques. Dañamos algunos aviones. A mi buque lo maltrataron un poco, y con las justas pude regresar a San Lorenzo. Allí hicimos un rendez-vous (una cita). Yo no sé cómo Aguila Pardo terminó embarcado, de noche, en otro buque. A las seis de la mañana recibí una comunicación de Aguila Pardo para que nos reuniéramos, él y yo, en el "Palacios". Ya el comandante José Mosto, que había tomado el Arsenal Naval, con el apoyo de los marineros, y el teniente Víctor Romero se habían rendido. Estamos hablando ya del lunes 4 de octubre.
-¿A qué hora empezó todo?
-En el momento en que se abre fuego contra la Escuela Militar. A la una de la madrugada del 3 de octubre. Para que eso sucediera, ya los buques estaban tomados. En el Arsenal, Mosto llegó y los suboficiales le entregaron el mando. Tomaron el "Bolognesi", acoderado en el muelle para reparaciones, y los submarinos. Yo, luego de pasar todo el domingo sublevado, recibo la citación de Aguila Pardo. En el ínterin, él había tomado contacto con el Estado Mayor de la Marina, que lo había instado a rendirse. Parece que él, en concordancia con los oficiales del "Grau" prisioneros, había accedido.

El Consejo de Guerra Naval sentenció también a civiles como V.R. Haya de la Torre y L.A. Sánchez.

-¿Cuántos oficiales participaron?
-Oficiales de guerra, cuatro. Había otros comprometidos, pero para un segundo momento. Je, je. Es lo que se estila. Cuando las cosas estuvieran más claras, participarían otros.
-¿Cuánto duraron las acciones?
-Desde la una de la mañana del domingo 3, hasta las siete de la mañana del lunes 4, hora en que Aguila Pardo fue asesinado por un suboficial que había estado comprometido, y yo fui abaleado.
-Ya estaban derrotados...
-Claro, técnicamente estábamos derrotados. Pero yo era un muchacho muy rebelde, y le decía a Aguila Pardo que había que zarpar con los buques y continuar la acción revolucionaria. Le decía: "vámonos por El Camotal". Yo lo he hecho de noche. Por qué no voy a pasar de día". Teníamos en contra los submarinos, que ya se habían volteado y habían zarpado con sus oficiales.
-¿Cuántos civiles participaron?
-En Lima, no más de 250 hombres. El mayor Villanueva había dicho que la Blindada se iba a tomar con civiles de afuera, lo cual no ocurrió. Los del Callao, aparte de la marinería, sí actuaron y murieron.
-¿Cuántos marineros murieron?
-Yo calculo otros ciento. Allí en el Real Felipe es donde hubo más muertos. Porque los militares no entran en vainas con los que se rinden. Arrasan.
-¿Cuándo se enteró usted del plan de levantamiento?
-En junio, cuando suboficiales me visitaron en el Hospital Naval y me propusieron que actuara. Les dije que un teniente no podía encabezar un movimiento de la Marina. Después hemos tenido reuniones diarias con centenares de marinos y suboficiales. Nos juntábamos en casas del Callao.
-¿Cómo se vinculó con el APRA?
-Siendo cadete de la Naval, yo me matriculé en la Universidad de San Marcos. Alcancé el bachillerato en Ciencias Matemáticas. Después estudié allí en el Instituto de Geografía. Allí tuve muchos amigos apristas. Mis contactos con apristas fueron en la Universidad y en la masonería. Yo era, y soy, masón. Mi venerable maestro era el doctor Félix Castillo. Por otra parte, cuando mi padre estaba preso, yo lo visitaba. El era un jefe de la Marina que participó en el movimiento del general Antonio Rodríguez Ramírez, el 19 de febrero de 1939, contra la dictadura del general Oscar Benavides. En los preparativos de esa acción, mi padre tuvo contactos con Víctor Raúl Haya de la Torre. Este le regaló sus libros y comencé a leerlos. Mi padre estuvo preso desde 1939 a 1945, cuando fue amnistiado. En este año, cuando se produce la primavera democrática, yo acudía a los mítines del Apra. Lloraba cuando escuchaba a Víctor Raúl. Pero nunca tuve una militancia formal. Era, sí, ideológicamente aprista. En 1942 salí de oficial. Poco después, en discusiones entre oficiales, me hice conocido por mis tendencias filoapristas. Entre los suboficiales de esa época, había muchos que recordaban la sublevación de la marinería en 1932, y el sacrificio de los ocho marineros condenados a muerte y ejecutados.