

Por FERNANDO ROSPIGLIOSI
Chifa al Paso
Judicializando La Política
LA jueza provisional Alminda López, que dirigió el proceso de Colchones Paraíso, no sabe mucho de delitos tributarios y aduaneros. Pero tiene otras habilidades. Por ejemplo, posee una agilidad insospechada para una persona de su volumen. Lo demostró el martes 22, cuando escapó a la carrera de una cámara de Tv. que la descubrió celebrando en el chifa O-Mei el resultado del seudoproceso que se le siguió a Baruch Ivcher y trabajadores de su empresa.
Al ver la inoportuna cámara de Sin Censura de Canal 9, Alminda López tomó las de Villadiego y se escabulló por la cocina del chifa. Sorteando chaufas y wantanes, atropellando cocineros y mozos, Alminda alcanzó la puerta falsa, cruzó rauda el estacionamiento y se refugió en la camioneta Cherokee negra, de lunas polarizadas y sin placa del Servicio de Inteligencia Nacional, de esas que le donó la CIA al SIN.
Sólo en el Perú de Alberto Fujimori y en el Poder Judicial de Vladimiro Montesinos, los jueces y fiscales huyen despavoridos, como delincuentes sorprendidos con las manos en la masa, cuando una cámara de Tv. los enfoca en un restaurante. Pero hay que reconocer que en este caso tenían poderosas razones para evadirse.
En la mesa estaban también otra vocal del mismo tribunal, Natividad Lucas y el fiscal Arquímides Pesantes, acusador de Ivcher, que aprovecharon que la cámara seguía a Alminda para escurrirse. Es una desvergüenza que el fiscal y los miembros del tribunal celebren juntos los resultados de un juicio. Pero es más escandaloso todavía que estuvieran acompañados por la magistrada Hilda Valladares, que se ocupa de casos de drogas y de su esposo, el comandante del ejército Ricardo Alencastre, que trabaja en el SIN. Que es, además, el que invitaba el banquete y el que manejaba la camioneta sin placas, según Sin Censura.
Hilda Valladares trabaja muy cerca al vocal supremo Alejandro Rodríguez Medrano, de oscura trayectoria y ascendente carrera. Según el congresista y ex decano del Colegio de Abogados, Jorge Avendaño, "es público y notorio que el Servicio de Inteligencia Nacional tiene gente infiltrada en la Corte Suprema". Uno de esos infiltrados es "el vocal Alejandro Rodríguez Medrano". (El Comercio, 8.12.97).,
El todopoderoso David Pezúa, mandamás de la Comisión Ejecutiva del Poder Judicial, se desempeñaba como asesor del Consejo Supremo de Justicia Militar, antes de pasar a dirigir el Poder Judicial (PJ).
Así, es muy obvio que el PJ está directamente manejado por los servicios de inteligencia, al igual que el Ministerio Público, comandado por la indecible Blanca Nélida Colán. Y que se han convertido en un instrumento de persecución política del régimen.
Hace poco, un diplomático extranjero comentaba con asombro cómo en el Perú todos los problemas políticos se judicializan. Tenía razón.
En su punto, jueza Alminda López fuga de las cámaras al ser descubierta por la prensa en cena celebratoria en el chifa O-Mei.
El caso de Baruch Ivcher es paradigmático. Usaron al Poder Judicial para quitarle la nacionalidad, despojarlo del Canal 2 y ahora para arrebatarle su empresa y sentenciarlo. Pero el de Ivcher no es, ni mucho menos, el único caso.
El Poder Judicial ha sido el instrumento para perseguir a Delia Revoredo, inventándole a su esposo Jaime Mur un delito inexistente.
Los promotores del referéndum están siendo investigados por el supuesto delito de "fraude electrónico", a pesar que las firmas nunca llegaron a ser revisadas y que la consulta popular se frustró por decisión de la cúpula gobernante.
Varios periodistas tienen sobre sus cabezas la espada de Damocles de procesos tan absurdos como los anteriores. Pero en el Perú de hoy no hay juicio, por disparatado que sea, que no pueda tramitarse si conviene a los intereses del régimen.
Una sala de la Corte Suprema decidió en enero de este año que Alberto Fujimori podía ser candidato en el 2000.
La lista es interminable. Pero no cabe duda que el Poder Judicial se ha convertido en uno de los instrumentos favoritos del régimen cívico militar para perseguir a sus adversarios, amedrentar a eventuales opositores, premiar con la impunidad a los obsecuentes, y sacar del juego a posibles competidores.
Después del golpe del 5 de abril, que le permitió controlar por varios años el PJ, el régimen usó la interminable reforma judicial para asentar y perpetuar su dominio. Una paradoja es que para ello contó con la complicidad de organismos multilaterales como el BID y el Banco Mundial, que han desembolsado generosos préstamos, que todos los peruanos tendremos que pagar.
Actualmente el Banco Mundial evalúa otro crédito de US$ 22.5 millones que, si se aprueba, servirá para reforzar el uso político del Poder Judicial por el régimen.