"El más preocupado con los posibles desbordamientos regionales del problema colombiano son los Estados Unidos, que ha propiciado la militarización fronteriza", escribió Enrique Santos Calderón en El Tiempo, de Bogotá, analizando el discurso del presidente Alberto Fujimori en Washington y las reacciones que se produjeron después.
Para muchos colombianos es claro que Fujimori, además de las particulares razones que pudiera tener para entrometerse en el diálogo entre el gobierno de Andrés Pastrana y la guerrilla, ha actuado en función de los intereses norteamericanos. Como interpretó la prestigiosa revista Semana de Bogotá, "el hecho de que poco después de hacer sus denuncias este mandatario [Fujimori] recibiera respaldo oficial del Departamento de Estado generó suspicacias sobre si el `Chinito' le habría hecho un mandado a las autoridades de Estados Unidos, nerviosas ante el estancamiento del proceso de paz y la prolongación del despeje concedido a las Farc."
Los EE.UU. han venido observando cada vez con más preocupación el deterioro de la situación colombiana, el incremento de las fuerzas guerrilleras, la incapacidad del ejército para contenerlas y el aumento de los sembríos de coca que se han multiplicado por cinco en la última década.
"De hecho, se está alzando todo un cerco alrededor de Colombia para que el conflicto no se expanda. Se ha optado por medidas de contención", dijo a Semana el analista del Pentágono, especializado en Colombia, James Zackrison. Y agrega la publicación que "ya en diciembre del año pasado, en una conferencia organizada en el Colegio de Guerra del Ejército (norteamericano) en Carlisle, Pennsylvania, se había hablado de Colombia como factor de desestabilización regional".
EL PENTAGONO
Parece que el interés del Pentágono en Sudamérica está focalizado en Colombia y algunos de sus vecinos. Las cifras de ayuda militar así lo indican.
Cómo los fondos para ayuda militar al extranjero están muy controlados por el Congreso y sometidos a muchas restricciones establecidas legalmente, el Pentágono ha encontrado la manera de `sacarle la vuelta' a esas limitaciones, como sugieren Adam Isacson y Joy Olson en un estudio reciente. Desde 1989 el Pentágono es la agencia directriz para la interdicción de drogas fuera de los EE.UU. En 1991 se aprobó la "Sección 1004" que permite al Pentágono usar sus propios fondos para entrenar a militares y policías extranjeros, así como para transferir equipos, cuando sirvan para lucha antinarcóticos.
El asunto es que esos fondos no aparecen como ayuda militar, sometida a minucioso escrutinio, sino salen del gigantesco presupuesto del Departamento de Defensa. Así, unos pocos cientos de millones de dólares son gotas en el mar de las decenas de miles de millones del presupuesto de Defensa. Y casi ninguna institución civil las supervisa. (ver cuadro 1)
Las actividades autorizadas para Colombia y Perú incluyen apoyo en inteligencia, asistencia para planes operacionales, construcción y entrenamiento.
La presencia de militares norteamericanos en funciones de entrenamiento es cada vez más importante, sobre todo en países del área andina. Básicamente son fuerzas especiales, Boinas Verdes del Ejército y Seal de la Marina. En 1998 se desplazaron 214 equipos de fuerzas especiales en funciones de entrenamiento en el hemisferio (el programa se denomina JCET en inglés). Los países receptores fueron, en ese orden: (ver cuadro 2)

EL DEPARTAMENTO DE ESTADO
El Departamento de Estado es la "agencia directriz" para el control internacional de drogas y financia el Programa de Control Internacional de Narcóticos. Esos fondos en su mayor parte van a ayuda militar y policial, pero también para otra variedad de funciones, como sustitución de cultivos, fumigación o reforma judicial. En este rubro son también los países andinos los que ocupan el centro de la atención. (ver cuadro 3)
Para el año fiscal 1999 el Departamento de Estado ha solicitado US$ 50 millones para este programa en el Perú.
Además, los EE.UU. están buscando reemplazar las bases que tenían en Panamá y que deben abandonar definitivamente en diciembre de este año, sobre todo la base Howard de la Fuerza Aérea, la estación Naval Rodman y la isla Galeta, una importante base de comunicaciones. La idea de instalar un gran Centro Multinacional Anti Narcóticos fue rechazado por Panamá y también por Perú y otros países.
Sin embargo, el Pentágono al parecer está usando bases aéreas y fluviales en la Amazonía peruana para realizar algunas operaciones y está incrementando su presencia allí. De hecho ese parece haber sido el propósito principal de las visitas al Perú del general Charles Wilheim, jefe del Comando Sur de los EE.UU. (FR).
FUENTES CITADAS
Enrique Santos Calderón: "El mal vecino. Colombia, ¿país paria del Hemisferio?", El Tiempo, Bogotá, 14 de febrero.
Revista Semana: "Fronteras calientes ¿Qué hay detrás del envío de tropas de Ecuador y Perú a las zonas limítrofes con Colombia?". 15 de febrero de 1999, N°ree; 876.
Adam Isacson y Joy Olson: " Solo los Hechos: Un Recorrido Rápido de la Ayuda de los EE.UU. en Materia de Defensa y Seguridad para América Latina y el Caribe", International Policy Report, Washington, febrero de 1999.
Adam Isacson y Joy Olson: "Just the Facts. A civilian´s guide to U.S. defense and security assistance to Latin America and the Caribbean", 1998.
Ojo con Ecuador
Jaime Hurtado González, 62 años, diputado del Movimiento Popular Democrático del Ecuador, fue asesinado a tiros por una banda de sicarios, frente a la Corte Suprema de Justicia, la tarde del miércoles 17 de febrero. Fue un asesinato político, que heló la sangre a la sociedad ecuatoriana en general. Ecuador ha entrado a una preocupante escalada de violencia en medio de un gris escenario económico con una inflación que en 1998 alcanzó 43.4%.
Mahuad, apoyado en el acuerdo de paz, no alcanza a apaciguar el frente interno. La opinión pública lo percibe "fuerte en lo internacional, pero débil en lo económico". Frente a este panorama, sólo cabe seguir los acontecimientos con atención. No vaya a ser que la turbulencia norteña nos termine envolviendo.