Terreno Sucio




Terreno Sucio
Aprobados los acuerdos de Integración Fronteriza y de Comercio y Navegación, Perú y Ecuador alistan el largo camino del desminado.

LA semana pasada Ecuador empezó el trámite para adherirse formalmente a la Convención de Ottawa contra el empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonales. El proceso será mucho más corto que los 5 meses que le tomó al Perú.
Este requisito es la llave para recibir la ayuda internacional. Mientras tanto, ambos gobiernos intensifican las conversaciones para el siguiente paso: colocación de hitos en el tramo pendiente de la frontera y simultáneo desminado (unos cien metros a la redonda de cada hito) .
Ecuador prefiere esperar que cese la temporada de lluvias en la Cordillera del Cóndor, es decir iniciar el trabajo recién en marzo próximo. Perú, en cambio, pide aprovechar el tiempo y colocar los hitos en un plazo máximo de dos meses.
No hay divergencia en las dos etapas que tendrá el desminado. La primera a cargo de la MOMEP, en las altas cumbres de la Cordillera del Cóndor, en torno a los 23 hitos que falta colocar.La segunda, que incluye prácticamente todo lo largo de la frontera norte. La primera no sería muy costosa, según anunció el martes 24 el presidente Fujimori y podría ser asumida íntegramente por el Estado peruano. La segunda etapa durará más tiempo, será más costosa y tendría el apoyo internacional.
Esta última es la que más complicaciones ofrece. Según la Convención de Ottawa, existe la obligación de "destruir la existencia de todas las minas antipersonales a más tardar en un plazo de 4 años y las colocadas en zonas minadas en un plazo no mayor de 10 años", contados a partir de la entrada en vigencia de la convención, esto es, el 1 de marzo próximo.
Ecuador ha reconocido ante la OEA haber sembrado en puntos geográficos donde se desarrollaron acciones bélicas unas 60 mil minas antipersonales. Esta es una cifra oficial, pero militares peruanos sostienen que bien podría elevarse a 100 mil si se cuentan las minas en zonas de frontera y de tránsito civil, colocadas en tiempos de "paz armada".
No se conoce con exactitud cartográfica la totalidad de los puntos minados. Y es probable que ni Ecuador mismo lo sepa. CARETAS pudo averiguar de fuentes militares peruanas que el plan de desminado entregado por Ecuador a los garantes, contendría sólo aspectos de procedimiento y logística, y no un plano de ubicación como se pensaba.
El uso indiscriminado que se hizo de las minas durante el conflicto (en muchos casos se las arrojó desde helicópteros), y el factor ambiental de la zona (lluvias y deslizamientos de tierra) hacen muy difícil su ubicación exacta.
Sin embargo una idea del terreno minado en la línea fronteriza de ambos países aparece en una tesis de grado de la Academia Diplomática realizada un año después del conflicto de 1995 y basada al parecer en información militar. El trabajo revela que prácticamente toda la línea fronteriza con Ecuador está sembrada de minas terrestres antipersonales. "Desde el canal internacional hasta el río Napo", señala su autor, Gaviria Valverde (ver gráfico).
Muchas de estas zonas están lejos de la Cordillera del Cóndor o del lado oriental de la frontera. La ubicación de minas en zonas como Punta Capones, río Zarumilla o río Tumbes, corresponden más bien a una concepción militar de "defensa estratégica".

El presidente Fujimori ha precisado que la eliminación de minas va a comenzar en el área en que deben colocarse los hitos demarcatorios. Hay posibilidades de cooperación internacional para destruir las minas terrestres antipersonales (MTA).

PELIAGUDO DESAFIO

La tarea es titánica y puede llegar a ser una verdadera pesadilla. Ejércitos profesionales como el argentino y el británico empezaron de inmediato las operaciones de levantamiento de minas, tras la guerra de Las Malvinas, pero las labores fueron tan difíciles que se abandonaron.
La Oficina de Coordinación de Programas de Asistencia Humanitaria y Económica de las Naciones Unidas (UNOCHA) ha calculado que en Afganistán, con 27 equipos de levantadores de minas, harán falta al menos 15 años para limpiar solamente las zonas prioritarias. A razón de 30 Km2 anuales, tomaría 4 mil 300 años retirar manualmente las minas sólo del 20% del territorio afgano.
La limpieza de los campos minados además de lenta, es costosa. En el caso peruano-ecuatoriano, la cifra bordea los US$ 100 millones, a razón de US$ 1,000 por mina retirada. Los gobiernos de Canadá, Japón, Estados Unidos, España, Francia y Rusia han sido los primeros en ofrecer apoyo económico.
Luego que 40 naciones ratificaran la Convención de Ottawa, muchos países -aún los no firmantes- ofrecieron aumentar su cooperación económica, lo que incluye financiamiento para actividades de remoción y asistencia a las víctimas. Estados Unidos habla de US$ 100 millones para el próximo año; Japón promete 10 mil millones de yenes durante los próximos cinco años; Alemania contribuye con 20 millones de marcos por año; Canadá asegura 100 millones de dólares canadienses para los próximos cinco años; Noruega tiene disponibles otros US$ 100 millones; y el Reino Unido dispone de 10 millones de libras para el próximo trienio.

DESMINADO A LA OBRA

En el mundo existen alrededor de 110 millones de minas esparcidas en 70 países, y las Naciones Unidas cuentan con cuatro programas para hacerles frente. Así pues, existen las más variadas técnicas que se ha desarrollado para detectar, remover y destruir estas letales cargas explosivas:
El todoterreno. Conocido popularmente como "Chubby", vehículo detector y removedor de minas desarrollado en Estados Unidos, es la estrella. Hecho de acero, tan resistente como un Panzer alemán o un tanque ruso T-55; versátil, ligero, actúa por contacto directo con las cargas. Las minas explotan a su paso; mecanismos posteriores terminan de limpiar y nivelar el terreno dejando un sendero libre de peligro. Ideal para desiertos o llanos. Inservible para un agreste, irregular y fangoso terreno como el de la Cordillera del Cóndor.
Detector de metales. Como su nombre lo indica, no distingue entre un simple pedazo de metal y uno con carga explosiva. Los hay en diversos modelos y precios, pero resultan inservibles para el tipo de minas sembradas en la frontera peruano-ecuatoriana: de plástico, con escaso o nulo aditamento metálico en su fabricación. Por lo general, estos detectores reciben entre 100 y 200 falsas alarmas por cada mina detectada. En un área de combate como el Cenepa y sus alrededores, con miles de casquillos regados, la tarea sería un suplicio. Y muy lenta.
Barra de aire Se introduce en el terreno a desminar una varilla con aire comprimido y orificios en diversos puntos. Por presión se logra remover la tierra con suavidad hasta lograr que emerjan a la superficie las minas enterradas. Ofrece una alta seguridad en la limpieza del terreno. Trabaja muy bien en zonas húmedas, desiertos, y en general en lugares donde la tierra es floja.
Narices adiestradas. Al igual que los usados en la cacería o en la detección de drogas o rastreadores de personas, son perros entrenados para reconocer el olor del material explosivo. El fino olfato de los canes puede llegar a ser 100 y hasta 1000 veces superior al del hombre. No se conoce que en nuestro país se haya entrenado perros para este tipo de trabajos. Difícil considerar la importación en cantidades suficientes. Aclimatación lenta y bruscos cambios de clima en la selva, resultan factores negativos.
Manos milagrosas. Es el método más barato de todos. No requiere de instrumentos complicados ni de terceros, sean éstos animales o vehículos. No es tóxico y, por lo tanto, preserva el medio ambiente como ningún otro sistema. Consiste en remover y eliminar las minas usando ¡las propias manos! Indispensables, concentración y nervios de acero. La experiencia indica que existe un reducido nivel de accidentes. Sólo válido para profesionales con mucha experiencia. Expertos sudafricanos, rusos y norteamericanos podrían ayudar.
Explosión en cadena. Es una variante de la "barra de aire", pero indiscriminada. Se elige el objetivo, se determina el área de trabajo, y se bombardea cuanto sea posible. Deteriora el medio ambiente. Letal para todo tipo de animales que se encuentren en el área. Método exterminador por excelencia, pero seguro. Abstenerse Rambos y especímenes parecidos. Reclamo de grupos ecológicos, fijo.
Cualquiera de los métodos que se elija, no será sino un pequeño paso en el largo camino que tomará erradicar hasta la última mina antipersonal que exista. El tiempo calculado para esta tarea en todo el mundo es 1,100 años, nada menos. (Luis Alberto Chávez).