Lentes y Contactos
Una felina mirada a los encontronazos empresariales, a través de los ojos (y anteojos) de Manuel Sotomayor.

DESDE hace tiempo, desde que el programa económico ya no despierta ilusiones ni en el SIN, la unidad de criterio en los gremios empresariales se ha esfumado. Hay en ellos un prisma de opiniones sobre el gobierno, que se refleja en las opiniones variopintas de sus distintos líderes, y en los propios ojos de Manuel Sotomayor, presidente de la CONFIEP.
Tal vez para estar al ritmo de estos vaivenes, Sotomayor posee una colección, no numerosa pero sí notoria, de lentes de contacto de distintos colores. Una tarde puede estar con la mirada azul, como un cielo de promesas fujimoristas; otro día la puede ver gris, como casi todo el mundo; y una mañana cualquiera sus ojos verdes pueden trasuntar una leve esperanza de que el ecosistema de la CONFIEP vuelva ser el de antes.

Espacio-tiempo histórico empresarial. Carlos Bruce, presidente de ADEX y líder de la novel Coordinadora Gremial de la Producción y el Comercio, contigo a la distancia con Manuel Sotomayor, presidente de la CONFIEP, en una reciente reunión. Más de una silla los separa.

Y es que casi nunca, en el tiempo que lleva de creado este supersindicato de empresarios, hubo mayores problemas para el consenso, cuya mayor expresión es elegir un presidente representativo, carismático, inteligente. Sólo en los escarceos previos a la elección de Arturo Woodman, en 1994, hubo cierta puja con Samuel Gleiser de la Cámara de Comercio de Lima. También en la elección del banquero Jorge Picasso, en 1996, cuando el constructor Julio Piccini intentó candidatear, pero sin mayor conflicto. Pero desde comienzos de 1998, en que fue elegido Sotomayor, las cosas nunca volvieron a ser las mismas. Para entonces, las críticas de buena parte de los empresarios al gobierno -por los sobrecostos laborales o la legislación tributaria- ya estaban sobre la ola y lo menos recomendable era que un delfín de Jorge Camet, como Sotomayor, ocupara la presidencia de la CONFIEP.
Por primera vez, se vieron dos candidatos diferenciados y hubo suspenso en el conteo de la votación. En una esquina, Sotomayor, que acaso por entonces ya ensayaba su mirada de fuego, y por otro Roque Benavides, conspicuo empresario minero, quien representaba una mayor distancia con el MEF, no tan grande como para crear abismos insalvables, pero suficiente como para que los reclamos sean tomados en serio.
Finalmente, Sotomayor fue el ungido, por 20 votos contra 16. Ignoramos qué color de ojos usaba en ese momento, pero lo cierto es que desde entonces le ha sido difícil convocar la mirada gentil de todos los empresarios. Como hombre cercano a "Papapa" Camet -quien alguna vez dijo que "algunos empresarios sólo saben llorar"- no fue -y no es- del agrado, sobre todo, de los representantes de los industriales y exportadores.
Sotomayor, tal vez con ojos color de miel, trató de endulzar a algunos sectores lanzando, desde su ascenso, declaraciones fuertes contra algunos puntos de la política económica. Es más: cuando renunció Camet, encabezó la cruzada que terminó mandando al cadalso al ex ministro de Economía Jorge Baca Campodónico.

Alfonso Bustamante y Roque Benavides en fraternal abrazo.

Aún así, no logró disciplinar a sus bases. Uno de los primeros síntomas de la desunión fue el surgimiento, en agosto de este año, de la Coordinadora Gremial de la Producción y el Comercio, integrada por la Cámara de Comercio de Lima (CCL), la Asociación de Exportadores (ADEX) y la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), donde, además de Emilio Navarro, el presidente, el granítico Eduardo Farah sigue siendo una figura inocultable. El 23 de setiembre, cuando la CONFIEP tuvo una suerte de pequeña cita cumbre con el gobierno, la Coordinadora se sintió desinvitada, evidenciando el cisma existente.
Este fue el inicio de un entuerto (en el cual Sotomayor casi pierde un ojo) que hasta ahora no se resuelve y una de cuyas consecuencias ha sido la declaración de Carlos Bruce Montes de Oca, presidente de ADEX y de la Coordinadora, en el sentido de que disolverían dicha entidad si, y sólo si, se renueva la directiva de CONFIEP. Además, ha pedido transparencia. al revelar que en las últimas elecciones el voto no fue secreto, pues las células estaban numeradas (se sabía cuál era el voto de cada empresario).
Quien nuevamente aparece en la lid es Roque Benavides. Aunque nadie puede asegurar que se lanzará, se sabe que en una reciente reunión con Sotomayor, frente a opíparos platos de chifa, habría dicho, ante la invocación de éste para buscar la reelección en plancha: "lo siento Manuel, pero esta vez no te acompaño" (Benavides fue elegido vicepresidente de la CONFIEP luego de la elección de Sotomayor, en busca del consenso).
¿Volverá la unidad a los predios empresariales? Quién lo sabe. El jueves 25 de febrero se realizarán nuevas elecciones. Si se presentan una o más listas querrá decir que la calma no ha vuelto, que no sienten lo mismo un exportador que un banquero, o como es el caso de Sotomayor, un pesquero. A este último, si la suerte no lo acompaña, lo único que le quedará es ponerse los anteojos morados, para disimular el golpe recibido(R.E.).