Controversias


Por FERNANDO ROSPIGLIOSI

Perspectivas
LA abrumadora derrota del gobierno en las elecciones municipales confirma lo que ya se preveía desde hace algún tiempo. El desgaste del régimen, debido a las dificultades económicas y los abusos antidemocráticos, lo ha reducido a una minoría que concita la simpatía de apenas un 20% ó un 25% de la población.
Es ingenuo e ilusorio, sin embargo, creer que eso va a hacer desistir a la cúpula cívico militar de su propósito de perpetuarse en el poder.
El alcalde Alberto Andrade se alzó con un triunfo holgado en Lima, explicable por su gestión exitosa pero también porque representa una alternativa a la re-reelección de Alberto Fujimori. Re-reelección que, como indicó el frustrado proceso del referéndum, es rechazada por una inmensa mayoría.
Lo que muestra el nuevo mapa electoral de Lima, es que Andrade ha avanzado significativamente en distritos populares, que le habían sido esquivos en noviembre 1995. Esto se explica, además de lo señalado antes, básicamente por dos razones. La primera, la frustración de las expectativas que suscitó Fujimori luego de su reelección en abril de ese año, cuando la economía había crecido artificialmente. Hoy día muy pocos creen en las promesas de mejoras en el empleo o los ingresos.
La segunda, que esta vez no hubo una campaña tan intensa focalizada específicamente en los barrios populares, como la que realizó Jaime Yoshiyama con el apoyo personal de Fujimori y la ayuda del Ejército y otras instituciones estatales, regalando comida, repartiendo cocinas y máquinas de coser, y limpiando la basura. Ni la situación económica lo permite, ni Fujimori estaba en disposición de hacerlo.

Pero también, como en otras ocasiones ha ocurrido en comicios municipales, la locomotora de Andrade arrastró algunos vagones rengos. Así, en varios distritos limeños donde la gestión de Somos Perú había sido desastrosa, triunfaron nuevamente sus candidatos, con resultados que los pobladores no dejarán de lamentar en los próximos cuatro años.
Esa es una muestra del carácter fundamentalmente político de las elecciones municipales. La idea que los municipios están muy cerca de la gente no es exacta. Ocurre en algunos casos, pero en otros no. En varios distritos han triunfado candidatos que no residen allí. Salvo excepciones, los ciudadanos no conocían a los postulantes ni tenían idea de sus propuestas.
En el país la derrota del oficialista Vamos Vecino ha sido espectacular, porque se suponía que allí la manipulación de los recursos estatales influiría más fuertemente en la población.
Sin embargo, a Somos Perú tampoco le ha ido muy bien en las provincias, donde en muchos casos se han impuesto independientes. O, en otra variante, independientes que han corrido con los colores de Somos Perú pero cuya lealtad es más bien frágil. Y ese es un asunto importante, porque es muy obvio que Andrade usó estas elecciones para estructurar un partido en vistas a las elecciones del año 2000.
Desde esa perspectiva, los resultados no han sido muy halagüeños para el alcalde de Lima. Andrade y su equipo demostraron escasa habilidad para establecer alianzas estables con líderes regionales. Habrá que observar ahora si modifican su política en ese asunto clave.
A pesar de lo anterior, Andrade sigue apareciendo hasta el momento como el único candidato con posibilidades reales de disputar con Fujimori la contienda del 2000. Los partidos antiguos parecen estar definitivamente fuera de carrera, por lo menos para las próximas elecciones.
Los grupos parlamentarios actuales han dado suficientes pruebas que no tienen posibilidades de convertirse en auténticos partidos. Sólo podrían aportar algunos caudillos. La incógnita la constituye todavía el grupo que promovió el referéndum, que probablemente impulse a partir de ahora una alternativa política y electoral.
Finalmente, no deja de sorprender la ingenuidad de muchos políticos y potenciales candidatos, que siguen actuando como si las elecciones del 2000 se fueran a realizar en un ambiente de libertad y competitividad. No va a ser así. La cúpula cívico militar las va a manipular y amañar.
Sin importarles si tienen 25%, 20% o menos, ellos van a persistir en su intento de perpetuación en el poder. Y cuentan con todos los instrumentos para lograrlo, salvo la voluntad ciudadana.