
Por AUGUSTO ELMORE
QUE me perdonen mis colegas periodistas deportivos, pero lo primero que hago cuando llega el diario matutino a mi casa, es retirar el suplemento deportivo y echarlo al basurero. No lo ojeo, y ni siquiera le echo un vistazo a su primera plana. No me interesan para nada las peleas entre los dirigentes deportivos, ni las lesiones de Puchungo, ni las sucesivas y siempre retiradas renuncias de Oblitas, ni siquiera la apendicitis de Tarzán me importa (y no me refiero a la novela de Bryce). Los suplementos deportivos, igual que los programas de televisión (bloques deportivos, etc.), que están dedicados casi exclusivamente al fútbol, me parecen algo a lo que no hace falta dedicarles ni un sólo segundo. Así es que ¡al basurero! Ya sé que eso a quienes los hacen qué les importará ni un comino. Pero a mí por lo menos sí. ¡Al tacho y listo!
Se ha subsidiado con quince millones de soles el ingreso a las universidades de miles de estudiantes que probablemente no terminarán jamás sus carreras. Más valdría haber aplicado ese dinero, que parece sobrar en las arcas fiscales, para premiar a los alumnos que se reciben. Para premiarlos, o por lo menos estimularlos dándoles un trabajo, digo, porque la mayoría sale a la calle a patear latas; en la calle, por supuesto.
Además, si se trataba de subsidiar, en lugar de hacerlo con aquellos que aspiran a recibirse de abogados, por ejemplo, entre otras carreras en las que sobran profesionales, se debió incentivar el ingreso a institutos en donde los muchachos puedan aprender oficios. Un buen gasfitero, o un carpintero, por ejemplo, son mucho más requeridos que un sociólogo, por bueno que sea, si es que existe.
Los comerciantes de Lima, en especial los del Paseo de los Escribanos, que vienen siendo perjudicados por las marchas de los que piden una reposición imposible (en un Municipio en el que evidentemente estaban de sobra, y en el que no hacen absoluta falta), deberían enjuiciar y solicitar indeminización por daños y perjuicios a los seudosdirigentes que, quemando llantas y causando disturbios, hacen daño al comercio limeño. Es hora de recuperar Lima de manos, palos y llantas quemadas de los vándalos.
Hablando de Lima, el presidente del Congreso debería seguir el ejemplo del presidente de la República y del propio alcalde de la ciudad, y mudar su domicilio al Centro Histórico, como una manifestación de apoyo a su recuperación. Lo mismo deberían hacer el Defensor del Pueblo, el presidente de la Corte Suprema y otras autoridades que trabajan en el Centro, como la doctora doña Blanca Nélida Colán, por ejemplo, que podría aprovechar para alquilar su extraordinaria residencia recién adquirida y ganarse alguito para poder pagar la hipoteca. ¡Vivir en el Centro!, esa debería ser la voz.
Hace apenas dos semanas, en la edición del jueves 4 de este mismo mes proponía el siguiente interrogante: "Una pregunta que la ciudadanía, los periodistas y, claro, los bomberos se hacen en la actualidad es: ¿"Cuál será la próxima institución pública en incendiarse?" La respuesta no se ha hecho esperar: ¡Las oficinas del tercer piso del Banco de la Nación ubicadas en la esquina de Petit Thouars y la Av. 28 de Julio! ¡Qué respuesta más rápida, por Dios!. ¡No había por qué darse tanta prisa! (¿O sí había?)
Existe una ley implacable en economía, que se denomina de relación costo-beneficio. Es decir que el primero, el costo, o gasto, que se realiza para lograr algo, debe tener relación directa con el beneficio que se obtenga. Por eso me pregunto: ¿Qué relación existe entre la multimillonaria campaña oficial que invita a viajar a Iquitos, con el número de viajeros que, convencidos por la misma, haya viajado últimamente a la capital de Loreto? De acuerdo a lo gastado han debido fletarse innumerables vuelos charter para llevar los pasajeros que a su vez deben haber abarrotado los hoteles, hostales y todos los catres y hamacas disponibles de la región. Si no ha ocurrido así, pues ¡plata botada al río Amazonas!. Y, ni eso, al río Rímac no más (o sabe Dios a qué bolsillo).
¡Buena vida se da el ex presidente García! El departamento desde el que concedió entrevista exclusiva al canal arrebatado por el gobierno a Baruch Ivcher (pura coincidencia no más), era verdaderamente elegante. Felicitaciones. ¡Así da gusto estar exiliado!
La campaña de la componenda ha comenzado. El maridaje del Apra con Odría se llamó la Convivencia. Esta sólo se denominará la Componenda.
Con él empieza a ocurrir lo que con los niños antes de sentarse a almorzar: hay que lavarles la cara y las manos. Después viene el almuerzo.
El gobierno dice que la oposición no tiene proyectos, y creo que es cierto. Tan cierto como lo que le parece ocurrir al gobierno cuando el ministro de Economía y Finanzas, y primer ministro, Víctor Joy Way, asegura que el crecimiento económico empezará en la segunda mitad del año. Pero no dice cómo sucederá eso. Y da la que impresión de que no tiene la menor idea.
¿Será acaso por medio de lo que las abuelas llamaban ciencia infusa? Es decir, aquella en que no se ha trabajado para adquirirla.