Premier Joy Way en la isla de la fantasía. Convertir al alcalde Kouri (derecha) en una Cuculiza pareciera ser propósito de alentar faraónico sueño inmobiliario en la isla San Lorenzo.
EL martes en la mañana, mientras parte del equipo económico se reunía con una delegación del Banco Mundial a puerta cerrada y otros asesores eran interrumpidos cada pocos minutos por nerviosos telefonazos, el ministro Víctor Joy Way pronto mudaba el terno de rigor por un polo y unos jeans para embarcarse en una curiosa excursión náutica hacia la isla San Lorenzo.
El desolado islote frente a las costas de Lima se convirtió a partir de la presentación del Gabinete Joy Way en el Parlamento el jueves 28, en un vergel de oportunidades inmobiliarias, en una de las locomotoras de la reactivación económica, en suma, en un símbolo de la solidez de la economía nacional. O al menos así parece creerlo el flamante gabinete.
Porque según anunciara Joy Way, San Lorenzo será en un futuro cercano un emporio turístico y área de expansión urbana natural para la capital: el lugar obvio donde invertir US$ 1,000 millones, suficiente dinero para darle trabajo de decenas de constructoras y miles de obreros que transformarán la rocosa ínsula -que durante décadas sirvió al vecino del frontón como inexpugnable colonia penal, y a lo largo de las centurias, en cementerio de incas, piratas y malhalados invasores extranjeros- en un atractivo turístico a nivel mundial.
No cabe duda que en aquel "binomio mercado-democracia", como definiera el Premier el modelo de desarrollo emprendido, todo es posible. Total, será el sector privado quien finalmente asuma los riesgos y coseche los frutos de su audacia. No está claro, sin embargo, qué pensarán en Washington los cejijuntos funcionarios del Banco Mundial, BID y FMI cuando el próximo lunes 8 y martes 9 el equipo económico en persona exponga el programa económico anunciado en busca de su comprensión.
LOS TRES NUDOS
Para más de un analista lo de San Lorenzo es una quimera e inexplicable iniciativa que merma seriedad a un esquema reactivador que apunta en la dirección correcta.
Joy Way identificó en su exposición ante el Parlamento tres nudos que podrían limitar las metas de crecimiento este año: la contracción de la demanda interna, la restricción de liquidez y las sobrecargas que afectan la competitividad de las empresas económicamente viables.
En ese sentido, se ha comprometido inyectar en la economía 980 millones de soles en los próximos tres meses a través del adelanto en el pago de escolaridad (330 millones de soles), un aumento en la pensión de jubilación a 300 soles (130 millones de soles) y la cancelación de lo que le adeuda el Estado a sus proveedores de 1998 (380 millones de soles). Poco menos de US$ 300 millones pero que el gobierno confía reactivarán la economía vía demanda. No tardaron en surgir voces autorizadas sobre el peligro de una escalada en el tipo de cambio como consecuencia de la mayor liquidez (ver nota aparte).
Pero, sin duda, la principal preocupación del equipo económico es la de conseguir los préstamos necesarios -por intermedio de la banca de desarrollo internacional- para incrementar la liquidez en el sistema financiero local y permitir reprogramar las deudas de corto plazo, que agobian al empresariado nacional, en unas de mediano plazo. Según una fuente del equipo económico consultada: "sin dinero fresco el resto es una gota en el desierto".
CITA EN WASHINGTON
En ese sentido, la cita del Premier y su equipo económico con el mandamás del FMI, Michel Camdessus, y del Banco Mundial, James Wolfensohn, el lunes, es de vital importancia. Al día siguiente, Joy Way expondrá los parámetros en lo que se basa la estabilidad macroeconómica del programa ante la Asamblea Anual de la Corporación Interamericana de Inversión, el brazo financiero del BID para el sector privado, en la que estarán presentes los gobernadores representantes de los países del hemisferio.
Ya ha quedado claro que el gobierno suscribirá el Acuerdo de Facilidad Ampliada del FMI que esta vez deberá regir sobre un horizonte de tres años y cuyas negociaciones están muy avanzadas, sin embargo, el superávit primario sigue siendo uno de los cabos sueltos. Hasta 1998 el compromiso fue de 1.7% del PBI, lográndose cerrar el año con 1.3%. La idea es reducir dicha exigencia de tal forma que "el coeficiente deuda pública/PBI siga bajando", sostienen en el MEF.
El pago de la deuda externa que este año asciende a US$ 1,600 millones, no está en discusión. Se trata de asegurar a la comunidad internacional, "en especial a los banqueros", sobre la seriedad de los compromisos asumidos por el régimen. Pero hay un elemento adicional, según el MEF: los principales acreedores de la deuda externa son hoy los organismos multilaterales -préstamos blandos pagaderos en 20 años con una tasa de interés de Libor más 7%- y se trata de obligaciones que no se reprograman. La otra parte de la deuda se ha convertido en bonos, los mismos que cambian de mano como cualquier commodity, y por lo tanto no hay con quien sentarse a reprogramar. Se descarta en las actuales turbulentas circunstancias la emisión de bonos del Estado, como ha sugerido el economista Javier Iguíñiz, pues las altas tasas de interés lo hacen inviable.
LAS EMPRESAS VIABLES
No cabe duda que uno de los rasgos alentadores del esquema reactivador es el reconocimiento de la existencia de "empresas viables" a pesar de sobrellevar una fuerte carga financiera. Buena parte de la imaginación del equipo económico está abocada en encontrar la fórmula que permita aliviar dichas sobrecargas mediante la reprogramación de las deudas de corto plazo. Una vez más, se confía en el éxito de las negociaciones con la banca multilateral.
De hecho, los tratos con el BM y el FMI para el desembolso de sendos préstamos de US$ 500 millones de libre disponibilidad -y que a su vez permitirán la apertura de una línea de crédito de US$ 300 millones adicionales del Eximbank del Japón- están sobre el tapete. Estos créditos apuntan a fortalecer el sistema financiero, además de contar con un componente social. Ya estaría definido el cronograma de desembolsos, y actualmente lo que se negocia es la llamada "matriz de condicionalidad". Se espera poder suscribir los convenios en junio.
La inyección de liquidez permitiría atacar entonces una de las trabas fundamentales del aparato productivo nacional: el coeficiente deuda/capital, uno de los más altos de la región. Las empresas le deben al Estado, a los bancos, a los trabajadores (IPSS, AFPs, CTS) y a sus propios accionistas. Sólo la deuda vencida es del orden de los US$ 1,200 millones.
La idea es reestructurar las acreencias del sector privado, pero se advierte que el Estado no va a cargar solo con el muerto. "Es una mesa de cuatro patas y el Estado, los bancos, los trabajadores y los accionistas van a tener que mojarse", se dice en el MEF. En suma, las empresas deudoras deberán demostrar ante sus propios acreedores que son viables. ¿Cómo? Poniendo su parte de capital, ya sea en alianza con un socio estratégico o el feliz conjuro de Fu Man Chu. Un remozado Cofide entonces dispondrá del capital de trabajo vía la banca privada. Algo parecido a la manera como se pretende convertir la isla San Lorenzo en un emporio turístico de envergadura: a cuenta y riesgo del sector privado. (Marco Zileri)
Ola Devaluatoria
Sólo en enero el dólar subió 6%.
LA pregunta que recorre las playas este verano es ¿si el primer ministro Víctor Joy Way podrá correr la ola de la devaluación?
Enero ha cerrado con una devaluación de 6 % llegando el precio del dólar a cotizarse en S/ 3.40 sin embargo, la inflación mensual parece estar controlada porque sólo alcanza el 0.01%.
Está claro que con una economía tan recesada como la nuestra el efecto de una dolarización no se reflejará en los índices del INEI, pues en su canasta no se consideran los gastos en dólares, pero sí lo sentirá la población.
Bruno Seminario de la Universidad del Pacífico ha señalado que el dólar cerrará el año en por lo menos S/. 4.00 y que los precios en soles se pueden mantener porque aún hay un margen enorme ya que los precios en dólares de muchos servicios son carísimos "por ejemplo, las entradas al cine han llegado a costar hasta US$ 5".
No sólo los bancos estarán en problemas sino también aquellas empresas que abastecen el mercado interno que reciben ingresos en soles, pero sus deudas están expresadas en dólares las mismas que representan el 70 % de la cartera de los bancos.
Con la ola devaluatoria también se benefician los exportadores y la pequeña y mediana industria que compite con productos importados que ahora se van a encarecer. El BCR, en otras épocas tan preocupado por estos picos del mercado, se mantiene impasible ante la ola devaluatoria. Antes si el dólar subía, le quitaba soles a los bancos para que estos no compren dólares en exceso, y si bajaba, soltaban soles al sistema y hasta hacían pequeñas compras, marcando el piso del precio de referencia de la moneda norteamericana.
Ahora el instituto emisor anda un tanto escaldado porque por parar la devaluación en setiembre de 1998 retiraron demasiados soles del sistema y provocaron el colapso de la cadena de pagos.
Un tubo que podría tragarse al tablista Joy Way es su paquete reactivador de S/ 980 millones de soles.
Diego Cisneros, gerente de Tesorería del Banco Sudamericano, señala que este anuncio del adelanto del gasto fiscal ha resultado en la práctica un aliciente para seguir subiendo el tipo de cambio. "Se ha traído una cisterna con gasolina para apagar un incendio" (El Comercio 31.01.99).
Omar Borla, del Banco Fleming, coincide con ello señalando que la expansión de la demanda interna, lejos de reactivar la economía como espera el gobierno, significará un aumento del precio del dólar. (Gestión 01.02.99). Carlos Janada, del Morgan Stanley, estima que el adelanto del gasto fiscal de alguna manera ya se encontraba planificado por lo cual su efecto reactivador será marginal.
Víctor Joy Way, que tiene en su agenda la visita a Washington a negociar un nuevo Plan de Facilidad Ampliada (EFF) de tres años con el FMI tiene que ofrecer las señales necesarias para poder reactivar sin descuidar un manejo ortodoxo de las cuentas fiscales.
A estas alturas pocos desconocen que el actual modelo económico requiere anualmente de US$ 2,500 millones de capitales externos de corto plazo, pero ahora no hay quien los ponga. Los bancos internacionales a raíz de los problemas del Brasil se han retirado en manada de Latinoamérica.
Joy Way asistirá acompañado de su equipo económico en pleno, encabezado por Carlos Paredes. Lo que aún no se sabe es si se fotografiará con el chico malcriado de la familia, es decir con Jeffrey Sachs, duro crítico de las políticas del FMI. (Rafael Hidalgo)