RAICES Comunes




RAICES Comunes
Genealogista ecuatoriano Fernando Jurado revela vínculos familiares poco conocidos entre el Perú y Ecuador.

Las relaciones genealógicas entre peruanos y ecuatorianos han resultado ser más cercanas de lo que se podría imaginar. Ciertamente, no tendría por qué ser de otro modo si se tiene en cuenta que hasta 1717 la Audiencia de Quito formaba parte del Virreinato del Perú. De hecho, como lo recordó Jamil Mahuad en Brasilia, existe un caso emblemático: el del general José De La Mar, primer Presidente del Perú. Pero existen otros episodios, personajes, apellidos y parentescos que ahora son evocados por el psiquiatra y genealogista quiteño, Fernando Jurado Noboa.

De Quito también le viene ascendiente nobiliario al canciller Fernando de Trazegnies.

EL del general José De La Mar es apenas un jalón en una larga historia de vínculos familiares peruano-ecuatorianos. Muy pocos conocen que dos ex presidentes ecuatorianos, Diego Noboa (1850-1851) y Francisco Robles (1856-1859) descienden del limeño Rodrigo Unzueta y Avila quien resulta ser tatarabuelo y bisabuelo, respectivamente, de los mencionados. Unzueta y Avila era un empresario naviero, propietario de los barcos Santísima Trinidad y Nuestra Señora de la Soledad y en uno de sus acostumbrados periplos por el país del norte, conoció a la guayaquileña Ana Avilés, con quien se casó.
Por cierto, Robles entre otras dificultades durante su gestión tuvo que afrontar el problema de límites con nuestro país. La historia no termina allí. Un tercer descendiente de Unzueta y Avila, en línea directa pero tan lejana que escapa a las denominaciones genealógicas, fue el presidente del Ecuador entre 1916 y 1920, Alfredo Baquerizo y, por si fuera poco, otro es el actual vicepresidente de Ecuador, Gustavo Noboa Bejarano. Es decir, una raíz genealógica al cubo.
Jurado ha dedicado buenos años de su vida a "seguir la pista", como él mismo afirma, a lo que han hecho los peruanos en Ecuador y los ecuatorianos en el Perú para "demostrar con datos, nombres y apellidos, y no con discursos, que somos hermanos". Y vaya que ha encontrado, más que un árbol, un verdadero bosque genealógico.

Genealogista Jurado y vocación "resucitadora de muertos en favor de los vivos".

RETRATOS DE FAMILIA

Resulta que otros dos ex presidentes ecuatorianos, padre e hijo, el general Leonidas Plaza Gutiérrez y Galo Plaza Lasso, también tienen en su sangre ascendencia peruana. Su entronque con el Perú, que se remonta a casi tres siglos, les viene de la limeña Josefa Pérez de Morillo, casada en Lima en 1695 con el negociante guayaquileño, Francisco Rodríguez Plaza.
Pero el que más apasiona a Jurado y al que ha dedicado especial atención es el caso De La Mar, cuencano, hijo de guayaquileña, Josefa Cortázar Lavayen. La Mar, que antes había estado en el bando realista (fue gobernador de las fortalezas del Real Felipe del Callao y como tal capituló tras la retirada de Canterac) se desempeñaba como gobernador de Guayaquil previamente a su elección como primer Presidente del Perú (1826). Vivió en el Perú 14 años y aunque en Cuenca sólo permaneció escasos meses, el aeropuerto de esa ciudad lleva su nombre. Curiosamente La Mar estuvo al frente de las tropas peruanas que llegaron a Loja durante el conflicto con la Gran Colombia en 1826. En su vida afectiva La Mar también es un caso muy especial. Se casó con una guayaquileña, hermana del ex Presidente de Ecuador Vicente Rocafuerte (1835-39), quien murió en el Perú y cuya familia estuvo muy vinculada a Lima. Más tarde tendría como compañera a la piurana Francisca Otoya. "Hasta en cuestión de afecto La Mar es un hombre compartidor", afirma Jurado.

Galo Plaza, uno de los cinco ex presidentes ecuatorianos con antepasado limeño.

No todas las raíces comunes son tan añosas. Como se recuerda, en las elecciones de 1996 en Ecuador, la esposa de uno de los candidatos con fuerza en ese entonces, Freddy Ehlers, era peruana, hija de Jorge Morelli, ex embajador del Perú en Quito. Se pudo tratar del primer caso de una peruana que se convertiría en primera dama del Ecuador. Caso similar es el del embajador peruano, José Miguel Bákula, uno de los expertos de la cancillería en el tema de Ecuador, casado, faltaba más, con ecuatoriana
Desde luego también en el Perú existen figuras públicas con antepasados en Ecuador. Es el caso del discrepante ex jefe del gabiene ministerial, Javier Valle Riestra, descendiente directo de la guayaquileña Carmen Bernaza Caro, hermana del general Bernaza, quien fuera ministro de Estado en el Ecuador varias veces y líder de la revolución liberal. El mismo canciller Fernando de Trazegnies, resulta ser descendiente directo -aunque han pasado unas ocho generaciones- del quiteño Nicolás de Ontagnon y Lastra, conde de Las Lagunas.
Quizás no resulte tan desacertado Jurado cuando afirma que "no hay familia peruana que no tenga alguna pinta ecuatoriana o familia ecuatoriana que no tenga entre sus antecedentes, aún en los más remotos, raigambre peruana". Para Jurado los casos más frecuentes de vinculaciones familiares entre peruanos y ecuatorianos se ubican del siglo XX para atrás porque en el último siglo hay una notable separación. Al respecto, Jurado tiene entre ceja y ceja la idea de reunirse con un grupo de psiquiatras peruanos para desentrañar cuáles son las profundas razones psíquicas del alejamiento.
En todo caso, sobre las cercanías hay abundantes razones. Desde 1435 lo que hoy es Ecuador se puebla de mitimaes cusqueños y de otras regiones peruanas y, al mismo tiempo, al Perú llegan indígenas desde el vecino país. Se sabe que en una sola provincia serrana del Ecuador se quedaron 2500 mitimaes. De una de esas familias mitimaes, la de los Sancho Hacho, desciende una décima parte del Ecuador, entre quienes se cuenta al embajador de ese país en el Perú, Horacio Sevilla y al mismo Jurado Noboa.

Cuencano José De La Mar, primer presidente del Perú.

EL EJE LIMA-QUITO

Con la llegada de los mitimaes a Ecuador, palabras, apellidos y parte de la cultura Inca se asentaron para siempre en ese país. Jurado menciona entre otras, las palabras quesuchini (nido), cori (oro), irqui (débil), cachu cachu (yerba), etc. Por otra parte, según estudios desapasionados realizados en el vecino país, se considera que el 50 % de apellidos indígenas actuales del Ecuador son de procedencia Inca. Como no podía ser de otro modo, en el orden arquitectónico el Ecuador se llenó de bellos palacios Incas, de ellos sobreviven Yugapirca y Callo, cerca de Lutacunya.
Más adelante, sostiene Jurado, entre 1600 y 1927, las ciudades que más población aportaron al Ecuador fueron Lima, de donde salieron el 50%, de migrantes, Piura (17%) y Arequipa y Trujillo (7 % cada una). El período migratorio más rico de Lima a Quito fue el siglo XVIII, aunque tuvo momentos memorables en el siguiente.

GESTAS Y GESTACION

Dejando de lado apasionamientos, Jurado sostiene que "Lima ayudó a gestar la conciencia patriótica del Ecuador". Y es que en su opinión, "aquí se formó una de las figuras más grandes que tiene el Ecuador, el general Eloy Alfaro". Su paso por Lima como exiliado (1888-1892) significó algo así como una fase preparatoria para la revolución. Durante los cuatro años que permaneció en Lima, Alfaro fue alumno de Ricardo Palma. Todos los días acudía a la Biblioteca Nacional a documentarse y hurgar en la historia militar, la historia de América y otras materias de las que luego sacó provecho.
En efecto, tres años después de su exilio capitaneó la revolución liberal en Ecuador. Y además gran parte de los billetes que financiaron la revolución fueron impresos en Lima.
Así mismo, para Jurado el Cusco también tiene un significado especial. Y es que los cusqueños tuvieron un gran papel significativo en la independencia de Guayaquil: el cacique Hilario Alvarez, es uno de los grandes próceres de la independencia de esa provincia.
También en la esfera de la vida personal hay evidencias reveladoras: numerosas mujeres piuranas compartieron la vida con personajes considerados ejemplares en el Ecuador. Una de ellas es Juana Lamas y Farfán, esposa del ideólogo del liberalismo, Pedro Moncayo, un remoto pariente del general Paco Moncayo. Así también, Juana Miró, esposa del impresor Manuel Ignacio Murillo, quien es considerado padre del periodismo ecuatoriano.
Pero, según Jurado, desde 1896 el flujo migratorio bajó notablemente y la disminución se ha venido acentuando en este siglo salpicado de confrontaciones. Sellada la paz, los vínculos familiares, podrían volver por los cauces de antaño. (Sonia Sullón B.).


Yuntas Vecinales
Para algunas personalidades peruanas y ecuatorianas la frontera fue sólo una línea imaginaria.

Visitante R. Palma y refugiado O.R. Benavides.

  • Presidentes peruanos exiliados en el Ecuador fueron el general Orbegozo, que se radicó en Quito, y el general Oscar R. Benavides, que estuvo en Guayaquil en los años `30.
  • Numa Pompilio Llona, nacido en Guayaquil fue educado en Lima y llegó a ser embajador del Perú en Roma y París. Se casó, sucesivamente, con dos peruanas y más tarde radicó en Guayaquil y allí murió.
  • Martín de Porres Velásquez, "Fray Martincito", vivió parte de su niñez y adolescencia en Guayaquil en casa de su tío abuelo Diego Marcos Aguilar.
  • Manuela Sáenz, ecuatoriana, compañera de Bolívar vivió más de 20 años en Paita, donde murió.

    Daniel A. Carrión: de sangre peruano-ecuatoriana. Mariátegui: Escala en Ecuador .

  • Rosita Campusano, la compañera de San Martín era de Guayaquil y vivió toda su vida en Lima, en los altos de la Biblioteca Nacional, y aquí murió.
  • Daniel Alcides Carrión, fue hijo de lojano y peruana. Por eso, quizás, durante muchos años se le tuvo como lojano, sostiene Jurado.
  • El arequipeño Juan Manuel de la Zela fue el fundador de la Facultad de Medicina de Quito.
  • Entre otros visitantes peruanos que Ecuador recibió en este siglo se cuentan José Carlos Mariátegui, Ricardo Palma, quien visitó varias veces Guayaquil, y Luis Alberto Sánchez que vivió varias temporadas en Quito. Abraham Valdelomar, por su parte, mantuvo intensa relación epistolar con escritores ecuatorianos como Medardo Angel Silva.