La Suerte de La Herradura




La Suerte de La Herradura
"Ciudad Costa Verde": 200 hectáreas urbanizadas frente al mar. Los que proponen y los que discrepan.

Una vez que el archienemigo de Gremco (y amigo de Lucchetti), Pablo Gutiérrez, deje la alcaldía de Chorrillos, la constructora tendrá vía libre para dar inicio al proyecto "Ciudad Costa Verde". Con una inversión sólo superada por el proyecto minero de Antamina, se planea transformar las playas La Herradura, Punta El Sol y La Chira en un complejo con vida propia que respire la brisa del mar. Si bien se tiene planeado iniciar el próximo año, todavía faltan ultimar algunos detalles. Ahora es momento de considerar la arquitectura idónea -espaciosa y no tugurizada- que le haga honor a la playa.

Una obra para realizar por etapas y durante los próximos once años. Con 1,500 millones de dólares en inversión, es el segundo más ambicioso después del proyecto minero de Antamina. Residenciales, centros comerciales, colegios, iglesias, parques, comisarías, etc.. Una miniciudad para el año 2010.

IMAGINESE un conjunto inmobiliario y turístico de 200 hectáreas, frente a los mares de La Herradura, Punta El Sol y La Chira (más de 5 km. de largo). Con edificios residenciales, parques ecológicos, hoteles de 4 y 5 estrellas, restaurantes, colegios privados, iglesia cuyas escalinatas descienden hasta las orillas, dos centros comerciales más espaciosos que el Jockey Plaza, un faro y una marina con embarcadero para yates. Un día normal, se estima, habría en este lugar unas 30 mil personas en plena actividad y otras tantas en la playa, tomando sol. ¿Se imagina? ¿Le asusta?
La Herradura es un paisaje soñado -legendario y prometedor- que reclama una arquitectura a su altura de parte de la empresa consultora. Se trata de Gremco, compañía caracterizada no exactamente por sus grandes espacios.

La comunidad de surf peruano lucha por preservar la ola que ha hecho famosa a La Herradura.

Es tiempo de oír sugerencias y prevenir extravíos arquitectónicos. Porque desde el segundo trimestre del próximo año, 2,500 personas -arquitectos, ingenieros, obreros de construcción civil, jardineros y hombres de mar- pondrán en marcha una inversión de mil quinientos millones de dólares. Etapa por etapa, cuyo fin es, según Juan Carlos Ramírez, gerente de operaciones, "demoler aquel anacronismo que dice que Lima es una ciudad que vive de espaldas al mar".
Para descontaminar las aguas de La Chira (según Sedapal, al día se vierte allí unos 600 millones de litros de aguas servidas provenientes de los desagües de 16 distritos de la capital) se prevé poner en marcha un plan por el cual las aguas serían tratadas en lagunas de oxidación para luego ser reutilizadas en la irrigación de las pampas de San Bartolo. Sólo así, la Costa Verde finalmente recobraría su ansiada salubridad. El nombre de La Chira, por cuestiones de marketing -y malos recuerdos- pasaría a llamarse "La Ensenada".
De concretarse la obra, prácticamente se levantaría un nuevo distrito. Incluso, los planos diseñados por el arquitecto Alfonso de la Piedra, incluyen el traslado de la Bolsa de Valores de Lima frente al mar, lo que además del impulso financiero de Chorrillos daría a los nuevos yuppies un bronceado característico.

Esplendor del club Samoa, que se convirtió en los sesentas en soleado punto de encuentro.

¿OLA Y ADIOS?

El lugar de la playa donde nace y revienta la famosa ola de La Herradura (una izquierda tubular de 300 metros de recorrido que llega a medir hasta cuatro metros de altura) está destinado (ver plano) a la construcción de una marina. Un conjunto inmobiliario con un muelle para estacionar aproximadamente doscientos cincuenta yates. De hecho, este muelle amansaría el mar y lo convertiría en una poza, ideal para embarcar y desembarcar. Y la mítica ola de La Herradura, simplemente, desaparecería.
Además del cambio de mareas, la biodiversidad marina también se vería afectada. Y los efectos repercutirían en todos los veraneantes, no sólo tablistas.
La inminencia de explosivos y grúas preocupa a la comunidad del surf. Por lo que han empezado a coordinar futuras acciones, recolectando firmas de adhesión a la causa, preparando editoriales en las revistas Tubos y Tablista y enviando faxes a las instituciones internacionales de conservación de olas.
"No sería la primera vez que en nombre de "la modernidad" se gana terreno al mar y malogran las olas", dice Pepe Romo, tablista. Por su parte, José Dellepiane, del Partido Ecologista, es de los que piensan que la ola podría convertirse en un atractivo turístico en sí. "Los visitantes quedarían fascinados con el simple espectáculo de los tablistas".
Con el fin de preservar la ola, los tablistas propondán a Gremco la reubicación de la marina.

Alturas de tiempos pasados. Una extensa franja de arena era el preámbulo del mar de La Herradura, en la época que encalló el Caplina.

REDUCTO PARA EL ART DECO

Hay otro asunto pendiente, esta vez de propiedad, entre la compañía constructora y la Asociación de Comerciantes de La Herradura, que reúne a los propietarios de la mayoría de los restaurantes de la zona.
La pregunta es si El Suizo, El Nacional, D'Onofrio, El Mar, El 21, Costa Azul, El Submarino, El Mar, Riviera y otros, están dentro o fuera del terreno adquirido.
Para la empresa constructora, están dentro. Y por tanto, ha iniciado sendas demandas de desalojo (19 juzgado civil, expediente 15937-98) en contra de cada uno de los comerciantes, pues éstos no tienen título de propiedad. En realidad -burocracia mediante- desde 1979 se realizan las gestiones para obtener la titularidad por prescripción adquisitiva. En todo caso, ¿quién dudaría que El Suizo, esencia misma de La Herradura, le pertenece a Guillermo Castillo desde 1962?

Comerciantes de La Herradura, Juan Herrera, Fidel Linares, Eduardo Denen y Guillermo Castillo.

De todos modos, el contrato de compra del terreno consigna una topografía y coordenadas precisas, mismo protocolo. Gracias a ellas los asociados podrían probar su ubicación exacta, fuera de la propiedad de Gremco.
La respuesta podría darla un perito imparcial del Poder Judicial. Y los viejos locales de diseño art deco podrían pasar a ser, de manera independiente, parte de los atractivos turísticos.
Sólo así, constructores, comerciantes y veraneantes se pondrían de acuerdo en favor de Chorrillos y La Herradura del siglo XXI. Finalmente, la idea de todo hombre de mar es llegar a buen puerto. Sin ahogados ni naufragios. (Gastón Agurto).