
Más Chirridos Que Nueces
Congreso signado por baja productividad e imagen adversa ante opinión pública alarga legislatura hasta enero próximo.
V. Joy Way, marchas forzadas para mejorar la imagen del Legislativo. C. Ferrero, postura que sin embargo no hace el verano.
LA tarde del lunes 7 Víctor Joy Way dejó plantados al Defensor del Pueblo, Jorge Santistevan, y al embajador de Estados Unidos, Dennis Jett, en la ceremonia de celebración del 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos para capear el temporal desatado en su terruño. "No llego Ricardo, sigo en Huánuco, asume tú el compromiso", le dijo a Ricardo Marcenaro.
Al parecer, las correrías continuarán en un Congreso cuyo nivel de desaprobación ha ido en aumento: la legislatura termina el 15 de diciembre, pero ya se han anunciado sesiones complementarias, que pueden durar hasta enero próximo. En este alargue se vería la delegación de facultades al Ejecutivo para el tema tributario. Al respecto, Carlos Blanco, vicepresidente del Congreso, ha asumido una posición equidistante señalando que algunos aspectos podría verlos la Comisión Permanente del Congreso.
La desaprobación, que afecta sobre todo al oficialismo, puede acentuarse tras la consulta realizada en Iquitos y las protestas de Huánuco y Tumbes que una vez más ponen sobre el tapete que la mayoría ha violado su propia Constitución al no convocar a elecciones regionales.
La primera legislatura de Joy Way, en realidad tercera en cinco años, estuvo signada, qué duda cabe, por dos momentos: la votación del referéndum y el debate parlamentario sobre el Tratado de Paz con el Ecuador.
En el primero, volvieron a asomar algunas fisuras en el proyecto re-reeleccionista -encarnadas en Carlos Ferrero- que la mayoría parecía adherir monolíticamente,
En el segundo, un verdadero hito en la legislatura,por primera vez la votación consignó más de 80 votos a favor. El grupo parlamentario de UPP, que ya estaba agrietado, terminó por fraccionarse: quienes votaron en contra del Acuerdo lo hicieron discrepando abiertamente con el líder y fundador del movimiento, Javier Pérez de Cuéllar. En el PAP las cosas terminaron peor. Se habla incluso de la expulsión de quienes apoyaron el Acuerdo pese al riesgo de que célula parlamentaria termine convertida en molécula. Lourdes Flores, vigorizada por la campaña por el referéndum, se opuso a que el asunto sea consultado con la población generándose a partir de entonces un distanciamiento con el FIM.
Alentada por el hecho de haber conseguido votos de la oposición en el tema del Acuerdo de Paz, ahora la mayoría pretende repetir el plato para la recomposición del alicaído Tribunal Constitucional. De este modo se buscaría desbaratar la denuncia planteada en Washington ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Por lo pronto ya estarían asegurados los votos de los congresistas José Barba Caballero y Xavier Barrón, quienes votaron por la aprobación del Acuerdo con Ecuador. Para que el oficialismo logre su objetivo, sin embargo, debe reunir por lo menos once votos adicionales a los suyos. Lo singular es que esto ocurre apenas días después de que la mayoría aprobó, entre gallos y medianoche para variar, la prórroga de las Comisiones Ejecutivas del Poder Judicial y del Ministerio Público, cuya existencia sin duda contribuye a la intervención y falta de autonomía en dichos órganos del sistema judicial. Es más, 48 horas antes de la votación estuvo en el ojo de la tormenta nada menos que la presidenta de la Comisión Ejecutiva del Ministerio Público, Blanca Nélida Colán, quien por cuatro votos oficialistas contra tres de la oposición quedó libre de polvo y paja.
No ha sido éste el único ni el más ejemplar caso de afán fiscalizador de esta legislatura. Hasta ahora sigue encarpetado el informe sobre el caso de la interceptación telefónica cuya investigación tuvo a su cargo, con acuciosidad singular, Martha Chávez de Ocampo en su calidad de presidenta de la Comisión de Defensa.
Por otra parte, en lo que toca al balance de la función propiamente legislativa, hasta el jueves 3 se habían aprobado 33 leyes. Ciertamente, algunas han dado respuesta a públicas demandas, como la que precisa el plazo de suspensión para la ropa y calzado usados, o a denuncias, como la referida a la importación de vehículos para uso de las misiones diplomáticas o consulares y funcionarios de las mismas y la que prohíbe las levas.
Así mismo se ha aprobado la norma que concede beneficios complementarios en el caso de indulto y derecho de gracia, lo que permitirá que a aquellos inocentes que han purgado prisión acusados de terrorismo no se les compute el hecho en sus antecedentes. Y todo parece indicar que al término de la legislatura se aprobará una ley para que la Comisión de Indultos continúe su labor el próximo año. Al respecto, hasta fines de octubre pasado había 369 causas pendientes de resolución y 435 casos en estudio.
Pero, sin embargo, siguen en lista de espera, desde hace varias legislaturas, las leyes de descentralización, de Municipalidades, de la Policía Nacional, Universitaria y de Educación, entre otras.
Aunque con menos revuelo, esta legislatura se caracterizó también por la entrega del sueldo de vacaciones a congresistas acompañado de un jugoso cheque por gastos operativos adicionales por cerca de S/. 14 mil. Al respecto, voceros de la directiva del Congreso han justificado el hecho señalando que el trabajo parlamentario se duplicó debido a la firma del Acuerdo de Paz. Pero lo cierto es que no todos los parlamentarios han tenido que realizar la misma cantidad de viajes ni han tenido grandes desembolsos operativos derivados de lo mencionado.