Domingo 9 de la noche. Primer encuentro entre el Premier Joy Way con Jeffrey Sachs en casa de Carlos Paredes. A mal tiempo, buena cara.
Joy Way pareciera graficar la situación de las tasas de interés. Escuchan atentos: anfitrión Carlos Paredes, Jeffrey Sachs y Felipe Larraín.
El RELOJERO SUIZO
La visita relámpago de Jeffrey Sachs y Felipe Larraín del Harvard Institute for International Development (HIID), sirvió sobre todo de respaldo psicológico para el novel equipo económico que comanda Paredes.
De hecho, Sachs, uno de los críticos más severos del FMI en los últimos tiempos, fue en Lima un benévolo confidente. Consideró que el país cuenta con un sistema bancario bastante más estable que buena parte del continente, un tipo de cambio realista y una política fiscal disciplinada.
Sachs y Larraín se reunieron el lunes en la tarde con el Comité de Comisión de Coordinación Macroeconómica que preside el titular del MEF y la integran el presidente del BCR, y los titulares de la SBS, SUNAT, los viceministros de Hacienda y de Economía y el jefe de gabinete de asesores del MEF. El equipo económico trazó aquí su esquema de contingencia. Dicen que Sachs, quien ha asesorado a los gobiernos de Bolivia, Argentina, Brasil, Ecuador y Venezuela entre 1986 y 1990, y Rusia, entre 1991 y 1994, y tiene el oído de relojero suizo para detectar lo que pueda estar cascabeleando en el sistema, se fue contento.
No por las puras Paredes trabajó con Sachs un proyecto sobre estabilización y crecimiento del Perú en 1989, y desde entonces mantienen una estrecha relación.
Lo cual no significa que la situación económica no sea crítica. El propio presidente Alberto Fujimori puso el mismo lunes, durante la conferencia de prensa conjunta con los ilustres visitantes, el dedo en la llaga: las tasas de interés bancaria deben bajar, si bien se cuidó en señalar que el comportamiento de esta variable está sujeto a las reglas del mercado.
Al cierre de la presente edición, la tasa de interés en dólares en el sistema financiero local estaba en 16%, y en soles, nada menos que en 36%. No hay que ser un gurú económico para saber que pocos son los negocios que arrojan rentabilidades en soles de esa magnitud.
EL FONDO DEL FONDEO
La estrategia del gobierno es la de construir una reserva crediticia mediante préstamos bilaterales y la administración de los fondos estatales más coherente. Además, adelantar el cronograma de pagos públicos, e inyectar esos US$ 300 millones a través del pago de la escolaridad, aumento de salarios públicos (16%) y pensiones (CARETAS 1553).
La idea es asegurar al sistema financiero que hay recursos, los suficientes como para desinflar las expectativas devaluatorias y animar a los banqueros a prestar a tasas de interés más razonables.
De hecho, se ha priorizado un fondeo de recursos a través de COFIDE, para lo cual se espera el crédito del Banco Mundial (US$ 500 millones) destinado al fortalecimiento del sistema financiero y reducción de la pobreza.
El MEF busca reducir las tasas de interés en soles. Para lograrlo, los créditos en moneda nacional serían más atractivos, con lo que las empresas que reciben ingresos en soles en un contexto devaluatorio serán menos vulnerables.
Para algunos agentes bancarios consultados, sin embargo, es probable que en el corto plazo los intereses no bajen como se espera: ante la incertidumbre devaluatoria, los bancos se protegerán comprando dólares, haciendo estéril todo intento de inyectar soles para presionar a la baja estas tasas de interés.
A su vez, Rafael Venegas del Bank of Boston, adelanta que ya se vienen las emisiones en soles, una alternativa para reducir el riesgo de endeudamiento fundamentalmente en dólares. Sin embargo, a su juicio, este mecanismo será útil para las grandes empresas, no para las medianas ni las pequeñas.
BONOS INDEXADOS
El gobierno también evalúa el lanzamiento de bonos del Estado indexados a la inflación, de acuerdo al Valor Adquisitivo Constante o VAC, indicador que publica el Banco Central de Reserva.
Dichos bonos podrían ser adquiridos por las AFP dotando de recursos al gobierno para devolver la liquidez al sistema con un costo real. Estos títulos podrían marcar un piso (benchmark) para los nuevos títulos en soles que deseen emitir aquellas empresas interesadas en cambiar su deuda de dólares a soles.
Los cálculos del equipo económico indican que sería suficiente una rentabilidad de 5% más la inflación para que estos títulos o bonos tengan demanda. Desde que los bonos VAC fueron autorizados en la Ley de Bancos de 1995, se han emitido US$ 850 millones.
Los fondos que pretende obtener el Estado con la emisión de estos títulos serían dirigidos a la inversión en obras públicas reactivando la economía. Esta parece ser una segunda etapa de emulación de experiencias chilenas. Por un lado, el impulso a la economía mediante el ahorro de las AFPs (en obras públicas rentables) y, por otro, la indexación de las operaciones bancarias a través del VAC (similar a la Unidad de Fomento Indexada chilena). Sin embargo, para que todo esto camine hay que terminar con las expectativas devaluatorias respecto al dólar.
A ver Sachs, ¿cómo se sale de ésta?