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El Papel De Pantel
El aprendizaje de Ernesto Schütz.
Por FERNANDO VIVAS
PANAMERICANA acaba de cumplir 39 años. Ernesto Schütz responde por dos de ellos y por un paquete accionario del 71.6% (el resto lo posee Genaro Delgado Parker, restando alrededor de un 1% para Arturo Delgado Pastorini, hijo del difunto Héctor). Antes de acudir al llamado de su consuegro Manuel Delgado Parker, Schütz fue un televidente cualquiera, apenas seguidor de noticieros. Era un empresario adscrito al rubro de papeles y conservas. Recién en los últimos meses se ha venido preguntando sobre el papel de la televisión. ¿Cuál es la diferencia básica entre estos rubros? Sentado en un sillón donde años atrás solía recibir GDP, nos responde: Allá intervienen máquinas, aquí personas. Cada una es compleja, con egos que hay que saber manejar en equipo. ¿Alguna lección de estos 2 años? He aprendido que hay poca sinceridad en el mundo, que la competencia es inclemente, que hay grandes decepciones, que estamos en un negocio de pasiones.
Ernesto Schütz Landázuri con las difíciles riendas de Pantel.
Schütz también ha recibido satisfacciones pero se guarda de describirlas. Pese a algunos remezones y a programas que languidecen como "Contacto femenino", el canal se declara en azul coyuntural. Produciendo rápido y barato -la telenovela "Girasoles para Lucía" es asunto de la Iguana de Luis Llosa aunque "Mil por hora" sera una joint-venture- se va a ocupar a Jaime Lértora ("La noche del Cabezón") y algunos cómicos de "Risas y salsa" llenando horas locales. Las dolorosas inyecciones de capital -10 millones de dólares el año pasado, una cantidad similar prometida para éste- se espera vayan sacando al canal del marasmo hasta pelear el top con América y con los rankings de Ibope. Humberto Polar, creyente de viejas fórmulas, dejó la jefatuta de producción a un compulsivo, más tosco y eficaz, Federico Anchorena. Sobre la línea periodística, vamos al grano. Sr. Schütz, "Panorama" no tiene una posición crítica o independiente. Los periodistas de esta casa son independientes, yo dejo trabajar a los profesionales. Ahora, para ser independientes no hay que tirar ladrillos. El periodista no tiene por qué dar su opinión, salvo que sea analista, para eso están los analistas y se les puede entrevistar. Eso está bien para un noticiero equilibrado como "24 horas" pero "Panorama" es un espacio de fondo. Dígame, por favor, ¿usted conversa con Borobio? No converso con él. Lo conocí en la preventa del año pasado y ahí crucé unas palabras. ¡Pero hay conversaciones y hay conversaciones!

Escribe
ALBERTO "CHICHO" DURANT
Chicho Durant , director del largometraje "Coraje".
A pesar de lo que muchos podrían pensar, no soy un animal televisivo. Comenzaré con que me cuesta mucho ver un filme por televisión. Mi pasión por las películas está absolutamente ligada a la sala oscura y la pantalla grande con su insustituible capacidad de transportarme en ese viaje maravilloso que es un buen filme. Sin embargo, cada noche después de las nueve -porque antes mis hijos monopolizan la tele con Nickelodeon y Discovery Kid- me echo en la cama y tomo en manos el control para buscar ansioso entre los distintos canales alguna imagen que me cautive. La experiencia es generalmente bastante frustrante. El fútbol sólo me interesa cada cuatro años a partir de los octavos de final, los programas cómicos -con la honrosa excepción de Carlos Alvarez- los soporto algunos segundos, los Reality Shows (mal llamados Talk Shows) me indignan, a veces me detengo por algunos minutos, por puro interés profesional, en alguna novela. Sólo los noticieros, y básicamente su sección política, Hildebrandt sin duda, Lúcar y Mónica los domingos, algunas entrevistas o conversas de CCN o de Hunger, quizás un documental de Discovery o el imprescindible Actors Studio del Canal 53 logran detener mi compulsivo zapeo.
Figuras
Viviana Rivasplata, una figura en
el paisaje.
En el bosque de los ampayes virtuales y del no me busquen que aquí me encuentran los pobladores han recibido un nombre preciso: figurettis. Mérito de la propia Tv. el inventarlo, culposa debilidad el abusar de tan fáciles recursos. Gracias a ellos los programas de espectáculo van dejando de ser shows del chisme investigado y bien contado para convertirse en noticieros de la estupidez sobreexpuesta. Pedir detalles sobre su boda cacareada a Carlos Thornton, figuretti hasta la sepultura, no es lo mismo que ampayar a Bernie Paz y a Viviana Rivasplata saliendo de un edificio con el pelo mojado. Ellos también son figurettis pero, al menos, obligan a un seguimiento entretenido: dejan pistas, son infieles con sus parejas pero fieles con la prensa, no mienten descaradamente pero se hacen los locos cuando les hablan de sus amores. Flirtean entre ellos (no importa la disparidad de oficios, que una sea deportista y el otro actor, una vedette o el otro modelo, transformista él o ella, pero sí que la fama sea compatible) y se saludan aunque no se conozcan. El perfil bajo lo guardan para su casa, afuera todo lo hacen empinándose y, si fuera posible, con luces de neón. Son bien parecidos, hasta simpáticos, pero son una plaga.
Picotazos
-"Cuando le doy la espalda en la cama, Robert se vuelve loco".
Gisela Valcárcel a Mónica Zevallos en "Entre nos".