Mando de Sirenas
En el Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo: expectante y cautivadora fuerza de mujeres independientes.

El signo de los tiempos en el siglo XXI será el empoderamiento de las mujeres en todos los campos, particularmente en el empleo y la política. La frase es de consenso universal. Y es que en los últimos 20 años, la mayoría de las personas que se han incorporado al mercado laboral en el mundo han sido mujeres. La independencia económica, como lo demuestran nuestras entrevistadas, refuerza la autoestima femenina y garantiza una amplia capacidad de acción. No obstante, sigue la batalla por derribar las barreras que todavía las segregan: el proyecto de ley que ampara a las gestantes en el trabajo espera, impaciente, su aprobación por el pleno del Congreso.

Mónica Sánchez interpreta a María, una pescadora en "La Carnada". En la vida real encarna el éxito femenino.

Escribe TERESINA MUÑOZ-NAJAR / Fotos Víctor Ch. Vargas

SOLO tiene 19 años y vestida de civil podría sugerir fragilidad. Sin embargo, Graciela Neyra, suboficial de tercera, es capaz de mantener en absoluto equilibrio y a una velocidad de más de 200 kilómetros por hora una de esas deslumbrantes Harley Davidson. Lo que es más, bajo su sola mirada un infractor de tránsito se derrite. De terror, claro está. Desde su reciente aparición -siete meses- la policía motorizada femenina se ha encargado de destruir el mito que suscribía a las mujeres en un círculo donde la fuerza era prácticamente inexistente. De otro lado, ha reforzado los valores de honestidad e inflexibilidad que tanto se les atribuye y por los cuales, precisamente, destacan. Graciela, soltera por el momento, considera que su trabajo le ha permitido reafirmarse como persona y cumplir el sueño de treparse a una Harley.

Belleza, rubor labial y aretes de perla, marcan la diferencia entre Graciela y colegas varones.

Mónica Sánchez, actriz de reconocido talento y con una hija de tres años -fruto de una relación actualmente disuelta- tiene "el privilegio de vivir de su profesión". Participa en el rodaje de "Pantaleón y las Visitadoras" como Pochita, la "conservadora" esposa de Pantaleón; ensaya la obra de teatro "Zapatos de calle" bajo la dirección de Coco Chiarella, y pronto aparecerá protagonizando en el filme "La Carnada". Su actividad es intensa y se da tiempo para cumplirla eficientemente, sin descuidar sus responsabilidades domésticas. Y, a través del Sindicato Nacional de Actores de Televisión y Cine, del cual es secretaria general, pretende reivindicar la esencia de la naturaleza de los artistas. "Pienso que la educación es la clave de la liberación -asegura- pues te permite mirar al mundo con otros ojos". Mónica ha ganado un espacio en la escena gracias a su esfuerzo, y jamás se ha sentido segregada por su género.

Pero no todas las mujeres encuentran el camino allanado aunque estudien. Verónica Franco (27), médico, y Susana Lazarte (22), estudiante de medicina, de la Cayetano Heredia (donde únicamente un tercio de los alumnos de esa facultad es de sexo femenino), comparten casi todos los días la sala de Urgencias de la Clínica Anglo Americana. Muchas veces los pacientes, sobre todo los de mayor edad, varones y damas, se resisten a que ellas los atiendan. Además, les dicen señoritas cuando en sus propias narices se refieren a un médico hombre como: doctor. Por si esto fuera poco, están conscientes de que es más probable que un joven de su misma profesión se enamore de ellas que cualquier otro. "Es que los demás no aceptan que le dediquemos tantas horas a la carrera que hemos elegido". A Verónica y Susana les provoca risa estos detalles. No obstante, ponen en evidencia la discriminación que aún a fin de siglo está latente.

El 7 de marzo, en Pasacalle organizado por radio Milenia, zanqueras Carla Montalvo, Ana Lucía Riveros y Sandra Díaz apoyarán el derecho al trabajo de embarazadas.

Ocurre que por décadas ciertas profesiones han sido del dominio masculino. La de medicina es una, la de hotelero otra. Esto lo sabe perfectamente Claudia Bisiak, gerente de Servicios del Sonesta-Lima Hotel El Olivar, una de las mujeres que han revertido la tradición. Y es que, lo dice ella, manejar un hotel es similar a administrar una casa gigante, asunto en el cual las féminas son expertas. Claudia, graduada del Instituto Montemar, tiene que lidiar con numeroso personal e inclusive opinar y decidir sobre temas de presupuesto, ingeniería y decoración, y está convencida de que muchas de las cosas se aprenden sobre la marcha.

Verónica Franco y Susana Lazarte: la medicina pese a recelo de pacientes.

Esta creciente incursión femenina en el campo laboral se puede refrendar con un documento de la OIT: "Informe sobre el empleo en el mundo, 1998-1999", que sostiene que en todos los rincones de la Tierra, salvo Africa, la proporción de las mujeres en la población activa ha aumentado de manera sustancial. Dice, así mismo, que a las mujeres corresponde el 80% del crecimiento de la fuerza de trabajo registrado en la Unión Europea desde 1980, y que en países como Irlanda, Italia, Suecia y el Reino Unido, esta cifra alcanza casi el 100%. Lo que obliga a replantear los sistemas de formación y de perfeccionamiento profesional de las mujeres.
Para la abogada Ana María Yáñez, del Movimiento Manuela Ramos, en la realidad peruana, el incremento del que habla la OIT se debe a la ampliación del mercado laboral y al grado de educación que han alcanzado las mujeres en los últimos tiempos -de cada 100 mujeres de 15 años y más, 19 han obtenido un nivel superior de instrucción- especialmente en los niveles socio-económicos medios y altos . "No obstante, las damas aún no llegan a liderar las estadísticas y son escasas en el campo empresarial, pero las transformaciones económicas y los cambios tecnológicos mundiales juegan a favor de las ellas", asegura la doctora Yáñez. Por su parte, Rosa María Alfaro, de la Asociación de Comunicadores "Calandria", refiere que la poca representación empresarial se debe a que cuando llega el momento de mandar, "es la misma mujer la que se pone restricciones".

Claudia Bisiak se apodera de tradicional ocupación masculina en el campo de la hotelería.

Yáñez advierte también que pese a que las mujeres tienen "teóricamente" acceso a todo tipo de ocupación y hay más de ellas en profesiones reservadas legendariamente a los varones, no se llega a contar todavía con números significativos en algunas áreas. Por ejemplo, el 40% de los estudiantes universitarios son mujeres, pero sólo hay un 16% de ellas en las facultades de ingeniería. Lo que significa que la educación, como lo sostiene el mencionado informe de la OIT, "no ha bastado para superar las barreras de la segregación profesional y las disparidades salariales entre los dos sexos. (En el Perú el promedio de ingreso de un varón es de 782 soles y el de una mujer es de 423 soles). Por ejemplo: las profesiones dominadas por los hombres: oficios de la construcción, administradores, arquitectos, ingenieros, etc., son siete veces más numerosas que aquellas en que predominan las mujeres: secretarias, maestras, enfermeras, etc. Las profesiones y oficios femeninos "suelen tener menor valor, un salario más bajo, una categoría inferior y menos oportunidad de ascenso que los masculinos".

Ana María Yáñez: "El camino aún es largo".

La OIT subraya que la puesta en práctica de "programas de discriminación positiva y de igualdad de oportunidades, así como una legislación contra la discriminación", puede resultar muy eficaz para impedir que los empleadores limiten el acceso de las mujeres a la formación en condiciones de igualdad. "Cuando se ofrecen servicios de guardería y de otro tipo, mejoran las posibilidades de formación de las mujeres en el lugar de trabajo".
La batalla que actualmente libran las mujeres peruanas, apoyadas por un buen contingente masculino, es para proteger a las gestantes trabajadoras (ver recuadro). Mientras tanto, Mónica Sánchez, Graciela Neyra, Claudia Bisiak, Verónica Franco, Susana Lazarte y muchas otras, simbolizan, por su independencia y versatilidad, a quienes serán las mujeres del milenio que ya llega.


Panza Laboral
¿El embarazo como causal de despido?

LA congresista María Jesús Espinoza, presidenta de la Comisión de la Mujer del Congreso, presentó un proyecto de ley -que actualmente ha sido puesto a consideración del pleno para su aprobación- con el propósito de ampliar el periodo de protección a las trabajadoras gestantes, de los tres últimos meses de embarazo -que es lo que manda la legislación vigente- a toda la etapa del embarazo. La propuesta no era nada descabellada, sin embargo ha generado controversia. "En la mayoría de países latinoamericanos y europeos -dice la doctora Ana María Yáñez- se brinda doble y hasta triple protección a la mujer trabajadora embarazada. En el Perú, en cambio, se puede despedir a una mujer por el solo hecho de estar gestando". Y añade: "Si el despido se produce durante los seis primeros meses de gestación, el empleador paga la indemnización por despido arbitrario y se acabó el problema. Pero si el despido ocurre en los tres últimos meses, es nulo y la mujer tiene derecho a exigir su reposición, cosa que generalmente no sucede porque nadie quiere enfrentar un juicio que significa pérdida de dinero y de tiempo".
De acuerdo con la doctora Yáñez, el principal argumento para oponerse a la propuesta de la congresista Espinoza, es que una mayor protección legal a las trabajadoras afectaría sus niveles de empleo. "Esto es totalmente falaz y se invoca siempre que se quiere recortar derechos a los trabajadores. El Perú ha vivido una reforma laboral sin precedentes en América Latina, y pese a la supresión de la mayoría de beneficios laborales, el desempleo no ha disminuido", afirmó.
Por su parte, la congresista Espinoza espera que en esta legislación el dictamen entre al voto. "Ojalá no sea un acto machista el que impida que las mujeres se desarrollen libremente en el campo laboral", refirió.