¡Linda Navidad!




¡Linda Navidad!
Hasta Papá Noel esperó sentado con su ramo de ruda.

En la esquina de La Merced, este caballero de humilde condición más parecía hecho para pedir que para distribuir regalos. Era todo un símbolo.

EL trineo de Santa Claus llegó este año con la carga desinflada. Una encuesta de los vendedores de la feria navideña "El Trigal", de la avenida Benavides en Surco, con típica clientela de clase media, indica que el año pasado, del 11 al 18 de diciembre, cada stand vendió US$ 2,500; pero en el mes corriente, hasta el 21, sólo habían vendido US$ 750 cada uno. Una vendedora de polos indicó que éste era el octavo año de su negocio y que sin duda será el último.
No sólo el público de clase media escasea. En el jirón Gamarra de La Victoria, cada tienda vendía el año pasado por esta época S/. 25,000 diarios. Ahora apenas llega a S/. 2,500.
La Cámara de Comercio de Lima calcula que la venta de artefactos electrodomésticos va a descender en 12% respecto de la temporada de fin de año anterior. El stock de esos productos, tan típicamente navideños, ha bajado en Lima de US$ 280 a 240 millones, una reducción de 12%.
La crisis obliga, por otra parte, a una adquisición selectiva. La línea marrón -de radios y televisores-, que constituía el 60% del total de ventas, ahora abarca sólo el 50%. En cambio, la línea blanca -de cocinas y refrigeradoras- ha subido de 30 a 40% del total. Quiere decir que el rubro de entretenimiento se viene abajo, y que la gente invierte la poca plata disponible en artículos más utilitarios.
Cómo estará la cosa que hasta Eduardo Farah, empresario textil y ex presidente de la Sociedad Nacional de Industrias, contó a CARETAS que el actual presidente de la SNI, Manuel Sotomayor, "ha recibido sólo tres regalos". "A mí", agregó; "sólo me ha llegado una botella de whisky, y en mi fábrica". Y subrayó: "De todas las Navidades que he vivido, ésta es la más pobre".
"Estoy pagando la gratificación de Navidad por partes", indica Farah. "Doy cada semana un pago a cuenta, a fin de poder completarla al final del mes".
Y suelta un testimonio elocuente. "Estuve en Hiraoka este fin de semana, a las once de la mañana, y no había gente. Antes era preciso hacer cola para entrar en la tienda".
Un personaje que sin duda no frecuenta la avenida Abancay comentó: "Se nota que en este país hay problemas, pues cada vez son menos los jugadores de golf que observo desde mi ventana". Lo expuso medio en broma un diplomático extranjero que vive en uno de los edificios que rodean el campo de golf de San Isidro. Ocurre que los deportistas habituales deben estar pensando más bien en cómo salir del hoyo.
El particular termómetro de la crisis se ve confirmado por el juicio de Manuel Celi Vidal, presidente de la Cámara de Comercio de Lima, quien expresa que en esta campaña navideña se está vendiendo 30% menos que el año pasado, que no fue precisamente un período boyante.

Jorge Baca, ministro de Economía: ahora aplicó salvaguardas.

EL EFECTO MIRANDA

Claro está que en los últimos días, en el centro de Lima y en otras arterias comerciales se ha podido apreciar un torrente de transeúntes, que pareciera anunciar un impetuoso afán adquisitivo. Pero esta vez ocurre lo que los comerciantes han bautizado como el efecto Miranda. Es decir, la gente mira y anda. Pero no compra.
El desinfle de ventas no sólo repercute en el sector navideño. La baja del consumo de productos de diverso tipo ha traído consigo la baja de las ventas y, por consiguiente, de la producción, ya desfalleciente en todas las áreas. De acuerdo a cifras de las empresas comercializadoras, el consumo de leche en polvo ha bajado en 20% y el de leche fresca en casi 40%. En cuanto a la harina, también hay un bajón. Se consume mucho más fideos a granel que envasados. Se consume menos pan. En cuanto a panetones, las marcas conocidas han horneado menos unidades.
En bebidas y cerveza la retracción es de 10%. Las gaseosas, comparadas con las cálidas épocas del Fenómeno de El Niño, han disminuido en 20%. Sin embargo, el sector espera vender lo mismo que en 1996.
"La industria cervecera nacional atraviesa por un estado recesivo", diagnostica la consultora Maximize. Y precisa: "Para el cuarto trimestre de 1998 se prevé una reducción de 5% con relación a similar período de 1997, culminando el año con una caída de entre 9 y 10%. De esta manera, la producción caería en 1998 por tercer año consecutivo".
Una industria con mala salud es la farmacéutica: se le calcula una pérdida de 50% en sus ventas para el último trimestre del año.
Tampoco se salva la construcción, a la cual se le calcula una retracción de 8% para este período final del año.
Un sector muy afectado por la importación asiática es el del calzado. Un empresario aseveró a CARETAS que en Trujillo hay 70 mil zapateros que pagan el pato por la importación de calzado del Oriente. La información se ve confirmada por este informe de Maximixe:
"Las importaciones asiáticas medidas en pares han experimentado un incremento de 91% en el primer semestre de 1998 en relación a similar período de 1997, pasando de cerca de 1,1 millones de pares en 1997 a cerca de 2,2 millones en 1998, mientras que sus precios promedio han caído de US$ 6.6 CIF a US$ 3.2, demostrándose que el sector soporta la entrada de productos con profunda subdevaluación".
Sin embargo, la baja en la capacidad adquisitiva de la población parece haber mermado en los últimos meses el volumen de esa competencia desleal y ruinosa para la industria peruana.

El efecto Miranda: mira y anda. Pero no compra. Esa fue la realidad de muchas familias que repletaron las arterias comerciales; pero no tuvieron adecuada capacidad adquisitiva.

Ese es también el problema que afronta el sector textil y de confecciones. Un comerciante explicó que en el mercado hay polos de marca europea pero fabricados en algún país de Asia. "Deberían venderse a US$ 35 ó 40", puntualizó, "pero se venden a US$ 10 ó 15".
Farah diseñó la situación de esta manera: "Se nos ha dado el derecho a presentar salvaguardas respecto a esas importaciones, pero habrá que ver en qué rubros de productos textiles se pueden aplicar. No es cuestión de pedirlas por pedirlas. Creo que es una buena medida, pero debería venir acompañada posteriormente de la publicación de las importaciones, de quién las hace, desde dónde y a qué precios. Y esto debería aplicarse también a las compras del Estado".
Un hecho notable es que la venta de productos agrarios de consumo masivo como el frijol y las lentejas ha disminuido entre 10 y 15%, a pesar de los precios más bajos por importación de tales productos.

JUGUETES DEL DESTINO

En muchos rubros, el diagnóstico de la campaña navideña se desprende del comportamiento de las importaciones realizadas entre agosto y octubre, y los pedidos en octubre y noviembre. Incluso, muchos grandes comerciantes, sofrenados por la falta de liquidez, han hecho pedidos muy conservadores, esperando las ventas de las dos primeras semanas de diciembre para formular pedidos menores de último momento. Han actuado al compás de las ventas.
Algo más: muchas grandes tiendas han recurrido a sus stocks del año pasado. Esta es la razón por la cual muchos juguetes están más baratos en Wong, por ejemplo, que en Polvos Azules.

SIN EMBARGO, SE MUEVE

"A la desaforada esperanza sucedió, como es natural, una depresión excesiva". La frase de Jorge Luis Borges nunca sonó más acertada que el lunes último, cuando Oscar Ugarteche presentó en Desco su libro de título irónico pero realista, Arqueología de la Modernidad.
La etapa parece autorizar, en efecto, una profunda desconfianza en la marcha de la economía peruana y en los excesos dogmáticos de su conducción.
La crisis externa -Asia, Rusia, el movedizo Brasil- ha contribuido en gran medida a nuestra recesión. Por lo pronto, muchas grandes empresas, al ver agotadas sus posibilidades crediticias en el exterior, han recurrido al financiamiento interno, con lo cual han reducido el volumen del crédito local. De este modo, los préstamos para las empresas pequeñas y medianas se han reducido mucho más.
Pero no todo es oscuro en el horizonte. Por lo pronto el panorama de la liquidez empieza a despejarse. Aunque esto no significa que los bancos estén prestando dinero, la semana pasada se inició una afluencia de dinero fresco. El presidente de la Corporación Andina de Fomento, Enrique García, firmó en Lima un préstamo por US$ 60 millones que servirán para la carretera Rioja-Tarapoto, en el departamento de San Martín. La propia CAF ha otorgado US$ 250 millones para diversos bancos y Telefónica del Perú, así como US$ 40 millones destinados en su mayor parte al fomento de exportaciones. COFIDE ha captado nuevos créditos por US$ 150 millones, y están concertados US$ 250 millones del Banco Interamericano de Desarrollo para comienzos de 1999.
La situación fiscal, hasta ahora sólida, y el hecho de que no se haya producido una sangría notable de reservas, han renovado la confianza de los organismos financieros internacionales. Eso mismo debe ayudar a que se concreten inversiones extranjeras importantes.
Si todo esto se consolida y confirma, pudiera ser que Papá Noel llegue el próximo año con un trineo más cargado que en esta Navidad de melancólica recordación.