

YUCAY FUE UNA FIESTA
Chantal y Juan Carlos Múnera
ante pequeña iglesia de Yucay.
La novia en brazos de Jaime Plazas, Hernán Méndez y Juan Guillermo Restrepo ante entusiastas Ana Cristina Múnera y María Cristina Méndez.
SI alguna vez París fue una fiesta, hace poco Yucay, bello pueblito enclavado en el Valle Sagrado del Urubamba, lo fue mucho más. Los responsables: la peruana Chantal Nichtawitz y el colombiano Juan Carlos Múnera, quienes habían invitado a Yucay en ocasión de su boda a parientes -entre ellos los padres del novio, Olga y León Múnera- y amigos de Colombia, México, Estados Unidos y Lima. Los novios se conocieron en Colombia cuando ella y sus padres, Conrad y Gloria Nichtawitz, radicaban allá. Los invitados, entre ellos el abuelo materno de la novia, Antonio Aguilera quien llevó alegre sus 97 años, recibieron el parte que incluía un pasaje de amor del Cantar de los Cantares del Antiguo Testamento que fue leído por el jesuita colombiano Juan Mario Restrepo, primo del novio durante el ritual oficiado por el padre Israel Cóndor Huamán en la bella iglesita lugareña. Todo terminó en una pachamanca como Dios manda en esos lares, y en una fiesta animada por violines cusqueños cuyas notas incluyeron al infaltable El Cóndor Pasa.
Cambiada
y a punto de
partir de luna
de miel,
Chantal baila
con danzante
cusqueño.
Derecha: un
brindis por
los novios.