
Robo al Tiro
Ante millonaria y tendenciosa publicidad chilena en torno al pisco, peruanos se unen en su reividicación.
ENla última eliminatoria mundialista un vistoso panel en el Estadio Nacional anunciaba al mundo que el pisco era chileno. Ante el justificado estupor de los productores peruanos, los encargados de vender la publicidad al pie de la cancha se acogieron a un dudoso aforismo: "negocios son negocios". Tiempo después, partido de vuelta en Santiago, los productores peruanos vuelven a la carga, reúnen una bolsa e intentan comprar un espacio para objetar la osadía sureña. La réplica chilena fue cínicamente categórica: "Deben estar locos señores, el pisco es y seguirá siendo chileno". Así de paradójica es la competencia por la titularidad del pisco. Una competencia que no tiene razón de ser si nos atenemos a razones históricas y culturales. Que los chilenos fundaran en 1936 un poblado para tentar una imposible justificación geográfica es parte del anecdotario. Que destinen cerca de 3 millones de dólares para promocionarlo como suyo, mientras los peruanos quizás logren reunir 100 mil para el mismo cometido, sí es preocupante.
Por eso se creó la Comisión Nacional del Pisco, una organización donde junto a Prompex, Indecopi y PromPerú participan los ministerios de agricultura, relaciones exteriores, el comité vitivinícola de la SNI, la cofradía de catadores y decenas de productores hartos de la desinformación. La ofensiva no es fácil y lo que principalmente piden es apoyo del gobierno para revertir la situación. "En Chile el nivel de exoneraciones e incentivos es impresionante, de allí que sus aguardientes de uva se desarrollen considerablemente, a diferencia nuestra en la que una estructura de costos elevados hace las cosas más difíciles", argumenta Fernando Ego-Aguirre, presidente de la comisión. "Mientras que una botella de "pisco" Capel -que es cualquier cosa menos pisco- cuesta en Miami 6 dólares, una de las nuestras costaría más. En precios no podemos competir, pero sí en calidad, pues el pisco es muy superior a cualquier aguardiente chileno. Ante esto qué son 3, 5 ó 10 millones invertidos por el Estado en difundir apropiadamente, y por todo lo alto, un licor capaz de darnos merecida fama en el mundo", plantéa Johnny Schuler. Los chilenos contrataron a la agencia BVK/Meka de Miami para llevar adelante una estrategia dirigida a la comunidad hispana y que comparará al pisco con el tequila y el vodka. Tras su cantada superioridad, se ofrecerán diferentes cócteles que lo hagan más atractivo y una incesante promoción en discotecas y centros nocturnos será el corolario.
Las razones por las que la industria vitivinícola chilena ha optado por este camino se explican con la inminente entrada en vigencia del Convenio OMC (Organización Mundial del Comercio) que establecerá, a partir del año 2000, a quién verdaderamente corresponde el uso de las denominaciones de origen para productos de una determinada región o país. En el caso del pisco todos los argumentos, y esto lo saben bien los chilenos, favorecen al Perú: "Al entrar en vigencia el convenio, quedará definitivamente establecido qué país es el único productor de pisco y quién puede comercializarlo en el mundo con ese nombre", sostiene el Ing. Luis Cabieses, representante de la SNI y experto en el tema. "Muchos piensan que Chile nos robó el nombre y que el Perú no puede utilizarlo más. Ese supuesto triunfo no existe", asegura Luis García Muñoz-Nájar, de Indecopi, para quien sí existe el peligro que Chile argumente el uso libre que por años viene haciendo del nombre "pisco" como una de las razones para optener privilegios. Algo así como "es peruano, sí, pero nosotros lo hicimos famoso en el mundo y tenemos derechos". Una absurda pretensión que no admite pactos de caballeros.
Productora Rosa Bravo y sus centenarias tinajas. Derecha, registro filatélico de histórica data.
Por lo pronto, peruanos en EE.UU. y Europa comienzan a enmendar paneles o a lanzar páginas web aclarándole al mundo cualquier confusión. Algunos países, en acuerdos que por ahora se mantienen estratégicamente en reserva, reconocen al Perú como el único productor; otros, seducidos por su bouquet -como Mohamet Al Fayed- se animan por una suerte de "join venture" y se espera que para el 2000, cuando su titularidad sea finalmente resuelta, la tendencia internacional discurra en ese mismo sentido. Es un derecho que ninguna altanería del marketing podrá quitarnos. (Pedro Tenorio).