NO hay nada que hacer, el Apra tiene una relación sado-masoquista con el poder. O quizás no debiera hablarse indiscriminadamente del partido y de todos los sufridos y leales compañeros, sino de ciertos dirigentes en reiterados matices, encarnaciones y componendas.
Manuel Prado persiguió al aprismo en los años 40, pero allí estuvo el partido para darle el triunfo en 1956 en la llamada Convivencia. Y el General Odría reprimió al aprismo ferozmente durante el ochenio, pero en 1963 el Apra formó con la UNO la Coalición Nacional -agrupación mayoritaria y obstruccionista que eventualmente facilitó el golpe de 1968. Se hubiera dicho que desde entonces, habiendo transitado por el poder, volvería a posiciones más nítidas. No parece haber sido así.
Ahora todo indica que García ensaya una nueva versión de arreglo pernicioso, más sutil y sin nombre propio, pero que conduce a lo mismo: privilegiar al enemigo con tal de neutralizar a rivales afines.
CARETAS y su destacado columnista Fernando Rospigliosi no concuerdan siempre, pero en esta ocasión ha habido una gran coincidencia en el análisis de la situación. También con Raúl Vargas en el artículo de las próximas páginas.
En la columna adjunta, Rospigliosi explica con toda claridad por qué al optar García por presentarse en `Contrapunto' (programa del que el Dr. Vladimiro Montesinos parece ser productor) da una pista manifiesta del tongo en marcha.
El ex presidente no sólo desprecia el hecho que Frecuencia Latina se ha convertido en un símbolo de la manipulación abusiva del poder, sino que busca ostensiblemente legitimar al canal agradeciéndole por haberle "abierto finalmente una ventana" para expresarse.
Eso es esencialmente falso ya que muchos medios de comunicación -incluyendo CARETAS- han venido gestionando desde hace tiempo entrevistas exclusivas con el ex presidente prófugo.
Existen otras claves en la entrevista del acuerdo trazado. García dice que busca convertirse en un "contrapeso" del oficialismo. Eso es exactamente lo que le conviene a Fujimori. A estas alturas, el ex presidente sólo puede predicar a los conversos, generar más entusiasmo por el próximo Día de la Fraternidad y apelar al sentimiento soterrado que pueda subsistir a su favor en este país que sigue genéticamente marcado por el cisma aprismo-antiaprismo, ampliando quizás la cédula parlamentaria en el próximo congreso. Pero no estará corriendo contra Fujimori ni convencerá a quienes le temen y detestan, por más razonables que sean varios de sus nuevos planteamientos. Sí podrá, en cambio, reducir a su mínima expresión a otras candidaturas doctrinarias y amenazar a ese centro compuesto sobre todo por alcaldes y encabezado por Alberto Andrade de Lima -el peligro principal para Fujimori.
En otro pasaje de la entrevista, García opina que "no ha habido una real oposición" porque ésta se ha dedicado a temas "legalistas", como el de la destitución de magistrados del Tribunal Constitucional.
Ni Fujimori hubiera podido desestimar mejor los temas que lanzaron a los estudiantes a la calle, o las encuestas que claramente muestran hoy preferencias por Andrade y Luis Castañeda Lossio.
María Teresa Braschi logró durante un buen rato hacer una entrevista exigente, pero al final le dio a este "pez fuera del agua" toda la playa para asolearse.
Mientras tanto, la pregunta que siguió sin contestar Alan García con claridad fue muy simple: ¿De qué vive usted?
CARETAS concuerda con el ex presidente en que ha sido víctima de una serie de patrañas como el "informe Lark". Pero ahora ha llegado el momento de explicar con pelos y señales, y con la precisión que lo hizo en 1991 al hilvanar sus declaraciones juradas impositivas, de qué vive.
A los siete años ya no basta decir que tiene muchos amigos, que las universidades lo invitan y que le han encargado escribir una historia sobre Latinoamérica. No con una familia completa que mantener.