El Amor en los Tiempos del Modem
Flechazos de amor y desamor del cupido más poderoso de los noventa: la computadora.

El amor a distancia podrá haber cambiado de métodos pero sigue siendo eso: amor.

San Valentín en Internet.
LA señorita X se puso el más hermoso de sus trajes para esperar al vapor procedente de Alemania. Ni bien éste arribó al muelle, el señor Y, emocionado hasta la médula, dejó atrás la incómoda cabina para conocer a la dama con la que había mantenido cinco años de amoroso vínculo epistolar. A la hora de la hora, el encuentro entre los amantes duró apenas tres minutos. Ella era exageradamente fea. El, en extremo viejo. Las fotografías, borrosas y pequeñas, que alguna vez intercambiaron, se encargaron de ocultar pormenores de sus fisonomías, indicio por el que se deduce que una desavenencia física fue mucho más contundente que los profundos lazos espirituales y amicales que el tiempo y los mensajes habían creado.
La historia es real y sucedió hace un siglo en el vetusto puerto de Mollendo. Entonces, el amor por carta era cosa de todos los días y mientras unos lograban consolidarlo, a pesar de los impacientes juegos de la incertidumbre y la distancia, otros, como en el caso anterior, se quedaban con los corazones hechos.

Un romance concreto que se inició chateando: Cusi Vázquez y Sandro Malfitano.

Estamos frente al 2000 y los escritos amorosos ya no viajan en barco, ni siquiera en avión. No significa, sin embargo, que las personas no quieran amar o combatir la soledad. Todo lo contrario, este mundo es pródigo en corazones solitarios ávidos de entablar una relación sentimental. Lo que pasa es que para conseguirla ya no necesitan hacer guardia en un bar (peligroso por cierto) o lucirse en la terraza de un café al filo de la noche. Simplemente tienen que apelar al cable telefónico y enchufarlo a la computadora casera. Es decir, conectarse al internet y chatear. Así de fácil.
Para el sicólogo Miguel Maldonado, este método de encontrar pareja es aún "extraño y sorprendente". "Podría desplegar habilidades y actitudes que cuando se está frente a una persona se anulan pero ¿qué tanto llegan conocerse y cuánto podría durar una relación por computadora? Tal vez se corra el riesgo de saber sólo lo que el otro quiere mostrar", dice. No obstante, reconoce que hay casos concretos. El que sigue, por ejemplo.
Hace tres años y medio, cuando en Lima el internet todavía no se había popularizado tanto como hoy, Cusi Vázquez y Sandro Malfitano iniciaron un romance cibernético que está a punto de conducirlos al altar. Ella, técnico bilingüe en comercio internacional, él experto en diseño arquitectónico por computadora y co-conductor del programa radial "Café Internet", eran adictos a un sistema denominado bulletin board (muy parecido a los actuales chat rooms ), a través del cual se conectaban con una computadora para dejar y recibir mensajes. Escondidos bajo los seudónimos de "Acertijo" y "Fidel", Cusi y Sandro participaban de estas conversaciones con un grupo de cibernautas a quienes tampoco conocían.

Lucero Aguilar y Gerardo (en pantalla) ahora buscarán un amor convencional.

El hecho es que después de un año de ininterrumpida amistad electrónica decidieron reunirse y desenmascararse. Para Sandro fue toda una sorpresa descubrir que Cusi era mujer, por lo tanto, luego de un apretón de manos corrió a su casa para seguir escribiendo (desde las nueve de la noche hasta las 3 de la madrugada) pero sólo a ella y a través de un net meeting (salón privado) o del e-mail. "Esto es muy interesante -dice Sandro- porque uno puede expresar muchas cosas que no se atrevería a hacerlo en vivo y en directo. Hasta te puedes poner atrevido sin sonrojarte". "Además -añade Cusi- al principio no existe ninguna intención de enamorarse, sólo ocurre".
Sabias palabras, porque esa es una de las reglas de oro de los "buscadores" de internet: no tienen que ser directos. Existe otra: dejar, como lo hicieron Cusi y Sandro, aflorar el yo interno y develar gradualmente el lado salvaje que cada uno tiene. Eso sí, la computadora como el amor, es de doble filo. Se puede deducir con certeza que él o la pretendiente son personas hábiles puesto que manejan con destreza una computadora. En la línea, los buenos escritores son conocidos como Roll Royces mientras que los meramente guapos son sólo Ticos. En el momento de la verdad todas estas consideraciones se desbaratan. Los diestros podrían ser pervertidos, los Roll Royces unos bagres y los Ticos, tontos pero hermosos.

Nada es perfecto. Y quien mejor que Lucero Aguilar para confirmarlo. Ella, programadora y neurofisióloga, se enamoró perdidamente de Gerardo Espinoza, paraguayo dedicado a la informática, por internet, claro. Al principio mantuvieron la consigna de los seudónimos. Pasados unos meses "Orus" y "La Peruanita", ya hablaban de matrimonio y habían intercambiado fotografías nada engañosas. Después de tres años de intenso romanse a distancia Gerardo vino hasta Lima dispuesto a casarse. Lucero lo vio y no sintió nada de nada. Más o menos como lo que les pasó a los señores X y Y el siglo pasado. El amor no conectó. (Teresina Muñoz-Nájar).


Red de Rosas
Cómo halagar, electrónicamente, al bien amado.

UNA vez establecido el contacto romántico con el/la cibernauta de su vida, es la misma internet quien propicia el feliz intercambio de obsequios amorosos. Por primera vez en el Perú, CARETAS y Rosatel han establecido un convenio para hacer de este penúltimo San Valentín del siglo veinte uno como para celebrarlo online. A través de la versión digital de CARETAS (www.caretas.com.pe), se tiene acceso al banner de Rosatel -empresa líder en el rubro de florerías- que al ser presionado permitirá al lector desde cualquier lugar del mundo, vía internet, enviar flores a un destinatario en Lima por tarifas nada espinosas y sin moverse de la pantalla. Amantes que sufren el cruel castigo de la distancia, acérquense con flores.


Menú Para Enamorar
Al corazón se llega por el estómago. Poderes románticos de la buena mesa.

Pasión de larga data y buen diente de matrimonio Durant. Chicho invita a Eli seductor Tartare de Atún al kión.

Escribe
RODOLFO HINOSTROZA

Como decía La Reyniére, un verdadero gourmet tiene siempre otra buena razón para comer, porque siempre se come para algo. Comer es uno de los fundamentos más sabrosos de la civilización, y estamos continuamente haciéndolo en diversos contextos, con diversos pretextos, y siempre en compañía, porque es el acto social por excelencia en un país como el nuestro.

CON el pretexto de que se venía el día de San Valentín, invitamos al cineasta Chicho Durant y su pareja, la psicoanalista Elizabeth Kreimer, a un menú de degustación en un gran restaurante, para celebrar al santo de los enamorados. Que no se diga que San Valentín es nada más que para muchachitos y figurettis, sino que también lo celebran parejas de larga data que se siguen amando apasionadamente. Por eso acudimos al restaurante de una pareja de enamorados, los estupendos chefs Astrid y Gastón, que se conocieron en París, en una escuela de cocina y ahora tienen uno de los establecimientos más reputados de Lima, especializado en cocina francesa. Pasados los aperitivos abrimos los fuegos con un Tartare de Atún al Kion, y otro de Salmón "A los mil aromas", frescas, veraniegas, deliciosas. Y decidimos acompañar el almuerzo con un vino blanco frío y uno tinto al tiempo. Nos excusamos de no poner aquí las exclamaciones y fervores que suscitaron los platos, y de atenernos a lo esencial de la conversación.


Clarividente Mamá
Los Durant, unidos por un Boeuf Bourguignon.

¿Y ustedes, cómo se conocieron?
Chicho.- Por su mamá... Yo conocí primero a la mamá, a quien jalamos con un amigo desde una fiesta en San Bartolo, y le caímos rebién durante el viaje a Lima... Me decía: "usted tiene que conocer a mi hija, que acaba de regresar de Miami, y tiene ideas muy parecidas a las suyas"... Eli.- Vino entusiasmada con Chicho, me decía: "tienes que conocer a ese muchacho, no es que me quiera meter en tu vida, pero después de que se conozcan, ya ustedes verán qué hacen"...
-¡Qué clarividencia!
Eli.- Yo acababa de regresar de Estados Unidos, y no tenía pareja fija, me estaba reubicando... Pero no nos conocimos en ese momento, sino mucho más tarde, en "La Estación de Barranco"...
Chicho.- Y yo acababa de terminar el guión de "Alias la Gringa", con Pepe Watanabe, y habíamos desembarcado en "La Estación" sin un centavo, pero con unas tremendas ganas de celebrar... Había un montón de amigos en una mesa, y entonces yo dije: "¿Quién me invita una cerveza?", y una vocecita tímida se hizo oír: "Yo..." y Eli levantó el dedo...
-¿Cómo supiste que era la hija de la señora?
El.- Ya después, conversando...
-¿Y desde entonces están juntos?
Chicho.- Prácticamente... Luego tuve que seducirla con un Boeuf Bourguignon que me tomó como cuatro horas, pero valió la pena... Ahora tenemos dos hijos, Tania de 12 y Tor de 9...
-¿Y siguen enamorados...?
Eli y Chicho.- Seguimos enamorados...
-Qué buena mano de la señora...
-(Entra el Soufflé Chochoco con su Helado de Pistachos, que se derrite al calor del verano, para cerrar con broche de oro...).
-¿Qué otra nota si no? ¿Cómo va el cine?
Chicho.- Acabo de regresar de un festival de Cine en Holanda, donde hemos pasado "Coraje" y ha gustado mucho... A pesar de la crisis y de las malas críticas, la película ha marchado...
-Esos críticos son una vergüenza...
Chicho.- Pero ha llegado al público, y eso es lo importante... -(como en un eco) Eso es lo importante?


El Amor en Olla
Astrid Gutche y Gastón Acurio se conocieron en la Escuela Cordon Bleu de París, donde fueron condiscípulos por varios años, cuando ambos hacían el diploma de Chefs, y ella se especializaba en postres. Terminados sus estudios, apostaron por instalar un restaurante de cocina francesa en el Perú, que terminó por llamarse "Astrid y Gastón" y conoció el éxito desde que fue fundado hasta la fecha. Tienen un programa de Televisión por Monitor que los ha convertido en una pareja muy conocida en Lima.


Segundo Plato
LUEGO hay un Milhojas de Foie Gras Fresco, salteado con sauco y Frambuesas, memorable, y enseguida pasamos a los Langostinos Extra Jumbo Grillé al Ajo suave y Esencia de Zanahorias... y después viene un Arroz Negro con Langostinos, Langosta y Camarones, y su salsita de ajos asados. Suspenso. Entra el Lomo de Corvina Sudada con Conchitas en su propio Jugo, al estilo de Puerto Pimentel, seguido de un culminante Pato en Tres Estilos, con su Jugo a la Chancaca y su Risotto de Hongos, que despierta vivos elogios irreproducibles. Y entonces entra el primer postre: un Platón de Frutas Marinado con Mil Sabores, con su Sorbete de Chirimoya y su Sombrero de Caramelo.