Carreras al Horror




Carreras al Horror
Oleada de violaciones en taxis, ocurridas en San Isidro y Miraflores, obligan precauciones personales y medidas oficiales. Dramáticos testimonios enseñan cómo protegerse.

El Día de la No Violencia Contra la Mujer, 25 de noviembre, coincide trágicamente con una serie de agresiones sexuales perpetradas por taxistas informales contra desprevenidas pasajeras. Bajo el camuflaje de taxistas, maniáticos a bordo de vehículos aparentemente seguros esperan a sus víctimas en las afueras de oficinas, centros comerciales y hasta universidades. Una de las tácticas es utilizar como carnada precios por debajo del promedio. Testimonios reales de mujeres atacadas y pautas a seguir para no ser una víctima más.

El atacante abandona a su víctima en descampados por Villa, Chorrillos o la Costa Verde.

KAREN (*), 38 años, cruzaba la calle Rivera y Navarrete en San Isidro con la cartera cruzada pues acababa de retirar 6 mil dólares del banco. Eran las doce del día. Su carro estaba en el taller así que, algo asustada, decidió tomar un taxi. Karen había sido advertida dos veces. Una por su marido y otra por una amiga que hace unas semanas había sido asaltada en un Tico. Dejó pasar hasta cinco Ticos y optó por un Daewoo Racer azul del año. El conductor, bien vestido y de buenos modales, le inspiró confianza. Por 10 soles la llevaría hasta Chorrillos. No hubo conversación durante el viaje.
Casi en la curva de Chorrillos el agresor aceleró violentamente y bloqueó los pestillos. El taxista le frotó un trapo en la cara. Karen sólo recuerda un olor a ácido que le nubló la vista. A lo primero que atinó fue a golpear la ventana ante la mirada indiferente de los carros vecinos, activó su celular y gritó auxilio, sin estar segura a quién. Eso le mereció el primer puñetazo.

Miguel Dasso, mediodía: Esto es lo que no debe hacerse. Subir sola a un taxi no registrado y sentarse en el asiento delantero.

Todo el tiempo la amenzaba, explicándole con lujo de detalles y con las peores groserías lo que iba a hacer con ella. Karen forcejeaba con el chofer mientras éste la insultaba, tocándola en partes íntimas y besándola a la fuerza. Ella juntaba sus rodillas con mucha fuerza y miedo, cuando el conductor descubrió el paquete con dinero dentro de su bolso. Soltó la carcajada al sentir el fajo de billetes, frenó en seco y le arrancó sus zapatillas nuevas. "De la que te salvaste, maldita", le gritó antes de arrojarla del carro. Llena de golpes y arañazos, sin poder ver y temblando del pánico, fue dejada cerca a los Pantanos de Villa. Durante 10 días conservó un tic nervioso en el ojo derecho que le ha dejado un problema en la vista. Los lentes que ahora usa no la ayudan a olvidar el trauma. Karen, sin embargo, tuvo suerte.

Después de ser violada sólo quieres morirte, testimonio de "Lucía", una víctima real.

  • En estos días una nueva modalidad de asalto sexual se extiende por las calles de Lima. Según información recabada por el Centro de Mujeres Manuela Ramos, actualmente la mayor cantidad de ataques a la libertad sexual -terminen o no en una violación- proviene de taxistas. La modalidad no es nueva, hace un par de años bandas organizadas se hacían pasar por taxistas que circulaban fuera de universidades y centros comerciales a la espera de las potenciales víctimas de sus secuestros al paso. Hoy, decenas de individuos emplean esa misma estratagema para atacar sexualmente a cuanta mujer tenga la mala fortuna de abordar sus vehículos. No en vano, desde hace ya un buen tiempo existen en Lima varias compañías de taxi por radio (una de ellas justamente se llama "taxi seguro") que aseguran un seguimiento de sus unidades, debida intentificación de conductores, y registro de servicios contratados. En este contexto, abordar un taxi informal -que nadie sabe de adonde viene ni quién lo maneja- puede significar un viaje infernal.

    Ricardo Santos Olivos, violador actualmente procesado y que será condenado a cadena perpetua. Una legislación más estricta une a ministra Miriam Schenone y activista Susana Galdós, de "Manuela Ramos" en el Día de la No Violencia Contra la Mujer.

  • Lucía (*), 25 años, salió de trabajar más temprano que de costumbre, seis de la tarde, caminó unos metros y se sentó en el "Davory" de Miguel Dasso a comer algo mientras hacía tiempo para llegar a la casa de su enamorado en el malecón de Chorrillos. Tomó un taxi, un Toyota Tercel gris. Se sentó adelante. El conductor no le dirigió la palabra más que para saludarla y ella se apoderó del radio sin su permiso, cambiando de estación. El taxista tomó la bajada a la playa y continuó sin emitir palabra. Lucía notó que el sujeto llevaba una franela sobre el pantalón pero no le dio importancia al asunto. De pronto se levantó la toalla y estaba desnudo. Antes de que tuviera tiempo de asustarse y gritar tenía un cuchillo rozándole el cuello y empezó a sentir el hilito de sangre que le chorreaba. Le clavó las uñas hasta hacerlo sangrar y gritó desesperadamente. El vehículo se detuvo, ella no recuerda dónde. ¡Nadie te va a escuchar! , es lo único que le dijo y que recuerda de él, además de su cuerpo grasiento, su olor a sudor y la presión de él sobre ella.
    Calcula que recuperó la conciencia de sí misma cinco horas después. Quedó sin habla, paralizada y tirada en la playa. Lucía no hizo denuncia alguna y tampoco quiere hablar más al respecto. Su único consuelo, un examen de sida negativo.

    Venciendo miedos y prejuicios, toda agresión debe ser denunciada a la Policía de inmediato. Modelo Helga Martens dramatiza un caso de la vida real.

  • Se trata, como es obvio, de falsos taxistas y maniáticos encubiertos. Porque si bien la crisis económica obliga a muchos a recursearse con su auto, esta situación no puede cobijar impunemente violadores al volante. El Congreso ha elaborado un Proyecto de Ley General de Transporte y Tránsito Terrestre, sujeto a aprobación, donde preocupantemente no se toca para nada el tema del taxi informal. (Ver nota aparte en Mar de Fondo). Por eso es importante tener en cuenta algunas medidas que ayuden a prevenir estos desmanes. Solicitar el servicio por teléfono o radio, es virtualmente obligatorio para una mujer sola. Otra consideración, subir sólo a vehículos de color amarillo y con el número de las placas pintado a los lados, lo que indica que el auto está empadronado o en camino de serlo. Mayor seguridad la brindará el taxi que posea un sticker de SETAME pegado al parabrisas, pues esto prueba su filiación al gremio, con carné y foto del conductor siempre en lugar visible. La Policía Nacional recomienda además contar con una ruta preestablecida para sugerir al chofer y protestar ante cualquier cambio intempestivo de rumbo, utilizar siempre los asientos traseros y previa verificación del funcionamiento de pestillos, ventanas y puertas. Si además se cuenta con un paralizer como arma disuasiva, mejor. Si está acompañada al momento de abordar el vehículo, no estará demás que quien la acompañe haga notoria su intención de tomar los datos del auto y sus placas. Tal como van los tiempos, estas precauciones no resultan exageradas.
    Otros casos implican a seudotaxistas que se presentan a la salida de cualquier oficina, incluso haciéndose pasar por taxis que han sido solicitados telefónicamente. Y también hay otras modalidades: recientemente una joven de 24 años que salía del C.C. Camino Real (8 pm) fue violada en una combi por conductor, cobrador y un pasajero estacionados cerca al Golf de San Isidro. Y un caso aterrador que grafica hasta qué extremos puede llegar una oleada como ésta, es el drama de una joven provinciana de 23 años, identificada como M.O.R, quien fue secuestrada en un vehículo por cinco sujetos y violada durante cinco días al cabo de los cuales la atropellaron, dándola por muerta cuando la abandonaron en una ribera del Rímac, en Ñaña. La joven fue encontrada aún con vida el último fin de semana, pero se teme que pueda perder la razón.

  • Los ataques a mujeres solas son, según su gravedad, de variado tipo. Para cada uno de ellos existe una sanción si se denuncian a tiempo.

    A pesar de la alta tasa de criminalidad en torno a la violencia sexual, se estima que sólo un pequeño número de estos casos llega a denunciarse. En Miraflores, desde hace seis meses, no hay una sola denuncia por violación. En la comisaría de Petit Thouars de San Isidro, un policía respondió: Acá no llegan denuncias de violación. Sea por miedo al agresor o vergüenza ante el rechazo social, miles de mujeres optan por el silencio, alimentando sin querer esta cadena de agresiones. Una propuesta para perseguir de oficio estos delitos -y no sólo a solicitud de la agraviada- es lo que diversas organizaciones proponen en estos días. "De ese modo disminuye la posibilidad de que muchos de estos crímenes queden impunes", asegura la doctora Gina Yáñez, del Centro Manuela Ramos.
    El 25 de noviembre se celebró el Día de la No Violencia contra la mujer. El Ministerio de la Mujer y organizaciones feministas realizan en estos días campañas de información para que cada vez más mujeres conozcan sus derechos. Pero antes, hay deberes impostergables ante esta racha delictiva -tomar precauciones y estar alertas-para que un cotidiano viaje en taxi no se convierta en la peor pesadilla de sus vidas. (Verónica Ramírez/Pedro Tenorio)

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    (*) Los nombres han sido cambiados por pedido expreso de las víctimas.