CHINA TE CUENTO QUE ...




Pucha, Contra La Corriente

Por LORENA TUDELA LOVEDAY

AY hija, o sea, me he dado cuenta de que en este país, pucha, todas las supuestas vanguardias intelectuales esclarecidas no son sino una manga de cavernícolas que se quedaron en la época de sus haciendas y sus apellidos compuestos, hija, tratando de imitarnos a los Tudela de la Piedra y a los Loveday de Lavalle que sí tuvimos tierras de verdad, que empezaban en la orilla de la playa de Chicama y terminaban en la frontera con el Brasil, y ahora no nos andamos con la huachafería de reclamar que la ciudad sea la misma que la de la época de Ñangué.
Porque te digo, o sea, para mí Larcomar no solamente es un hito hija en la modernización de Lima sino que se basa en un diseño que te lo juro, o sea, no creo equivocarme si te digo que sintetiza regio el Pensamiento Norky's en el que por fin nuestro país ha encontrado su identidad.
Ahora, pucha, que Andrade (el teta frita, no el gordo) tenga cara de zampatortas y confunda ser discípulo de Sai Baba con ser un hue a la vela, creo que es un issue de detalles personales que en nada afecta lo revolucionario del proyecto. Yo, pucha, al menos, que tú sabes que en este proceso de encontrarnos con nosotros mismos, o sea, estoy tratando de volverme un poco chola, pucha, vivo feliz con las tres chimeneas esas que parecen supositorios de cachalote, porque creo que en unos milenios más, pucha van a venir centenares de miles de turistas a verlas como hoy van los gringos a mirar boquiabiertos las Pirámides de Egipto, y nadie se queja de esos tortones de tierra y piedras sobre los que esos protestones de hoy debían reclamar porque te cortan el paisaje, no sean naturales y propicien que el ambiente se llene de una especie de cholos que antes ni se acercaba al barrio porque era un asunto de otro mundo, qué quieres que te diga.

Es tal mi interés en Larcomar y en la cholificación, hija, que con Maripú Puigrós, Maripí Pinillos, Mariafé Ferrand y Pocotón Díaz Ufano, o sea, organizamos unas instalaciones bien living, ¿ya?, y tratamos de ir al parque sobre todo los sábados y domingos de tardecita, o sea, que es cuando más se une el pueblo unido que jamás será vencido, pucha, y hacemos unos training en peruanidad que ya son como para patentarlos y usar la marca como garantía financiera, igual que en cualquier lugar civilizado de la Tierra.
Mira, nos juntamos bajo la construcción del Marriot y empezamos con un pollito en el KFC y luego, pucha, ya que hablamos de chimeneas y respiraderos, salimos rápido del comedero por eso de los pedos, a dar una caminadita por el malecón, hija, deteniéndonos a tomar Exagelados debajo de esas bancas techadas que son abstracciones regias de las chozas de los pueblos jóvenes que están en los orígenes de los nuevos visitantes de Miraflores: toda una simbología antropológica.
Después, pucha, o sea, nos tomamos fotos delante de las chimeneas, pucha, con nuestras minis ricas apretaditas, nuestros cerquillos rizados, nuestros zapatos con plataforma igualitos a los de Susy Díaz y nuestras carcajadas de Wendy, seguidas del Pocotón que carga un minicomponente del tamaño de una locomotora, del que sale a nueve millones de decibeles una versión súper nice de La Bomba de Ricky Martin, y maravilloso, hija, y si te fumas un troncho de la que se llevó a Billie Holliday, nada te cuento: te reconcilias regio con un país que ante la mirada, ag, tan conservadora de las elites cavernarias, pucha sólo se merecía en adelante ser el feudo de Martucha, ag.
Luego, qué crees: al bowling ese que acaban de abrir, hija, donde tienes a diez mil jugadores con aspectos de chimbotanos venidos a más, pucha, tomando sus chelitas y sacándose los zapatos. Esa parte, cómo te explico, ya no me hace tan feliz pero en fin, todo lomo viene con hueso, ¿no es cierto? Y si después de todo eso sobrevives y te das una vueltecita por lo que serán los veinte cines, las pizzerías, los casinos, los locales de máquinas y las tiendas de Geraldine, pucha, ya quedas expedita como para pensar en postular a madre de la patria para el próximo Congreso. Por eso, hija, a modernizarse, que el mundo se va a acabar. Chau, chau (Rafo León).