El 7 de enero, José Luis Urbano Zagazeta Martínez (51) mandó certificar, notarialmente, la firma de la carta en la que da descarnada e iracunda cuenta de los motivos que lo llevarían a asesinar a Roxana Bejarano Briseño (36),
y a suicidarse seguidamente. Dieciocho días después,
el 25, llevó a cabo su cometido, en presencia de
su suegra y de la hija de cuatro años que los unía.
Como se ve en el sobre, la misiva fue despachada el viernes 22 y llegó a CARETAS en la mañana del martes 26. Demasiado tarde.
Derecha: Martes 26. Trágico final,
terriblemente previsto por el suicida y homicida
en su carta depositada el 22 de enero (ver sello en el sobre).
José Luis Urbano, técnico aduanero, vivió sus últimos meses solo, según sus familiares. Estuvo casado durante 21 años y tuvo tres hijos. Rompió su vínculo matrimonial cuando conoció a quien terminó siendo su víctima, Roxana Bejarano. Con ella tuvo una larga relación sentimental y una hija, hace cuatro años. Algunas versiones señalan que había purgado carcelería. Lo cierto es que dominado por una indomable carga emocional planificó este horrendo crimen largo tiempo. Finalmente, lo plasmó en La Perla, Callao, durante este verano gris.