Trampolín al Silencio
Se fue Augusto Ferrando, uno de los personajes más populares de la Tv.

En "Trampolín a la Fama", en sus días de gloria, con Leonidas Carbajal, Violeta Ferreyros, Tribilín y la Gringa Inga.

ESCUCHE su voz, por primera vez, en un viejo receptor de la casa, en los tiempos que narraba las carreras de caballos, desde el Hipódromo de San Felipe. Con un relato excitante, en el que su voz caliente enronquecía a medida que los potros se acercaban a la meta, Augusto Ferrando fue abriéndose hasta alcanzar los máximos halagos de la popularidad.
En los años 50, recalaría en Radio Excelsior, donde produce un programa de concursos que lo lleva a la fama.
Su temperamento lo conduce entonces a crear La Peña Ferrando, en un recinto insospechado: el Hipodromo de San Felipe, donde hace humor y canciones con Lucha Reyes, cuando era una anónima cancionista, y los humoristas Angel Crespo "Pelito", el "Loco" Ureta y Rossini, con los que alterna derramando chistes e imitaciones estupendas.

El dolor de Rubén, su hijo mayor.

Después vendría la Tv., donde trae por los suelos la idea de que la televisión es sólo para los pintones. Pero en Ferrando la pinta es lo de menos. Se presenta en el set, tal como es, con su guayabera y esa, su gracia criolla, que rebosa en sus 140 kilos, y triunfa.
Por esa época acomete como narrador de fútbol, donde impone el lema "¡No nos ganan!", que ha quedado como un grito clásico en el fútbol peruano.
En la Tv. Es figura durante más de 30 años. Con su "Trampolín a la fama", barre con la sintonía, en tiempos que el rating no era tormento para nadie. Sin exquisiteces, con la mayor naturalidad, entre cantos y mucho humor, tomándole el pelo a Carbajal, bromeando con Tribilín y jugueteando con la Gringa Inga, su programa se convierte en un incesante ir y venir de gente humilde, a la que en su drama arranca una sonrisa y regala a manos llenas enseres domésticos y productos alimenticios. Hombre emotivo, sensible, más de una vez se le humedecían los ojos ante una situación dolorosa. Pero también temperamental y, a veces, discutido.

En los años '40, con Tito Drago, otrora famoso futbolista. Era hincha acérrimo del Municipal. Derecha, en su casa de Magdalena preparando un libreto para la Peña Ferrando.

A comienzo de los '90, su salud se resquebraja. Los años no han pasado en vano. Se va de la Tv. y deja un sitio muy difícil de llenar. Viaja entonces a Miami, y en los últimos años, pasa largas estancias en Guatemala donde tiene una nieta que adora, mas siempre que puede se da un salto a Lima. El año pasado, confronta una situación muy embarazosa ante unas incómodas declaraciones de su hijo Chicho. Se hacen especulaciones de todo tipo. Aparece una y otra vez en la prensa y la Tv., pero no como le hubiese gustado hacerlo, sino para hablar de sus problemas familiares y su salud. Sin embargo, hace dos meses, con la voz dolida y los surcos del tiempo, entre recuerdos y lágrimas pide volver a la televisión. Quien sabe si en ese sueño lo sorprendió la muerte. (DTL)


Peñas Con Pena
LAS últimas veces que lo vimos llorar era en serio. Los sets le eran ajenos y su vida privada se ventiló sin su consentimiento. Al batidor imbatible no le quedó más remedio que prorrumpir en llanto al ver que, al fin, tras 39 años de "Trampolín" en el aire, el para algunos inextinguible, capaz de inventar frases y slogans -¿el Banco de Crédito le reconocerá póstumamente la propiedad de "Siempre contigo"?- para colarse en la conversación popular y también en la de aquellos que arrugaban la nariz ante su sobreexposición, terminó víctima de su propia obsolescencia. Este legendario animador, vendedor y comunicador natural, sin más herramientas sofisticadas que sus camisas floreadas, ha muerto cuando se estaba reconciliando con el país y consigo mismo. Que descanse en paz. (Fernando Vivas).