En Casa y Sin Armas
Jefe de Estado Mayor del Ejército, Tomás Marky, con arresto domiciliario por proceso que lo acusa de apropiarse de dinero del narcotráfico. Nada menos.

La droga fue colocada en un helicóptero y Marky -según declaraciones de los presentes- alzó vuelo en otra nave llevando consigo maletines, pistola y celular. Sin embargo, desde 1995 hasta fines de 1998 el general sólo acudió a los tribunales en calidad de testigo.

La casa del general Marky en La Molina. Hoy convertida, según fuentes del Ejército, en paredes infranqueables para el jefe de Estado Mayor del Ejército.

ESTA semana se informó que el jefe de Estado Mayor del Ejército, general Tomás Marky Montero, se encontraba detenido en el penal Sarita Colonia del Callao, debido al proceso que se le sigue por delito de narcotráfico en el Segundo Juzgado Especializado en Tráfico Ilícito de Drogas.
La acusación data de 1995, cuando Marky era el jefe de la Región Militar de Ayacucho y su destacamento intervino una avioneta colombiana e incautó 450 kilos de pasta básica lavada, tres maletines conteniendo un millón de dólares, una pistola y un teléfono celular.
La droga fue colocada en un helicóptero y Marky -según declaraciones de los presentes- alzó vuelo en otra nave llevando consigo maletines, pistola y celular. Sin embargo, desde 1995 hasta fines de 1998 el general sólo acudió a los tribunales en calidad de testigo.
De acuerdo con fuentes oficiales del Ejército consultadas por CARETAS, Tomás Marky no habría sido detenido y tampoco se encuentra recluido en ningún penal. "El general se ha puesto a derecho -dicen estas fuentes- ante el requerimiento de la jueza María Luisa Camayo y se encuentra bajo arresto domiciliario".
Agregan además que según las investigaciones realizadas por el Ejército, "Marky no tiene responsabilidad penal de los hechos que se le imputan" y esperan los resultados de las instructivas judiciales para emitir un comunicado oficial en los próximos días. Negaron también la existencia de los maletines conteniendo el millón de dólares.

El Ejército confió siempre en el general, y lo sigue haciendo aun ahora que la justicia no le es favorable.

Sin embargo, en un informe remitido en 1995 por el juez de Huamanga José Pinares al entonces magistrado de la Segunda Instancia de la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) Marcos Ibazeta, el letrado sostiene: "Cuatro meses después de la incautación de la nave colombiana, Marky entregó el celular y un maletín vacío".
Además, en declaraciones consignadas ante la Corte Superior de Huamanga, en octubre de 1998, Marky manifestó: "Inmediatamente después de la intervención fui a Lima a informar de lo ocurrido al comandante general del Ejército, Nicolás Hermoza Ríos, de quien recibí las instrucciones a seguir en adelante".
Ante la pregunta del presidente del tribunal y presidente de la Corte Superior de Ayacucho, Humberto Umpire Nogales, acerca de cuáles eran estas instrucciones, Marky, militar y parcamente, respondió: "No las puedo revelar por ser razones de estado".
Al otro lado de la acera están las informaciones que obtuvimos del Poder Judicial. Allí, en todas la oficinas de prensa y relaciones públicas, se nos dijo que Marky se encuentra recluido en el penal Sarita Colonia y que la jueza ha llamado a tres coroneles del Ejército que se encontraban al mando del general en la región militar de Ayacucho.
Ellos serían Orville Pérez Lale, quien afirmó, en noviembre de 1998, que cuando Marky era jefe de la Región Militar de Ayacucho desactivó, durante cuatro meses, la base militar de Villa Virgen. Esto ocasionó que los narcotraficantes de la zona rehabilitaran la pista clandestina que el Ejército, junto con la Fuerza Aérea, había destruido.

Tomás Marky de cara a la justicia. Ya no lo salvarán ni los lentes oscuros.

Otros de los citados podrían ser Guillermo Monzón Talledo y Pedro Baca Doig, este último fue el acompañante de Marky en el vuelo millonario. El proceso contra Tomás Marky recién empieza, pero ya son muchas las suspicacias que ha levantado. Los hechos por los que se juzga al hoy jefe del Estado Mayor del Ejército ocurrieron hace cuatro años y eran por todos conocidos.
La pregunta lógica, que se desprende de madura es: por qué Marky siguió escalando posiciones en el Ejército durante estos años. Luego de Ayacucho, el general jefaturó la Tercera Región Militar ubicada en Arequipa. En 1998 fue nombrado superintendente del Ejército y tras la salida de Hermoza Ríos, el actual comandante general del Ejército, César Saucedo Sánchez, lo designó Jefe de Estado Mayor.
Pero como en la casa del jabonero siempre se corre el riesgo de resbalar, Marky aterrizó y con él, son ya dos los hombres de Hermoza Ríos que caen en desgracia. El primero fue el general Homero Nureña, quien cuando estuvo a cargo del Instituto Nacional de Defensa Civil contrató a familiares y amigos para la realización de las obras de prevención del fenómeno de Niño. ¿Quién será la próxima "víctima"? ¿O será más adecuado preguntarnos, a quién le estarán armando el expediente? ¿Citarán al mismísimo general Hermoza Ríos quien, según Marky, le dio las instrucciones a seguir? (Leonor Pérez Durand)