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Proyecciones 1999: entre el optimismo oficial y el piteo empresarial.

A poner las velas para que en 1999 Dios se acuerde que también es peruano.
No obstante su acercamiento a los medios de prensa y su convocatoria a los peruanos de buena voluntad para que recuperen la fe en el programa económico en estos días de paz y villancicos, el ministro de Economía, Jorge Baca, aún no consigue recuperar la credibilidad de los agentes económicos.
Y es que en un período en el que Papá Noel casi no se ha acordado de esta tierra, la mayoría apunta las baterías contra el titular del portafolio del jirón Junín, cuando no contra el inquilino de la Casa de Pizarro.
A pesar de estas descargas, el titular de Economía una vez más ha demostrado optimismo a prueba de balas. Luego de errar en sus proyecciones de crecimiento para 1998 (de 5.5% fue bajando a 5%, 4.5%, 2% y ahora último a 1.5%), pronostica que en 1999 el PBI subirá nada menos que 5.5%, una proyección que supera la de todos los bancos de inversión.

Para Baca en 1999 se crecerá 5.5%. ¿Coqueteando con la crisis?

Los cálculos respecto al año que termina son, por lo pronto, mucho más pesimistas que el 1.5% ministerial. Días atrás, J.P. Morgan estimó que el PBI no crecerá este año más que 0.5%. En un seminario, Jorge Chávez, de Maximixe, había calculado antes un 0.3%; pero luego ha revisado su diagnóstico y llega a este abrumador resultado: no habrá crecimiento para este año, sino un decrecimiento cercano al uno por ciento. Es decir, hemos arribado al crecimiento cero o, más bien, bajo cero.
Chávez explicó que su anterior estimación se había basado en datos oficiales. Ulteriormente ha chequeado sector por sector, con información directa de los productores, y el resultado deprimente es el que indicamos. Cifras al canto: la pesca disminuye este año en 45.5%, la manufactura en 3.5%, el comercio en 0.8%. Suben, en cambio, la minería en 3.4%, la agricultura en 2.4% y la construcción en 2.2%.
El quid del mal cálculo ministerial puede estar en el rubro otros, al que le asigna incremento de 2.3%. Ese renglón, que comprende gobierno, servicios financieros, salud y vivienda, cubre el 33% del PBI. Y es evidente que no puede haber crecido tanto como el ministerio supone. Un mal cálculo en su peso específico deforma el resultado total.

NUEVA OLA CRITICA

La enésima muestra de entusiasmo ministerial respecto a 1999 ha generado una nueva ola de críticas. La Cámara de Comercio de Lima ha dicho que el 5.5% que proyecta es triunfalista. Para su presidente Manuel Celi, "de cumplirse los anuncios de Baca sin los afinamientos planteados, tendremos otro año con indicadores positivos, pero con una realidad en la que falta el trabajo".
El ministro ha precisado que su proyección es una hipótesis de trabajo, algo así como un cálculo optimista que se puede materializar si se cumplen algunas premisas y si no hay nuevas turbulencias en el escenario internacional, como el fracaso del ajuste en el Brasil.
Baca ha sustentado esta proyección para 1999 en la recuperación de los sectores primarios (minería, pesca, agricultura), en la ejecución del programa de reconstrucción de los daños causados por El Niño y de Mivivienda, así como en el nuevo impulso a las privatizaciones y concesiones. Pero, fundamentalmente, su confianza se basa en un retorno de la confianza de los inversionistas.
El ministro tiene razón. Si no hay normalización de los flujos de capital hacia el país, si nuevamente los inversionistas no miran con buenos ojos el Perú, diferenciándolo de otros países de la región y reconociendo sus fortalezas -como gusta recordar el titular de Economía-, no hay otra alternativa que pedir que el último apague la luz.

PROYECCIONES

Para Walter Puelles, coordinador de Estudios Económicos de Maximixe, "es cierto que puede esperarse un crecimiento en los sectores primarios, pero la industria y el comercio no se recuperarán por lo menos hasta el segundo semestre".
Maximixe, la consultora que dirige el ex presidente del BCR Jorge Chávez, proyecta para 1999 un crecimiento de la economía del orden de 2.8%, "en un escenario conservador, realista", según dice Puelles.
Para Aldo Quintana, jefe de estudios económicos de Continental SAB, la economía crecerá en 1999, "pero no a los niveles que requiere el país para que los efectos se sientan a nivel microeconómico y permitan superar la recesión". Sus cálculos proyectan un crecimiento entre 3 y 4% para el próximo año.
Quintana no descarta que el gobierno empiece a hacer esfuerzos fiscales a partir del segundo trimestre. "Se viene un clima electoral, y para eso es necesario una economía caliente. Es lo que ocurre normalmente".
"El PBI de la manufactura, que representan el 24% del total, ya ha tenido dos años malos. La interrogante es si se logrará recuperar", añade.
Sobre la construcción, el sector que liberaba la inversión interna en los últimos años, las proyecciones no son muy alentadoras. "Hay mucho temor", añade Quintana.
Para Puelles, el primer sector donde precisamente se manifestaría la caída de la inversión sería la construcción. "No crecerá en 1999", sentencia preocupado.
En la misma onda conservadora, quizás algo sombría, Miguel Palomino, representante del Merryl Lynch, dice que de mantenerse un manejo racional y no presentarse nuevos shocks externos, la economía crecerá entre 2% y 2.5%, como máximo. "1999 es un año particularmente incierto, tanto por factores externos como por algunos internos", dice.
Retrospectivamente, para Palomino, los resultados de 1998 son en parte responsabilidad del gobierno que no empujó el modelo como se debía. "Se hizo muy poco por modernizar el campo, que tiene un gran potencial en puestos de trabajo. Tampoco hubo decisión con las privatizaciones. No se avanzó en la reforma del Estado. No se firmó Camisea, lo cual fue un gran error".
Para el analista, tampoco se dieron medidas de corto plazo que atenuaran el impacto de la crisis internacional. "El Estado se mostró tímido en algunas medidas, como la reducción del encaje; reaccionó tardíamente en otras, como la búsqueda de líneas de crédito para evitar una falta de liquidez, y estuvo equivocado en algunas, como en parar el gasto fiscal inicialmente, para después verse obligado a soltar dinero e inclusive adelantar el pago de las gratificaciones", explicó.
También Jorge Mariscal, economista para América Latina del Banco de Inversión Goldman Sachs, es conservador en sus pronósticos. Calcula que la economía crecerá 3.5% en el nuevo año y que la culpa otra vez la tendrán los bajos precios internacionales de los metales.
Quien sí refleja mayor optimismo es el Banco Flemings, que proyecta un crecimiento del 4%, impulsado por la recuperación de los sectores primarios (pesca, agricultura y minería). En el caso del banco de inversión Santander Investment, se sabe que reajustaría sus proyecciones iniciales de 4% a 3.5 o 3%. Considera que hay que ser cautelosos.

LAS INVERSIONES

Para Maximixe, el próximo año la inflación llegaría a 6.5%, ligeramente mayor a la de 1998 (5.8% aproximadamente). La devaluación estará en el orden de 7.03%, frente a 15% de este año, y la caída del consumo -que se mantendría por la mayor parte de 1999- se encargaría de mantener a raya a las importaciones, por lo cual es de esperarse una reducción del déficit en cuenta corriente.
Pero más allá de estas cifras, el verdadero dolor de cabeza del modelo estará en las inversiones, en una coyuntura en la que el flujo de capitales del exterior se mantendrá retraído y con mucho temor al riesgo que puede significar colocar capitales en países emergentes como el Perú.
Maximixe indica que la inversión privada viene descendiendo desde agosto de este año y que este acto impide que la economía se recupere.
"Uno de los componentes del Producto Bruto Interno es la inversión. Si no hay inversión, no hay capital de trabajo suficiente, y si no hay plata las empresas producen menos. El consumo también cae y todo se vuelve un círculo vicioso", indica Puelles.
Lo mismo piensa el propio ministro Baca y hasta el asesor Roberto Abusada, quien ha señalado que el crecimiento del próximo año dependerá en mucho de la inversión extranjera que pueda captarse.
En medio de esta urgencia de inversión foránea, Mariscal, del Goldman Sachs, recuerda que un gobierno que no cuenta con el respaldo popular necesario para mantener la gobernabilidad, se transforma en un riesgo político. Eso también lo ven los mercados y puede afectar las inversiones", dice.
Para los analistas está claro, pues, que el crecimiento de 1999 será un tanto mayor que el de este año, pero la reducción de los flujos de capitales hacia el Perú atenuará la recuperación que se producirá en los sectores primarios, ya que la manufactura y el comercio seguirán afectados, por lo menos hasta el segundo semestre.
A todo esto, las proyecciones de inversión para el último año del siglo no son del todo alentadoras. Santander Investment considera que la inversión privada caería 1% en 1999. También el banco de inversión Fleming no es muy optimista al respecto, señalando que ha revisado a la baja la inversión en el Perú para el próximo.
"Estimamos que la inversión privada crecerá sólo 0.9% este año, y que el próximo disminuirá (-1.3%). Para tener una idea de su importancia, diremos que la inversión privada creció 13.5% en 1997", sostiene Puelles de Maximixe.
El último informe del Flemings señala que los bajos precios internacionales de los comodities (principalmente los minerales que exporta el país), explican el retraso de las inversiones en grandes proyectos mineros como La Granja y Quellaveco, que podrían hacer que fluyan US$ 2,500 millones. El retiro del Consorcio Shell-Mobil con sus US$ 3,000 millones de inversiones también afecta el panorama", agrega el estudio.
¿Y Camisea? A estas alturas sólo tendría un efecto en expectativas, señala Puelles. "Probablemente 1999 no será el año en que se recuperen las inversiones en el Perú", añade el Flemings.
Dadas esas premoniciones nada alentadoras, sólo nos queda despedir el año viejo como Dios manda y recibir al nuevo como si fuera un año bueno.