La campaña presidencial se ha iniciado con la precandidatura de Alberto Borea Odría a elecciones primarias a realizarse en el Foro Democrático. La invitación ha quedado abierta a otros aspirantes para someterse a este procedimiento, pero es improbable que el alcalde de Lima Alberto Andrade, por ejemplo, o Alejandro Toledo de Perú Posible (también de fiesta esta semana), además de ciertas figuras provincianas, acepten.
El martes en el salón de convenciones del Crillón, Borea lee y entrega un documento que, bajo el título de `Propuesta a mis compatriotas' (ver separata), ya delinea planes de gobierno en varias áreas.
Tenaz, audaz y mordaz, jurídica y políticamente culto, Alberto Borea Odría (ver nota que sigue) representa a la oposición maximalista democrática, y se lanza como un aparente Quijote contra los molinos de la actual popularidad predominante del alcalde Andrade (con sus movimientos Somos Lima y Somos Perú), contra las aspiraciones de figuras provincianas que han surgido en las últimas elecciones municipales, y frente a los recursos que manejará el régimen de Alberto Fujimori. Y lo hace desde una base calificada pero por el momento relativamente limitada. Según encuestas realizadas por Apoyo en enero y por Datum en setiembre pasado, sólo un 30 % de los limeños ha oído hablar del docente Foro Democrático. Sin embargo, la imagen del Foro es positiva entre esta minoría ilustrada. Además, un 56 % de los consultados está a favor de la propuesta de que "el candidato presidencial de la oposición sea designado en elecciones (primarias) donde cualquier ciudadano pueda participar". Borea se está sometiendo a este procedimiento e invitando a otros a pasar por ese aro -cosa que difícilmente aceptarán los ya ubicados-. ¿No es el suyo un camino extremadamente arduo? Borea no lo cree y señala que el Foro Democrático es mucho más de lo que parece, y que no por nada reunió 1'400,000 firmas para exigir un referéndum. Por otro lado, recuerda que en elecciones generales anteriores (en 1980 y 1990) los ganadores vinieron desde atrás. ¿Y no divide su candidatura a la oposición, beneficiando al gobierno? Borea señala que, por el contrario, las primarias buscan unificar a la oposición racionalmente.
Simpósium internacional de alto vuelo celebra do en Cocoyoc, México, en 1992. Tema: `Cultura Política en Latinoamérica'. Entre los participantes se distinguen de pie, además de Borea en cuclillas, a los ex presidentes Os waldo Hurtado de Ecuador, Rafael Caldera de Venezuela y Belisario Betancur de Colombia.
FUE a resultas de un retiro católico en Ñaña, en 1970, que Alberto Borea, entonces activo participante de los grupos parroquiales que seguían la impronta del Concilio Vaticano II y de la doctrina social de la iglesia de Juan XXIII, canalizó sus inquietudes políticas en la senda de Haya de la Torre.
Antes lo había hecho en el grupo parroquial de Santiago Apóstol de la calle Marconi, imbuido de la formación impartida por profesores del colegio Maristas de San Isidro como Tomás Dancourt, "chalaco dicharachero y humanista", y, por cierto, del ambiente familiar, donde la figura de su tío, el general Manuel Apolinario Odría era el referente político por antonomasia.
Raúl Haya de la Torre, sobrino de Víctor Raúl, y compañero en la fe y en los pinitos políticos, en medio de las conversaciones propias de aquel retiro en el que las preocupaciones espirituales iban a la par que las sociales, le propuso que cada uno presentara al otro a su respectivo tío. Estos, como es sabido, después de ser adversarios habían devenido en socios de la coalición parlamentaria APRA-UNO durante el primer gobierno de Fernando Belaunde.
A la primera conversación con el fundador del PAP en la Casa del Pueblo -en la que Haya trazó el recorrido que lo llevó a un entendimiento con quien había sido su perseguidor- siguieron otras, y en poco tiempo se incorporó al partido. Eran los años de la dictadura de Velasco y de la prédica de sus áulicos en torno a una presunta muerte de los partidos. Entre otras actividades, Borea promovió la formación del Frente de la Izquierda Democrática Estudiantil (FIDE) en la Universidad Católica, donde estudiaba Derecho, "y me convertí en un dirigente estudiantil con alguna nombradía".
Tras terminar su carrera, a mediados de 1975, viajó a Wisconsin sin perder contacto -epistolar, en este caso- con Haya. Y a su regreso, en los años de la Asamblea Constituyente, fue secretario de relaciones internacionales del partido y comisionado por el jefe del PAP para elaborar algunos artículos de la Carta Magna que adquirieron forma definitiva tras ser debatidos por los constituyentes. El derecho constitucional no le era ajeno: fue asistente de la respectiva cátedra de Raúl Ferrero Rebagliatti, y tras el fallecimiento de éste en 1977, quedó a cargo de la misma. También en esos años publicó el primero de los ocho libros que lleva publicados, dedicado a un derecho que había sido objeto de maltrato por la dictadura: el de Amparo.
Poco después este ámbito de trabajo, el profesional, se convirtió en una suerte de pausa de la actividad política. "Mi empeño en una fórmula unitaria (entre Armando Villanueva y Andrés Townsend) tras la derrota electoral de 1980, se convirtió en un imposible. La ruptura sobrevino tras el Congreso del partido". Y con ella su apartamiento del partido junto con Townsend, "con quien congenié mucho".

Sustentando tesis al graduarse de abogado en 1975 en la Universidad Católica. Derecha: Primera comunión de un marista muy religioso.
RETORNO A LAS FUENTES
Pero el aguijón de la política seguía en él. La experiencia partidaria le había dejado para entonces más de una enseñanza. Entre otras, "la preparación para el ejercicio del poder, que tiene un carácter demoniaco. Uno aprende a ejercer el poder por dosis, y a desterrar la soberbia". Se integró al Movimiento de Bases Hayistas (MBH) que impulsó Townsend, y como dirigente de esta agrupación formó parte de la alianza electoral con el PPC que se denominó Convergencia Democrática. Con ella llegó al Congreso como diputado en 1985.
Sin embargo, el MBH, pese a la opinión en contrario de Borea, no parecía enrumbarse a un destino distinto del PAP. Y el PPC, convertido en la fuerza socialcristiana del país, adquirió la dimensión concreta de una frase de Juan XXIII que Borea hace mucho había hecho suya: "La política es la forma más elevada de la caridad". El reencuentro con el socialcristianismo fue promovido por uno de sus profesores de Derecho, Enrique Elías Laroza, así como por Celso Sotomarino y Antonino Espinoza, a quien unían las juveniles experiencias parroquiales de Santiago Apóstol.
Su mayor aproximación doctrinaria en el PPC, sin embargo, fue con Roberto Ramírez del Villar y Mario Polar, ambos ex democristianos. El retorno a las fuentes fue como un vendaval: fue secretario nacional de política del partido en 1986 y secretario general en 1989 y en 1992, reelegido tras el autogolpe del 5 de abril.
Desde este último cargo puso a prueba su capacidad organizativa, en proporción inversa a su volumen corporal, por cierto. En las elecciones de 1990, el PPC logró deprenderse del membrete de "partido limeño" y adquirió presencia en diversas ciudades del Perú. 25 de los congresistas elegidos por el Fredemo eran pepecistas. Y 92 fueron los mítines promovidos por Borea para demostrar que no eran los socios menores de la alianza.
HACIENDO CAMINO
Era senador cuando sobrevino el golpe del 5 de abril. Apartado de su curul, no desaprovechó tribuna alguna en su empeño por el retorno a la institucionalidad democrática, CARETAS incluida. En reconocimiento a su inmediata y permanente respuesta al atropello -"el Perú ha vuelto a la normalidad", habría repetido sin duda Martín Adán- los senadores defenestrados, reunidos en julio de ese año, lo eligieron presidente de "la Cámara rebelde" (CARETAS 1221).
Pero no sólo hubo honores, sino también rigores. Tras el intento de golpe (o contragolpe) del general Jaime Salinas Sedó el 13 de noviembre de ese año, Borea pasó en un tris de abogado de aquél a testigo y luego a acusado.
Informado de su inminente detención, optó por el exilio y permaneció en Costa Rica hasta que un Hábeas Corpus interpuesto por Javier Valle Riestra le reabrió las puertas del país en 1994 (CARETAS 1301). El retorno fue progresivo: compromisos internacionales, que abundaban más que clientes en el país, lo mantuvieron con un pie aquí y otro afuera durante buen tiempo.
Una ambigua recusación partidaria derivada de esta defensa y discrepancias en torno a la participación del partido en el llamado Congreso Constituyente Democrático (CCD) -"los hechos han demostrado que quienes apoyaban esta opción se equivocaron: a diferencia de 1978, cuando la dictadura estaba de salida, en 1993 buscaba consolidarse"- determinaron finalmente su distanciamiento del PPC.
"Si las primarias prenden ahora, serán para siempre".
Su reincorporación a la vida política dio fugaz vida a la Fuerza Popular Descentralizadora, pero luego empezó a tomar forma la idea del Foro Democrático, y el 12 de abril de 1995, tras la reelección de Fujimori, con César Rodríguez Rabanal, Fernando de la Flor, Angel Delgado y Julio Cotler esa plataforma democrática adquirió peso específico.
Inicialmente, el plan de trabajo contemplaba una dinámica más bien subterránea: sólo pensaban salir a la luz en 1998. Pero la aprobación de la ley de interpretación auténtica de la Constitución o, propiamente, de la justificación de la re-reelección, varió sus planes. "Los partidos no tenían iniciativa", dice. Se le metió entonces entre ceja y ceja la idea del referéndum. Enterado que Javier Diez Canseco estaba en las mismas, decidió sumar esfuerzos y lo convocó junto a Lourdes Flores, con quien se hallaba distanciado.
El resultado de la campaña superó las expectativas de más de un analista político: más de 1.4 millones de ciudadanos respaldaron con sus firmas la propuesta del referéndum. Es decir, poco más de las 200 mil firmas requeridas. Y aunque la mayoría oficialista del Congreso, previa zancadilla de ONPE, se encargó de desactivar el referéndum, Borea (47 años) terminó fortalecido y envalentonado.
Tras esta experiencia, vino la iniciativa de las elecciones primarias abiertas, proceso para el cual ha lanzado su precandidatura tras renunciar al comité directivo del Foro Democrático.
-¿No contradice ésta la transparencia del proceso?
-El Foro Democrático no auspicia ninguna candidatura. Y habrá un jurado de honor que garantizará que las cosas sean llevadas con la mayor transparencia, dice Borea.
En Busca del Pañuelo Propio
Toledo y Perú Posible celebran inscripción.
ALEJANDRO Toledo dice suscribir la idea de una candidatura unitaria para enfrentar al fujimorismo en el 2000, pero considera que primero debe "caminar solo para fortalecer las piernas". Esta semana su movimiento Perú Posible logró la incripción ante el JNE, lo que celebró con una movilización callejera. Candidato a las elecciones presidenciales de 1995 en las que obtuvo 3.9 % del voto con País Posible, Toledo confía esta vez en mejor suerte. "La campaña de 1995 se cuajó entre Harvard y Tokio, dice. Llegué a Lima el 14 de septiembre de 1994, me lancé el 15, y en abril fueron las elecciones. Ahora tenemos una organización mucho más avanzada y constituida. Hemos trabajado 4 años en recolectar los 2.5 millones de firmas presentadas al JNE, y tenemos 14 meses por delante". En agosto Perú Posible definirá su candidatura presidencial. ¿Entrará en la primaria de Foro Democrático?