La Opción Ecológica




La Opción Ecológica
En el área del Cenepa, dos parques nacionales colindantes. Previa demarcación.

La zona donde fue el último conflicto se convertiría en el octavo parque nacional del Perú.

EN su último encuentro en Washington, Fujimori y Mahuad llevaron consigo una pila de mapas cartográficos, lápices de colores y varias propuestas enmarcadas en una sola idea: crear dos parques ecológicos, colindantes y adyacentes con administración autónoma. No llegaron a acuerdo alguno, aunque quedó la sensación que no había otra salida que dejar en manos de los Garantes la recomendación final de los parques fronterizos.
De retorno a Lima, en pleno vuelo, Fujimori volvió a desplegar sus mapas. Esta vez para convencer a miembros de la comitiva que lo acompañaba. Fue así como se conoció que ambos mandatarios prácticamente arribaron a un acuerdo en la creación de una zona ecológica.
El pre-acuerdo establecía el trazado de un parque ecológico en el Perú de aproximadamente unos 50 Km2. de área, y otro de 25 Km2. en Ecuador.
Ambos parques serían desmilitarizados, incluirían los puestos militares PVI (Perú), Coangos (Ecuador) y todo el escenario de combate de 1995: Tiwinza, Base Sur y Cueva de los Tallos. La vigilancia fronteriza -necesaria e irrenunciable- estaría a cargo de la Policía Nacional de cada país en su respectiva jurisdicción.
En realidad, el punto en cuestión está en la renuncia a mantener efectivos militares en la zona del Cenepa. Hay quienes consideran que esto significaría una renuncia al derecho soberano que tienen los pueblos de patrullar militarmente cualquier porción de su espacio territorial.
En la reunión que sostuvieron ambos mandatarios, sin embargo, se considera la desmilitarización de la zona como el punto de partida para cualquier acuerdo, en la lógica de que la limitación de armas y soldados en los puestos de vigilancia fronterizos, y la ausencia de patrullas merodeando en la zona de conflicto, aliviará tensiones y evitará futuros riesgos de conflicto.
Si bien la idea inicial era crear parques "binacionales", hoy los propios Garantes estarían de acuerdo en que ello no es posible, y que lo más "seguro y viable" es tener fronteras claramente definidas. En otras palabras, parques nacionales debidamente demarcados. Pese a que el documento reservado que circuló en Brasilia el 1 de junio de este año mantenía la idea de la "administración conjunta", hoy es claro -y así lo ha remarcado el flamante canciller Fernando de Trezegnies- que las partes y los Garantes han aceptado la administración autónoma.

PARQUES FRONTERIZOS DEL MUNDO

La idea de crear reservas ecológicas en zonas de controversia territorial no es nueva ni imaginativa como les gusta hacernos creer a los países Garantes. En 1925 se creó la primera área natural protegida de carácter transfronterizo entre Polonia y Checoslovaquia cuando firmaron el Protocolo de Cracovia. Pese a la guerra mundial, el protocolo permaneció vigente y dio como resultado el establecimiento de tres pares de parques fronterizos.
Se conoce también la existencia de parques colindantes en la frontera de Grecia y Turquía, en ambos lados del río Evros y los humedales del lago Gala.
En Centroamérica se estableció en 1982 el Parque Internacional de la Amistad entre Costa Rica y Panamá, considerado por la Unesco como Patrimonio Natural de la Humanidad. La misma Costa Rica comparte con Nicaragua una zona ecológica creada para apaciguar la actividad de los "contras" al gobierno sandinista de entonces. Y, sin ir muy lejos, el propio Ecuador tiene junto a Colombia un área protegida binacional de un millón 100 mil hectáreas, manejada por grupos técnicos de las cancillerías de ambos países.

EL CINTURON DEL CENEPA

En el caso del parque ecológico propuesto en el Cenepa, se debe recordar que éste ha tenido varias mutaciones. Una primera idea lanzada en Ecuador por el investigador ecologista Carlos Cobo a comienzos de los noventa planteaba una propuesta multinacional para delimitar en una amplia zona amazónica, reunir "varias fronteras" y crear un "Parque Ecohumanista". La propuesta fue denominada la "Cruz verde de América" e incluía, por cierto, legislación especial a lo largo de la Cordillera del Cóndor y del Alto Cenepa.
Posteriormente, grupos ecologistas del Ecuador empezaron a hablar de "Parques Transfronterizos de la Paz" cuyo fin sería resolver de una manera pacífica el litigio que por largos años mantienen ambos países. En 1992, tras los incidentes en la zona del Cusumasa -Bumbuiza y Yaupi-Santiago ocurridos un año antes, la Fundación Natura de Ecuador y Proterra de Perú logran hilvanar una propuesta conjunta y alcanzarla a ambos gobiernos.
Se habló entonces de la necesidad de establecer en la Cordillera del Cóndor, y a partir de la cota mil hacia arriba un "Parque Binacional Fronterizo" que discurra tanto en la vertiente oriental como en el lado occidental de ese accidente geográfico. Para evitar hablar de "demarcación fronteriza" en las altas cumbres de la cordillera se proponía apelar al principio del Uti Possidetis, es decir, que cada Estado tendría derecho a poseer "lo que ha venido poseyendo por cualquier medio o título".
"El beneficio inmediato para ambos países sería la distensión total, la desmilitarización, el ahorro de recursos y la ejecución de proyectos conjuntos", afirmaba por entonces un comunicado de la ONG Proterra.
El propio presidente Fujimori alimentó en 1992 estas ideas cuando el 17 de febrero de ese año envió una carta al presidente ecuatoriano Rodrigo Borja en la que le propone "la iniciativa" de "crear en la zona de frontera una o varias unidades binacionales-fronterizas de conservación del medio ambiente".
"Desde el punto de vista ecológico -dice la propuesta-, la Cordillera del Cóndor tiene un valor excepcional por su diversidad biológica. Científicamente es considerada una zona de endemismos que forma parte del llamado refugio del pleistoceno del Marañón".
Fujimori se desdijo más tarde de esta propuesta y retrocedió incluso en sus planteamientos de 1991 (que otorgaba al Ecuador aduanas y puertos francos), señalando que se trató de una maniobra para "distraer" a los militares ecuatorianos mientras el ejército peruano combatía a Sendero.

LA FRONTERA OLVIDADA

La Cordillera del Cóndor no ha sido objeto de estudios científicos de envergadura en los últimos cincuenta años. En 1993 y 1994, un equipo binacional de investigadores bajo la dirección de la ONG norteamericana Conservation International, realizaron expediciones a esta zona y encontraron pistas que le permitieron atisbar la grandeza y diversidad ecológica que tiene el área.
Un mínimo de cuatro especies de anuros desconocidos para la ciencia se descubrieron en la expedición de 1993 en las laderas oeste y norte de la Cordillera. Pero, el resultado más importante de los dos viajes de conocimiento fue el descubrimiento de vegetales encontrados a lo largo de las cimas de las colinas y mesetas, entre ellas palmeras enanas, la planta carnívora drosera, el helecho rizado y hierbas aún no clasificadas.
Sólo en Machinaza se encontró 40 especies de orquídeas, de las cuales, unas 26 pueden ser nuevas para los investigadores. En una semana, uno de los expedicionarios pudo colectar 474 especies de mariposas, de las cuales, 21 parecen aún no estar descritas.
El informe presentado recién el año pasado concluye con la necesidad de contar en la zona con el establecimiento de "un modelo de reserva de biósfera que permita la zonificación de las áreas para el uso humano y protección de las áreas, núcleos y sensitivas"
Y para que no quede duda de la propuesta afirma que, dados los costos que genera la guerra y el mantenimiento de una paz armada, "ambos países se podrían beneficiar del establecimiento de un área de reserva que cubra la región en disputa. La conservación de la biodiversidad que resulte de este cambio en política tendrá un significado mundial".
El recién nombrado canciller Fernando de Trazegnies Granda no ha rehuido hablar sobre el tema. En sus primeros lances con la prensa ha reconocido que la conformación de los parques nacionales colindantes y adyacentes será un elemento a considerar por los países garantes en la solución que presenten en el tema de la Fijación en el Terreno de la Frontera Terrestre Común.
Con una contundencia y claridad, que esperamos se mantenga, ha descartado de antemano que se pueda hablar de parques binacionales o de administración compartida. "Sería crear una burbuja que no se ajustaría al Protocolo de Río de Janeiro", ha dicho. (Luis Alberto Chávez).