José Portillo de la ONPE: bajar el número de firmas. Derecha, Luis Castañeda: en marcha tras las adhesiones.
Luis Guerrero, ex alcalde de Cajamarca, y Federico Salas Guevara de Huancavelica: Perú Ahora, un movimiento descentralista.
El terreno de la política hasta julio del 2000 semeja un campo fértil y prometedor donde puede florecer cualquier opción. Estamos, académicamente hablando, es la fase primera de esta nueva disciplina política criolla: la etnobotánica.
En los corrillos palaciegos, sin embargo, esta situación en lugar de disgustar al inquilino parece encantarle.
Y aunque oficialmente se reconoce que hay autonomía de poderes, ya se habría sugerido, que sería conveniente revisar el asunto de las firmas -una valla muy alta- para que las iniciativas de nuevos movimientos pudieran cuajar en inscripciones, para dejar paso luego a listas, candidaturas, fiebres electorales.
Un hombre de tanta memoria como Alberto Fujimori no olvida que ya tuvo ocasión en Europa, ante un atento auditorio germánico, de prometer que rebajaría el porcentaje de firmas requerido para inscribirse en las contiendas electorales.
El jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, José Portillo, quizá por simple coincidencia o por olfato reconocido, ha anunciado ya que su despacho presentará una iniciativa legislativa para rebajar las firmas (20 de enero). Más claro no canta el gallo, aunque sea por interpósito galpón.
¿Es bueno para el proceso que viene que la oposición se disperse y atomice? Quizá no, pero lo cierto es que no se perfila un líder que coadyuve a la unidad o la vertebración de fuerzas políticas que han estado desplazadas no sólo por los casi 10 años de fujimorismo sino también por el curso seguido por la sociedad peruana.
Al caudillismo de Fujimori tan vilipendiado pareciera que nadie quiere traspasarlo a otro caudillismo. Una característica evidente de los movimientos que quieren empezar a ganar terreno, es que se postulan como unitarios, albergue de muchos aunque empiecen como capitostes de una sola morada.
Incluso una persona como Francisco Miró Quesada Rada, que ha reconocido que desea ser candidato presidencial, tiene la prudencia de pedir, primero, una aceptación consensual, no obstante que esas primarias de la opinión no pueden darse tan fácilmente cuando no hay estructuras organizativas previas.
En esa tarea se ha lanzado, precursoramente, Foro Democrático, un grupo de personalidades que tiene a no dudarlo apetencias políticas, además de su principismo restaurador de la institucionalidad democrática. Visto que no sabe quienes, cuántos y dónde se incorporarían a sus filas, trabaja por realizar una consulta espontánea que elija a precandidatos para las elecciones presidenciales y parlamentarias venideras. Podrían, enventualmente, participar otros miembros de partidos de oposición, podrían participar todos, pues se trata de un foro no de una agrupación.
Foro Democrático: después de la cruzada del referéndum. Ahora la consulta para formar plancha.
Primarias a su turno tendrá también la Unión por el Perú (UPP), si es que el anuncio del transitorio consejo directivo ocurrido hoy prolonga la vida de una agrupación que habiendo sido en algún momento segunda fuerza política del país se diluyó sucesivamente en un club de París, un club parlamentario y un club de amigos. Después, incluso se mostrará dispuesta a alianzas con otras fuerzas políticas democráticas para la conformación de una plancha propia o multipartidaria.
El Apra también confiesa que de su congreso de este fin de mes debe salir la consigna de abrir el mercado partidario para coincidir con otras fuerzas, sumar esfuerzos similares, recolectar tonificantes adhesiones.
Ideas, personalidades, afanes hay muchos. Lo que no hay es masas. Por lo menos no las hay como suele ocurrir en los cánones políticos clásicos. Hasta ahora el índice son las encuestas, y éstas son mudables, esquivas y a veces demasiado lacónicas.
Luis Castañeda Lossio con Solidaridad, Alejandro Toledo con País Posible, Gustavo Mohme con Demos, para no hablar de Renovación, Chimpum Callao, el flamante Perú Ahora (comandado por Luis Guerrero, el ex alcalde de Cajamarca), el juvenil Nueva República, la Nueva Izquierda de Alberto Moreno, y hasta "El Palo" de Susy Díaz, encandilada con la adhesión del llamado "voto Arco Iris" o "tutti cuanti", buscan masas para ser también parte de este jardín singular y criollo de la política local.
¿Son conscientes todos estos expectaticios del espectáculo que le brindan al elector? Sólo pensar en que además de presidenciables hay detrás de cada uno de estos germinales movimientos cientos de parlamentarios posibles, uno lícitamente se inclina a pensar en qué congreso y qué zafarrancho puede esperarnos. La farra electoral tiene doble vía. Una sería la de Alberto Fujimori, pero la otra de la oposición no deja de tener aspectos lamentables. El tiempo y el elector, con todo, serán los encargados de segar estos variados ramos de flores, en nombre de una democracia fiable y operativa.