Lugar Comun


Por AUGUSTO ELMORE
A nadie le sorprendió el triunfo de Andrade. Ni siquiera a Hurtado Miller, porque era un triunfo cantado, y además anunciado por todas las encuestas que no podían publicarse (menos las encuestas que Hurtado mandaba hacer a sus amigos). Lo que demuestra que el pueblo no se deja llevar por promesas, aunque sea de los 1,200 millones de dólares que Hurtado ofrecía obtener para Lima. El pueblo no es el populacho, al que se conquista con caramelos, panetones, desayunos. Además de promesas fabulosas..
Así como el pueblo reeligió a Fujimori la primera vez -la única a que lo autoriza la Constitución-, en reconocimiento a haber sacado adelante al país, así, digo, ha reelegido a Andrade, que sacó a Lima del estado desastroso en que se encontraba. Porque no es verdad, como dicen algunos reaccionarios, que el pueblo sea desagradecido. Sí que sabe agradecer: lo acabamos de ver.
Lo que satisface también es el triunfo de los independientes en casi toda la república. Es el triunfo provinciano. Lo único que puede preocupar es, como ha venido sucediendo en el Congreso, que un independiente suele ser alguien más susceptible de plegarse a la mayoría. Aunque la mayoría, en este caso, viene ahora a ser la minoría. Un independiente por sí solo, si no tiene muchas convicciones, es más sensible al halago del poder. Ojalá que no ocurra, porque es necesario para el país el concurso de los verdaderos independientes.
Más huérfana que nunca ha quedado la posición de personas como Lourdes Flores Nano, que se negaron a apoyar a Andrade y sí lo hicieron con quienes ni siquiera han figurado en los resultados. ¡Qué tal miopía!
Lo que sí ha quedado comprobado es que las elecciones son una fiesta peruana. De allí que debería haberlas para renovar por tercios al Congreso. Así, además de que sería un vacilón, los Siuras no durarían mucho.
Leo que existe un proyecto para indultar a terroristas arrepentidos; mejor dicho "arrepentidos" entre comillas, porque a lo que a mí respecta, tengo enormes sospechas de que no existe un solo verdadero miembro de Sendero Luminoso arrepentido. Puede ser que entre aquellos que fueron reclutados por la fuerza haya uno que otro a los cuales Sendero no tuvo tiempo de lavarles el cerebro con ese champú de odio y fundamentalismo fanático que caracterizó a la mayoría de sus miembros (me remito como prueba al video en que, disfrazados, bailaban como en un aquelarre de brujas satánicas alrededor de su jefe máximo). No veo cómo esos criminales se van a arrepentir. Que pueden simularlo, claro; allá los tontos que se lo creen.
Estoy seguro de que a partir de un momento, la consigna de S.L. ha sido la de simulación. Simula, simula, que algo obtendrás. Como están adentro no tienen nada que perder. Y sí todo por ganar. ¡Te juro, papay, que me arrepiento de haber puesto una bomba en Tarata! ¡Nunca más lo volveré a hacer!
Dentro de la prisión es muy fácil arrepentirse. Cualquiera se "arrepiente" cuando está adentro
Una vez que se indulte a un senderista verdadero, lo primero que hará es pasar a la clandestinidad y volver a la andadas. Y todo volverá a fojas cero. Hay que tener, pues, mucho cuidado a la hora de indultar.
En cuestión de antiterrorismo es mejor pasar de malo que por tonto. Por no utilizar la otra palabra.
Coincido con aquel columnista de un diario nacional que la semana pasada afirmó: "Decir que Eduardo Ferrero renunció por despecho al no haber sido incluido en el viaje presidencial a Nueva York es un insulto a la inteligencia del público". Además, añado yo, es muestra de mezquindad.
Alguna vez me pasé de ingenuo manifestándome en contra de que los peruanos intentaran en el extranjero, la OEA o en Costa Rica, por ejemplo, la reivindicación de sus derechos amenazados en el Perú. Es que eso de que los trapos sucios se lavan en casa parecía un dicho aceptable, hasta que en casa se cerraron a piedra y lodo todas las puertas de la legalidad. El caso de los atropellos seudolegales en contra de Baruch Ivcher y de la doctora Delia Revoredo y su esposo, Jaime Mur, es prueba abrumadora de ello. Cuando los trapos son tan sucios, mejor llevarlos a una lavandería extranjera. Allí se lava más limpio, y con garantía.
El ministro de justicia (escribo con minúscula esa palabra que debería ser sagrada) se ha manifestado porque el Perú se salga de los tratados internacionales en los que se apoyan Ivcher y Revoredo para exigir se les haga justamente eso, justicia. Ese ministro parece que quiere hacerle competencia a Martha Chávez y a Siura poniéndole minas antipersonales a la imagen externa del Perú.
Saludo a Trazegnies, por su valor de enfrentar al toro bravo que tiene enfrente. Ojalá que no termine en la enfermería.